Gran homenaje cívico al beato Pere Tarrés en el centenario de su nacimiento

El beato Pere Tarrés fue este martes el gran protagonista de un acto cívico que se celebró en la sede del Colegio de Médicos de Barcelona. Justo un dí…

El beato Pere Tarrés fue este martes el gran protagonista de un acto cívico que se celebró en la sede del Colegio de Médicos de Barcelona. Justo un día después del centenario de su nacimiento, el ejemplar médico y sacerdote recibió el reconocimiento unánime de los numerosos asistentes, entre ellos personalidades de la vida social, política, económica y religiosa. Intervinieron el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, el urólogo Santiago Ruiz Ferrer y el comisionado del Año Tarrés y presidente de Médicos Cristianos de Cataluña, Josep Maria Simón. La reunión tuvo lugar como acto central de este 2005 dedicado al doctor Tarrés, con lo cual se hizo público, de alguna manera, el primer reconocimiento destacable de una institución civil a este personaje elevado a los altares el pasado 5 de septiembre.

 

Abrió el acto Jordi Pujol, con una conferencia titulada Pere Tarrés y Cataluña. El ex presidente recordó las indiscutibles muestras de catalanidad del nuevo beato, que contribuyó, con su trabajo y su vida, a la construcción “de un país con valores” a través de su relación con la juventud del momento. Pujol, que tenía justo 20 años cuando murió Tarrés, recordó momentos de su vida en los que se relacionó personalmente con el gran médico, cuando era conocido por su apostolado y su labor profesional, e incluso reveló que se había confesado varias veces con él. También habló de las raíces cristianas de Cataluña y de Europa, así como de la pluralidad como marco ideal para que los cristianos se hagan presentes. Elogió, en esta línea, el documento Arrels cristianes de Catalunya, elaborado por los obispos de Cataluña y publicado en 1989.

 

Por su parte, el arzobispo de Barcelona recordó que el doctor Tarrés “vivió varias vocaciones, pero toda su vida está unificada por el sentido de la entrega generosa, del olvido de sí mismo”. Tras recordar que el beato practicó “lo que podríamos denominar el sacerdocio de la medicina”, Lluís Martínez Sistach reprodujo un fragmento del conocido Diario de guerra, unas reflexiones escritas por Pere Tarrés durante su etapa de asistencia médica en el Frente Republicano del Pirineo, en plena Guerra Civil española. “Estos enfermos son jóvenes hermanos míos y los amo. Me satisface tratarlos como amigos. ¡Seguramente hace mucho tiempo que no han oído una palabra dulce!”, dice el libro.

 

El prelado barcelonés se refirió, por otro lado, a la etapa sacerdotal del beato Pere, de quien subrayó su espiritualidad. “Era un místico, pero un místico muy realista, como decía el recordado cardenal Narcís Jubany”, comentó Martínez Sistach. Glosando el discurso de Juan Pablo II en Castel Gandolfo el pasado 7 de septiembre, dos días después de la beatificación, el arzobispo recordó que Tarrés “es un ejemplo para los médicos, porque amaba al enfermo como persona, y también modelo para los sacerdotes de hoy, como hombre de corazón indiviso y entregado incansablemente a los fieles y a los apostolados que le fueron confiados”.

 

“Santo ya como médico”

 

Las otras intervenciones de la sesión, moderada por el decano del Colegio de Médicos de Barcelona, Lluís Bruguera, corrieron a cargo del comisionado del Año Tarrés, Josep Maria Simón, y del urólogo Santiago Ruiz Ferrer, que pidió públicamente que el nuevo beato “sea declarado pronto patrón de los médicos catalanes”. Simón, por su parte, destacó “la importancia que tuvo siempre, en la vida de Pere Tarrés, la figura de la madre”.

 

En declaraciones a ForumLibertas.com, el presidente de Médicos Cristianos de Cataluña destacó este miércoles que “Tarrés era un médico y sacerdote ejemplar, pero es importante subrayar que ya era santo como médico”. En sintonía con su discurso del martes, recordó “su opción preferencial por las madres, una figura a la que mostró su amor siempre, por ejemplo cuando atendía a los enfermos manifestando que sus madres estaban ahí presentes de alguna manera”. Otro de los aspectos básicos de la vida del doctor Tarrés es, para Josep Maria Simón, “la lección que nos dejó sobre el orden de la sexualidad, circunscrita al matrimonio, y sobre la castidad”.

 

El doctor Simón también destacó que “tenía una visión clarísima sobre las organizaciones juveniles. Siempre afirmaba que, para que las instituciones funcionen, tienen que tener una primera pata de pensamiento y convencimiento, una segunda de gestión y una tercera de comunicación”. Como valoración del acto central dedicado a Pere Tarrés, lo calificó de “muy interesante, entre otras razones porque contó con una presencia muy plural de gente creyente, entre ellos los monjes de Montserrat Cebrià Maria Pifarré e Ignasi Fosas, que también es médico”.

 

Desde 1997, el Colegio de Médicos de la provincia de Barcelona ha promovido la celebración de homenajes en memoria de profesionales de la Medicina que ejercieron una gran influencia profesional y social en su tiempo y cuyas contribuciones son todavía vigentes o están en el origen de muchos de los conocimientos actuales. Entre otros nombres, además del de Tarrés, están Josep Trueta, Santiago Ramón y Cajal, Bartomeu Robert, Joan Giné y Josep Alsina.

 

45 años muy intensos

 

Pere Tarrés nació en Manresa el 30 de mayo de 1905, y murió en Barcelona el 31 de agosto de 1950 a causa de un cáncer de páncreas. Se licenció en Medicina y Cirugía el 26 de junio de 1928, con Premio Extraordinario de Licenciatura. Fue discípulo de Francesc Esquerdo, catedrático de Medicina Interna de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que lo nombró ayudante de cátedra y sustituto suyo en las clases que impartía en el Hospital de San Pablo.

 

El doctor Tarrés ejerció la profesión médica en Barcelona y, a finales de 1938, la Comandancia de Sanidad le llamó, dentro de un grupo de 120 médicos, para servir al ejército republicano. Después de la Guerra Civil, decidió entrar en el Seminario, donde ingresó en 1939, y fue ordenado sacerdote en mayo de 1942. Entre otras acciones, creó el Organismo Benéfico Antituberculoso para atender a personas afectadas por esta enfermedad. En 1947, fundó la Clínica Sanatorio de la Virgen de la Merced, junto con el dermatólogo Gerard Manresa, en este caso con el objetivo de atender a enfermos sin recursos.

 

Por otro lado, el beato Pere fue vicepresidente de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña y fundó la entidad precursora de Cáritas. También contribuyó a salvar el Monasterio de Montserrat de un ataque incendiario que tenían planeado los anarquistas de la FAI. Desde el 6 de noviembre de 1975, los restos mortales del doctor reposan en la iglesia barcelonesa de San Vicente de Sarriá, donde el sepulcro es visitado por numerosos creyentes cada día. Tarrés fue beatificado el pasado 5 de septiembre por Juan Pablo II en el santuario italiano de Loreto, junto con varios miembros activos de la Acción Católica en Italia.

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