Gran Jornada Mundial de la Familia en Torreciudad: el Opus Dei, de nuevo del limón hace limonada

Breve crónica sobre la intervención de monseñor Javier Echevarría en el transcurso de la jornada, en la que, a las puertas del Sínodo Ordinario de las Familias de octubre y la visita pastoral del Papa Francisco a Cuba y los Estados Unidos, habló sobre el lugar que ocupa la familia cristiana en el plan salvífico de Dios

No se puede negar que el Opus Dei es un pulmón de la iglesia católica. No solamente hay un pulmón en la iglesia católica, ni dos, hay muchos, pero el Papa Francisco decía que no concibo la Iglesia sin el Opus Dei y los movimientos eclesiales. Y un carisma del Opus Dei, declaraba su propio Fundador, es el de la confesión: la catequesis sobre el sacramento de la reconciliación, el llevar a la gente a que se confiesen. Y si eso es así, otro carisma muy claro relevante estos días, y a las puertas del Sínodo Ordinario de las Familias de octubre y la visita pastoral del Papa Francisco a Cuba y los Estados Unidos de Norteamérica, es el lugar principal que la familia cristiana ocupa en el plan salvífico de Dios. Así, monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, presidió el pasado sábado, 5 de septiembre, en el santuario de Torreciudad (Huesca) la 25ª edición de la Jornada Mariana de la Familia. Torreciudad fue impulsado por san Josemaría Escrivá para difundir la devoción mariana y los sacramentos, y que celebra este año el 40º aniversario de su inauguración en julio de 1975. El acto central de la jornada, que congregó cerca de 20.000 personas, fue una multitudinaria eucaristía al aire libre. En el transcurso de la jornada el obispo Javier Echevarría alentó con palabras del Papa Francisco a mejorar el mundo a través de la familia y a “redescubrir su vocación y su misión”, con una evangelización que implica a todos, dijo, sin omisiones o indiferencia. El Prelado llamó a cada familia a peguntarse: “¿Qué podemos hacer nosotros? El Santo Padre nos recuerda que ‘cada familia cristiana (…), ante todo, puede acoger a Jesús, escucharlo, hablar con él, custodiarlo, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón y en nuestras jornadas. Así hicieron también María y José (…). No era una familia artificial, no era una familia irreal. La familia de Nazaret nos compromete a redescubrir la vocación y la misión de la familia, de cada familia’; es decir, nos desafía a ser personas con normalidad de conducta, que respetan, aman y sirven a los demás”. Animó a las miles de familias asistentes a “rezar con mayor intensidad por el Sínodo de los Obispos que se celebrará en Roma, el próximo mes de octubre, y a acompañar con oración a todos los hogares. Desde que convocó el Papa Francisco la asamblea sinodal, no ha dejado de pedir a todos plegarias especiales por los resultados del Sínodo. Hagamos eco a esta petición suya comunicándola a otras muchas personas”. Hubo una especial atención puesta en el drama de los refugiados, por los que el Prelado instó a pedir: “No podemos sentirnos lejanos de ellos como no se siente lejano el Papa Francisco de sus hijas e hijos”. “Encomendad al Papa. Me lo pidió él, porque lleva el peso de la iglesia y de la humanidad: haced todos los días un pequeño sacrificio por el Papa. Encomendad también a los refugiados y a la gente que padece tantas tragedias. 15 millones de niños abortados en EEUU. Rezad para que se desarraigue el aborto”. A la mañana siguiente, domingo, monseñor Javier Echevarría ordenó sacerdotes a tres profesionales, Rubén Mestre, abogado de 46 años nacido en El Prat de Llobregat (Barcelona), Juan José Muñoz, profesor universitario y critico de cine nacido en Segovia hace 48 años, y el brasileño Sidnei Fresneda, matemático y pedagogo brasileño de 51 años; pidió a los Nuevos presbíteros que actúen con “misericordia y comprensión, dando ánimo y esperanza, sin rechazar a nadie, como ha pedido el Papa Francisco”.

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