Grande entre los grandes

¡Si la felicidad está en dar y compartir!, ¡apréndelo de una vez! Te piensas que si das te quedarás vacío

grande

No eres mala persona. Pero eres interesado. Un chupóptero. En realidad, gran dominador y depredador de las relaciones humanas. Pero demuestras, para quien sabe verte venir, una inseguridad y una cantidad de complejo de inferioridad y complejos varios increíbles. ¡Como si lo que has aprendido fuera “tuyo”! Lo has aprendido a bofetadas, pagándote estudios de todo tipo en la otra punta del planeta y esos hoy día omnipresentes másteres habidos y por haber. No reconoces ni lo más mínimo a tus maestros, y menos aún a los más determinantes en tu carrera hacia la cima. Juegas a creerte que eres tu propio artífice. ¿Qué cima? ¿Qué meta? Ni tú lo sabes, porque en tu ascenso ya empiezas a entrever que el reconocimiento humano es una fantochada. Es eso solo lo que quieres: reconocimiento público, el humo que te hace sentir el ego bien hinchado, aunque para ello debas engañarte cada vez que la realidad despunta en el horizonte, especialmente cuando alguien osa sincerársete, porque te escondes de ti mismo, de tu propia sombra, pues ni a ti mismo te aguantas. Por eso nunca estás solo: quieres festín. Sabes, y cuanto más avanzas, más, que vives una mentira, tu, el origen de toda tu falsedad. Puesto que si te reconocieran como eres, tu vida carecería de esa pátina dorada que tanto adoras y abrillantas, y emergería el latón que hay debajo. Tendrías que empezar una nueva vida, y eso te resultaría demasiado difícil a estas alturas, además de la humillación que comportaría… ¿Tu ego humillado? “¡No, por favor, que soy Superman!”. Eres grande entre los grandes, ¿verdad? ¿Pero qué grandes? Sueñas en grandes y vistosas caridades y hasta misiones lejanas, pero olvidas, ignoras al necesitado que tienes al lado, ante tus ojos (por familia, estudios, profesores, trabajo, mentores, vecindad…); Dios te lo ha puesto en el camino y clama auxilio en su desnudez. ¡Si la felicidad está en dar y compartir!, ¡apréndelo de una vez! Te piensas que si das te quedarás vacío. Y en definitiva, tanto sí como no, vacío te quedas. Pero está escondido a tus ojos que al dar se crece y se hace crecer. Juegas a esconderte cartas y a no decir para parecer, porque así te crees más importante de lo que eres. …Y dejas de sentir la maravilla de transmitir y empatizar porque te sientes celoso de tu conocimiento. ¡Compártelo, y gozarás!

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