Greenpeace denuncia que España sigue fabricando y vendiendo bombas de racimo

El pasado 13 de junio un obispo de Camboya denunciaba que en España se fabrican bombas de racimo. Tres meses después, Greenpeace insiste en que el Gob…

El pasado 13 de junio un obispo de Camboya denunciaba que en España se fabrican bombas de racimo. Tres meses después, Greenpeace insiste en que el Gobierno español sigue consintiendo la fabricación y venta de este indiscriminado armamento, a pesar de que cada día aumenta el número de víctimas por su causa.

 

Para dejar constancia del peligro que suponen para la población civil y exigir al Ejecutivo de Zapatero su prohibición, Greenpeace inauguró este martes, 11 de septiembre, un ciclo de actividades que, con el lema La Vida bajo las Bombas, muestra las consecuencias que provocan estas armas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

 

La iniciativa de Greenpeace reúne una exposición fotográfica, un ciclo de cine y un ciclo de conferencias que aúna a víctimas de conflictos armados (Shapiri Hakami, Javier Couso), escritores (Ignacio Ramonet, Olga Rodríguez), fotógrafos especializados en conflictos armados (Gervasio Sánchez), cantantes, directores de cine, etc.

 

Además, se ha formado un torre gigante de zapatos recogidos por toda España como símbolo de las mutilaciones de las bombas. La torre y la exposición fotográfica viajarán después por distintas ciudades españolas.

 

Falta de transparencia

 

Según esta organización ecologista, varias empresas españolas fabrican bombas de racimo, aunque la falta de transparencia en el comercio español de armamento hace imposible saber a dónde las venden. Al mismo tiempo, el ejército español tiene un arsenal limitado de este tipo de armas, según reconoció el ministerio de Defensa.

 

Actualmente está en marcha un proceso liderado por el gobierno noruego que tiene como objetivo lograr un Tratado internacional de prohibición de las bombas de racimo. Hasta el momento se han celebrado dos reuniones, en Oslo y Lima, y 68 gobiernos han firmado la declaración final, en la que se comprometen a lograr este Tratado en el año 2008.

 

Es necesaria una legislación que evite que estas armas sigan causando víctimas inocentes. El Gobierno español tiene ahora la oportunidad de demostrar su compromiso con la paz, prohibiendo la fabricación, venta, almacenamiento y uso de bombas de racimo en territorio español”, declaró Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace España.

 

López de Uralde añadió que el Gobierno debe mostrar esa predisposición “apoyando de forma clara el proceso impulsado por Noruega para lograr su prohibición internacional. No quedarse sólo en buenas intenciones, sino en hechos”.

 

Se ha documentado la utilización de bombas de racimo por fuerzas militares de los países de la OTAN, Estados Unidos o Israel. Desde los años 60 se han usado en distintos conflictos, como por ejemplo: Líbano, Irak, Afganistán, Kosovo, Laos o Vietnam. Sólo en el Líbano se calcula que tras la guerra del pasado verano, quedaron un millón de submuniciones sin detonar.

 

Cómo actúa

 

Una bomba de racimo está formada por una bomba ‘contenedor’ que puede ser lanzada desde tierra, mar o aire y que, al abrirse durante la trayectoria, expulsa cientos de submuniciones que se dispersan por amplias superficies. En teoría, estallan cuando alcanzan el suelo, pero esto no siempre es así.

 

Actúan de forma indiscriminada, no distinguen entre blancos civiles y militares y, por sus altas tasas de error, siguen causando muertos y heridos mucho tiempo después de que acabe un conflicto. Afectan sobre todo a la población civil, que son el 98 por ciento de sus víctimas. En especial los niños, que son atraídos por sus colores y formas llamativas.

 

“Con este ciclo queremos mostrar las consecuencias que estas armas provocan en víctimas inocentes ya que no matan sólo durante los conflictos sino mucho tiempo después. Entre el 5 por ciento y el 30 por ciento de las municiones no estallan y quedan dispersas sobre el territorio, actuando como si fueran minas antipersonales”, declaró Mabel González, responsable de la campaña de Desarme.

 

“No podemos dar la espalda a una situación que sufren millones de personas en el mundo. Hombres mujeres y niños mueren, resultan heridos o mutilados y sus tierras quedan contaminadas. Debemos acabar con esta amenaza”, concluyó.

 

La blogosfera dice ‘no’

 

Las numerosas movilizaciones de diferentes ONG contra las bombas de racimo han tenido una gran eco en la blogosfera. Más de 70 blogueros se han adherido a la campaña iniciada por el activista Francisco Polo (Cosasdeladiplomacia.info), para pedir que el Gobierno español se posicione en contra de estos artefactos.

 

La postura del Ejecutivo español sobre este tema es ambigua, ya que se muestra reticente a aprobar un tratado que prohíba todos los tipos de bombas de racimo y ha intentado que se dejen fuera a aquellas cuya submunición tenga un mecanismo de autodestrucción.

Desde su apartado Di no a las bombas de racimo, Polo ofrece a los internautas diversas posibilidades de actuación para hacer cambiar de opinión al Gobierno. Entre ellas, la opción de contactar con los responsables en la materia de los diferentes grupos políticos representados en el Congreso de los Diputados y la utilización de materiales para difundir la iniciativa.

 

“Yo había pensado otro nombre para mi campaña, pero la gente empezó a poner enlaces a ella y post con el nombre ‘di no a las bombas de racimo’ y entendí que debía denominarla así. Eso demuestra el poder de la blogosfera para cambiar las cosas”, señala el activista.

 

El bloguero confía en que el número de adhesiones siga creciendo hasta lograr que el Gobierno tome conciencia de que es necesario acabar con las bombas de racimo y ratifique en 2008 un tratado para su prohibición, como reclaman las ONG. 

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