Guerra civil en Centro África: la crisis política podría desembocar en una crisis religiosa

La caída en la República de Centro África del presidente François Bozizé ha generado algunas consecuencias en Chad …

La caída en la República de Centro África del presidente François Bozizé ha generado algunas consecuencias en Chad y Sudáfrica, dos países con tropas involucradas en la crisis en la República Centroafricana. Bozizé había accedido al poder en 2003 tras liderar una rebelión contra el anterior dictador, Ange-Félix Patassé. Venció en las elecciones de 2005, amañadas, recibiendo la mayoría de los votos.

El nuevo “hombre fuerte” de Centro África, el líder de la coalición rebelde Sekeka, Michel Djotodia es considerado cercano al presidente de Chad, Idriss Déby Itno. Sin embargo, es un hecho que ha generado descontento en Seleka, donde crece el temor de ver una vez más a la República Centroafricana “bajo la tutela” del país vecino. El mismo Bozizé llegó al poder en 2003 con la ayuda de Chad, según informa la agencia Fides.

Pocas horas después de la caída de Bangui en manos de Seleka, Timan Erdimi, opositor histórico de Déby, ha anunciado desde Doha (Qatar), donde está refugiado, que desea reanudar las hostilidades contra el presidente de Chad. En 2008 Erdimi, líder de la Union des Forces de Résistance (UFR), estuvo a un paso de conquistar N’Djamena, pero fue detenido por la intervención de tropas francesas. Según el sitio Afrikarabia, Erdimi, además de haber estado en contacto con otros grupos rebeldes chadianos, se habría acordado con los disidentes de Seleka, con la esperanza de que, una vez derrocado Déby en el Chad, tomase el poder en Bangui, alejándolo del pro-Chadiano Djotodia.

En Sudáfrica crece la controversia después de las pérdidas de su contingente militar enviado para apoyar a Bozizé, en un intento de oponerse al avance de los rebeldes en Bangui. El principal partido de oposición Democratic Alliance ha pedido una comisión de investigación parlamentaria para explicar “el despliegue altamente cuestionable”, de un contingente sudafricano de 200 hombres en el país centro-africano.

¿De crisis política a religiosa?

“Estamos de nuevo ante un momento difícil en el que la población es bamboleada de derecha a izquierda”, ha afirmado monseñor Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, en una entrevista con Radio France International (RFI). La capital de la República Centroafricana está viviendo momentos difíciles después de la conquista por parte de los hombres de la coalición Seleka. Michel Djotodia, líder Seleka, ha anunciado la suspensión de la Constitución, la disolución de la Asamblea Nacional y del gobierno y la imposición del toque de queda en Bangui de las 7 pm. a las 06 am. La ciudad sigue siendo presa de los saqueos por parte de bandas criminales. “Mi primer pensamiento es para aquellos que han perdido la vida”, dice monseñor. Nzapalainga.

El Arzobispo de Bangui hace un llamamiento a los dirigentes de Seleka para que la protección de la población y sus propiedades sea algo “prioritario”. “Hay que poner fin a los saqueos y los dirigentes Seleka deben hacerse cargo de sus responsabilidades en relación con todo los daños colaterales”, ha añadido.

El domingo, 24 de marzo -denuncia el arzobispo- en frente de la catedral, los hombres y las mujeres que habían venido a rezar han sido robados en la puerta de la iglesia por personas que incluso querían quitarles sus vehículos por la fuerza”.

Monseñor. Nzapalainga se pregunta si se ha tratado de un acto de bandidaje común o de un acto deliberado de intimidación contra los cristianos. “Es tarea de quienes han asumido la responsabilidad del poder reaccionar con rapidez y determinar quiénes son los autores de tales actos”, ha dicho el prelado que expresa su preocupación “por las tensiones religiosas”.

El Arzobispo ha lanzado un llamamiento a la dirección de Seleka para que evite la deriva sectaria. “Es hora de poner rápidamente fin a estas acciones que puedan provocar entre la gente sentimiento anti-religiosos o que podrían sugerir que esta crisis tiene como objetivo a los cristianos en cuanto tales”.

“Es necesario que los sacerdotes, pastores e imanes estén protegidos. Hablo en nombre de todos. Los hombres de Dios deben ser protegidos. Esta crisis es política; no podemos dejar que tome una deriva religiosa”, concluye Mons. Nzapalainga.

Denuncias de saqueos sistemáticos

Formaciones mixtas de militares de la Fuerza Multinacional de África Central (FOMAC) y de la coalición rebelde Seleka patrullan las calles de Bangui, la capital de la República Centroafricana, para dar un mínimo de seguridad después de su conquista por parte de los hombres de Seleka.

El líder de Seleka, nuevo “hombre fuerte” del país tras la huida del presidente François Bozizé a Camerún, ha proclamado que gobernará por decreto durante los próximos 3 años después de haber disuelto el Parlamento y suspendido la Constitución. En la capital, también se ha impuesto un toque de queda por la noche.

Los negocios están luchando para abrir sus puertas a causa de los saqueos que no ha escatimado ni siquiera la catedral católica en Bangui. Varias organizaciones humanitarias han denunciado el saqueo, sobre todo en los hospitales, poniendo en peligro las condiciones de la población civil, que ya sufren por la escasez de alimentos.

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