Hasta que la ley nos separe, comedia romántica pero sin bostezos

Para pasar un rato agradable, nada como la comedia romántica. Este género tiene la capacidad de desatascar las neuronas como ningún otro. Claro que u…

Para pasar un rato agradable, nada como la comedia romántica. Este género tiene la capacidad de desatascar las neuronas como ningún otro. Claro que uno corre el riesgo de encontrarse con cualquier pufo, sobre todo teniendo en cuenta la, cada vez más, anquilosada capacidad de invención de los últimos ejemplos de Hollywood. Aunque, también nuestra Europa tiene los suyos (pufos, me refiero). De manera que encontrar una comedia romántica que nos haga esbozar esa sonrisa cuando llega el fin de semana, se está convirtiendo en una ardua tarea. Así que cuando vi Hasta que la ley nos separe (en las pantallas a partir del viernes 1 de octubre), pensé; “vaya una comedia que se puede ver sin que te entren ganas de bostezar”.

Dos prestigiosos abogados divorcistas, Daniel Rafferty (Pierce Brosnan) y Audrey Woods (Julianne Moore), tienen su particular guerra de sexos. Ella muy metódica y fría. Él intuitivo e inconstante. Su tensa relación profesional llega al cenit cuando se ven obligados a enfrentarse en los tribunales por un escandaloso caso de divorcio entre Thorne Jamison, un singular cantante, gran estrella del rock, y su esposa Serena, una famosa diseñadora de modas. Pero poco a poco de la rivalidad irá surgiendo el amor. Sin embargo, la mutua atracción que ambos sienten se verá frenada por el miedo al compromiso de Audrey. Los abundantes fracasos matrimoniales de su propia madre, de los que ha sido testigo le impiden creer en el amor.

Es cierto que contada así, la película parece haber sido vista mil veces. Desde las geniales screwballcomedies de los años 30, hasta la actualidad, el argumento de “chica difícil se enamora de su rival” ha sido muy explotado. Sin embargo Hasta que la ley nos separe tiene un “toque”. Como ya hicieran los hermanos Coen en Crueldad intolerable, la película explora, en clave de humor, los complicados entresijos del amor, y los muchos obstáculos que las personas le ponemos: miedos, inseguridades, hedonismo, escrúpulos… Aunque de menor genialidad y calidad que la de los Coen, Hasta que la ley nos separe no deja de ser un divertido e inteligente ejercicio de reflexión sobre una sociedad bastante materializada, que a base de sentimentalismos ha olvidado que el amor se conquista día a día, y por el que merece la pena luchar por él aún cuando son muchos los hilos que tiran para abajo, como dice Daniel en una de las mejores secuencias de la cinta. Pierce Brosnan parece querer reafirmarse como galán amable y caballero, como ya nos mostró en Evelyn.

No sin unos cuantos puntos flojos, sobre todo de guión, la película nos hace disfrutar, sobre todo de sus dos guapos protagonistas.


Ficha Pantalla 90

Título original: Laws of atraction Director: Peter Howitt Intérpretes: Pierce Brosnan (Daniel Rafferty), Julianne Moore (Audrey Woods). Parker Posey (Serena), Michael Sheen (Thorne Jamison) País: EEUU Año: 2004 Guión: Aline Brash Mckena Producción: Pierce Brosnan y Mortiz Borman Fotografía: Bernard Walsh Director artístico: Susie Cullen Montaje: Tony Lawson Música: Ed Shearmur Duración: 120 minutos Estreno: 1-10-04 Género: Comedia romántica Distribuidora: Deaplaneta Público adecuado: Jóvenes adultos

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