Hay que redistribuir mejor las cargas de la crisis

En unas declaraciones del pasado mes de octubre en La Vanguardia, Thomas Piketty, el economista autor de un libro fundamental, El Capital en el Siglo …

En unas declaraciones del pasado mes de octubre en La Vanguardia, Thomas Piketty, el economista autor de un libro fundamental, El Capital en el Siglo XXI, afirmaba que ganar más de un millón de euros al mes no está justificado, es el vértice del vértice, porque también señala que para estar entre el 10% más rico es necesario ingresar por encima de los 90 mil euros. No se trata solo de salarios sino también de los ingresos fruto del patrimonio, acciones, valores inmobiliarios, el rendimiento de la propiedad en definitiva.

Vale pena situar unas cifras para hablar de esta cuestión: en el otro extremo, tenemos las rentas mínimas de inserción, el salario minimo, ingresos entre los 450 y 645 euros al mes; la proporción con el millón es de entre 2.222 y 1.538 veces menor; y, con los 90.000, de 200 y 139 veces menos. Una persona equivale a 2.222 en el máximo, y a 139 en el mínimo No parece razonable ni socialmente humano, y por descontado queda lejos del pensamiento social cristiano.

Si lo comparamos con el salario medio en 2013, de 26.000 euros anuales, es decir 2.169 euros al mes, las diferencias máxima y mínima son de 38 veces a 3,5 veces. Aunque en este caso existe una diferencia nada menor entre la Administración Pública, con 40.150, por algo más de 24.000 en el sector privado. Parece difícil explicar que la productividad del sector público sea casi el doble que la del privado, y parece más lógico presuponer que existe una distorsión: en el sector público no existe relación clara entre retribución y productividad.

Pero, el salario mediano, mucho más representativo de la realidad, porque parte por la mitad exacta la distribución, hay tantos trabajadores cobrando por encima como por debajo, fue inferior, no llegaba a los 20.000 euros, es decir la mayoría de los españoles ingresa por debajo del salario medio.

La desigualdad es muy importante y además acumulativa, quienes ingresan cien mil euros al mes pueden con mayor facilidad ampliar su patrimonio y conseguir así mayores ingresos.

La reforma fiscal no ha resuelto para nada esta cuestión, acentuada por la crisis, y es un error terrible acumular desigualdad y sensación de trato injusto. La caída de régimen que se percibe tiene su raíz más importante precisamente en esta cuestión, y resulta de un egoísmo estúpido no hacer nada por atenuarla por los dos extrememos: buscando una mayor aportación de las rentas superiores, del 10% de mayores ingresos totales, y ayudar a las rentas que no disponen de unos ingresos básicos para subsistir, especialmente las familias con hijos. Esta segunda parte debería hacerse aplicando algunos de los modelos que no desincentivan la búsqueda de trabajo porque se mantiene hasta un límite y de forma progresivamente decreciente la ayuda, a pesar de que mejore la situación laboral. Las personas han de tener un hogar, y unos ingresos básicos que le permitan una alimentación decente y cobertura de las necesites básicas: vestido, calefacción, y atención a los hijos. Nada justifica no llevar a cabo este objetivo, ni tan siquiera la idea de que cuando mejore la economía ya encontrarán trabajo, primero porque la solidaridad se ejerce en tiempo real, y segundo porque mucho nos tememos que una parte de la población está en el fondo del pozo y no podrá salir sin ayuda.

Y recuerden, aunque España no es Venezuela, la sensación de injusticia y corrupción es relativa, por comparación con tus próximos, y no absoluta; vivimos mejor que en Venezuela. El motor del chavismo no fue Chávez, sino la injusticia y la corrupción.

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