Iglesia ¿hemos tirado la toalla?

En nuestras Iglesias, nos referimos a las de buena parte de Europa de la que España no es una excepción, aflora una doble idea que encierra una paradoja, si no una notable contradicción. Se afirma, por una parte, que se debe ir allí donde está la gente para llevar la palabra de Dios, y por otra con un énfasis difícil de entender, la previsión de que seremos una iglesia “pequeña” “un grupo muy minoritario”, que, eso sí, vivirá la fe con gran intensidad.

A riesgo de equivocarnos, pero con voluntad de ser claros y sinceros, diremos que estamos absolutamente de acuerdo con lo primero y discrepamos de lo segundo.

Nos explicamos: hay que salir de la protección de las paredes físicas y espirituales de la parroquia, de movimiento, de la asociación, y llevar la Buena Nueva a las gentes y, en primer término, a los bautizados, que en nuestro país son la mayoría de la población, que en un gran número se definen todavía como católicos, pero están poco o nada vinculados a la vida de la Iglesia. Son los que sociológicamente se llaman católicos no practicantes, y a los que incomprensiblemente, a pesar de su bautizo, hemos olvidado. ¿En qué lugar hay una pastoral realmente práctica sobre los bautizados? El problema de fondo es que se ha perdido la capacidad de dirigirnos a los de fuera, y poco se nos prepara para esta tarea. Algunos, lo confunden con el discurso político o con predicar lo que les gusta al mundo, y no es eso, claro. Hay acciones de mucho mérito, claro está, los Cursos Alfa, Emaús, Éfeta, entre otras, pero sumado y restado son una franca minoría, cuando debería constituir el grueso de la acción.

La cuestión básica es que hay que decirles a los de fuera, cómo decírselo y qué tenemos que hacer para llevarlo a cabo. Y ello conlleva saber por qué la gente no viene, y darles respuesta desde la naturaleza de lo que es y nos presenta la Iglesia y lo que nos dice el Evangelio. Hay que renovar el lenguaje, no para traicionar la fe, sino para hablar desde ella de una manera más parecida a como habla el pueblo. Y hablar como el pueblo empieza por hablar como lo hacen los laicos. La teología, como todo campo del conocimiento, requiere un lenguaje que le es propio, pero la evangelización exige el lenguaje del pueblo. El lenguaje de los laicos. Siempre en los escritos de Iglesia, y referimos solo a los textos pastorales, hay un modo académico de expresión; en realidad son textos hechos por sacerdotes que consciente o inconscientemente escriben pensando en la recepción de otros clérigos, y no del bautizado alejado de la Iglesia y sumergido en el mundo,

No quisiéramos ser mal interpretados. No es una crítica a los sacerdotes, sino a lo que puede significar un enfoque de esta naturaleza dirigido a los que no están convencidos. La gran dificultad pastoral evangelizadora es el paso del interfaz interno al de propuesta y diálogo con los que están fuera. No hay un modo automático que relacione el uno con el otro, y la tarea pendiente radica en este segundo aspecto.

Por esto nos parece un reto tan interesante la iniciativa d’e-Cristians junto con otras entidades, de iniciar el desarrollo de una gran acción para propiciar el retorno de los bautizados, entendida no tanto como una acción de conversión personal, como una vía para motivar y atraer su interés hacia la experiencia católica.

Y esto nos conduce a la segunda cuestión, la de partir de la idea de la Iglesia como “minoría”, como pequeño grupo, con vistas al futuro. Pensamos que esta forma de pensar, que quiere ser un camino de exigencia y perfección que también compartimos, se traduce en realidad en conformismo, en impotencia, en renunciar a ganar a las gentes y crecer, porque una cosa es intentarlo y no conseguirlo, o hacerlo solo a medias, y otra muy distinta, renunciar de entrada en nombre de una mayor perfección. Esa es una antinomia que no existe. Al contrario, nuestra perfección se alcanza cumpliendo el mandato de Jesucristo, y este no es otro que el que dice al final del evangelio de Mateo. Id pues a todos los pueblos y hacedlos discípulos míos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo aquello que os he mandado. Yo estoy con vosotros día tras día hasta el fin del mundo ( Mt 28,19-20)

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2 Comments

  1. 1

    ES UNA PROBLEMATICA DE UDS LOS CATOLICOS OH HNO,PERO RECUERDE QUE NOSOTROS LOS PROTESTANTES EVANGELICOS TENEMOS NUESTRAS PROPIAS PROBLEMATICAS TAMBIEN,LA IGLESIA ES UNA SOLA Y UN SOLO SEÑOR-333,Y JESUS-333 FUE AQUEL QUE DIJO,LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERAN CONTRA MI IGLESIA,UD DICE TODO ESO Y ME LO HALLO BIEN PERO ASI COMO JESUS-333 PROFETIZO EL EVANGELIO DEL REINO SE ESTA PREDICANDO POR TODOS LOS MEDIOS CONOCIDOS INCLUYENDO ESTE ,NO ES ASI-3-

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