III Jornadas de Turismo Religioso: los guías son “mediadores del hecho trascendente”

Los días 5 y 6 se de marzo han tenido lugar las III Jornadas Universitarias de Turismo Religioso en el Monasterio de Montserrat para abordar y …

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Los días 5 y 6 se de marzo han tenido lugar las III Jornadas Universitarias de Turismo Religioso en el Monasterio de Montserrat para abordar y reflexionar sobre los diversos aspectos que conforman esta creciente manifestación en el mundo del turismo.

El turismo religioso o los viajes por motivaciones religiosas, con todos los matices que puedan haber, son una realidad que va en aumento. Es por eso que los organizadores, la Universidad de Barcelona (UB), la de Girona (UdG), y la Fundació Abadia de Montserrat, han apostado por un encuentro que pretende reformular los retos de esta nueva faceta del turismo.
El coordinador del Programa de Turismo Cultural de la UB, Jordi Tresserres, ha constatado las complicaciones que ha habido en Europa hasta ahora en torno a la financiación de los bienes religiosos debido al debate existente sobre la identidad europea y sus raíces cristianas.
Esta realidad, según Tresserres, está dando pasos adelante gracias al necesario reconocimiento del cristianismo como parte constructora histórica de la identidad europea. Esto está ayudando a la conceptualización del turismo religioso y la realización de un plan de turismo cultural y religioso.
Tresserres ha acentuado la necesidad de que los lugares sagrados sean explicados por su componente litúrgica y religiosa, además de la puramente artística.
En este sentido, se expresó el catedrático de Historia de Arte Moderno de la Universitat de Lleida, Ximo Company, que reivindicó el arte presente en los entornos religiosos, como una manifestación religiosa en sí misma.
Company reivindicó la figura de un guía necesariamente formado e “impecable”, que transmita su propia experiencia trascendente y espiritual en torno a la propuesta turística religiosa, ya que, según el catedrático, lo contrario vulgarizaría esa propuesta y la realidad misma de lo visitado. Es decir, en palabras de Company: “Describir algo que va más allá de la fenomenología epidérmica del hecho artístico”.
La directora del Master en Turismo Cultural de la Universidad de Girona, Dolors Vidal, explicó que antiguamente eran los propios sacerdotes cultos los que hacían de guías a los antiguos viajeros que querían conocer los lugares sagrados. Y explicó que en España es en 1986 cuando hay un cambio legislativo que otorga la responsabilidad de la formación en turismo a las Comunidades Autónomas. Por ello, ha constatado el escaso recorrido que lleva la formación de los primeros guías de turismo en España en comparación con países como Francia o Italia, países, según la profesora, que tienen modelos de una gran exigencia.
Además, Vidal ha recordado que “el guía turístico es un prescriptor, una persona que no sabe del todo lo que genera su discurso, pero que sabe de la importancia del discurso que ejecuta”. En ese sentido, la profesora cree que una guía es una personamuy influyente que comunica un país a miles de personas cada año y, por ello, “dan la imagen de Cataluña”. Por ello, ha puesto el acento en que son mediadores del hecho trascendente que se puede tener en Cataluña a través de todo su patrimonio religioso.
El monje de Montserrat Josep Enric Parellada, moderador de la Escuela Teológica de Montserrat ha hablado de cómo el lenguaje se adapta a la vida y ha hecho un repaso etimológico e histórico hasta nuestros días de palabras como “iglesia” que proviene del griego ‘convocar’, ya que la Iglesia convoca a los creyentes en torno a Dios.
Parellada ha explicado que “los templos nos representan, de hecho las catedrales representan una comunidad local”, y ha remarcado que representa la Iglesia de piedra y la Iglesia viva, los creyentes.
Este experto definió el concepto de ‘Basílica menor’ que quiere decir que está vinculada a San Pedro del Vaticano por propia prerrogativa del pontífice, como es el caso, por ejemplo, de la Sagrada Familia de Barcelona. El clérigo explicó que Barcelona suma nueve basílicas menores, y el resto de Cataluña, diez.
En otro sentido, el santuario sería un lugar de peregrinaje donde se venera una imagen religiosa y la ermita es la construcción del alma del que está solo, eran considerados padres y madres del desierto.
Parellada apuntó, además, que el sentido de estas jornadas sobre turismo religioso se debe a que existe un creciente movimiento importante hacia estos espacios. En este sentido, el clérigo ha destacado que se debe tener sensibilidad hacia la búsqueda que está haciendo el viajero cuando se desplazan hacia estos lugares en lo que ha apuntado es encontrar el hilo de lo que representa “el descubrimiento espiritual de los lugares”.
Catalonia Sacra: un proyecto de futuro
En su intervención, el delegado Episcopal del Patrimonio del Obispado de Vic, Dani Font, presentó el proyecto Catalonia Sacra, promovido por las diez diócesis catalanas para dar a conocer su patrimonio e inserirlo en diferentes rutas de turismo religioso.
Font remarcó que el sentido del proyecto es “favorecer una manera de comunicar nuestro propio patrimonio” y “abrir lugares que hasta ahora estaban cerrados”.
Los objetivos principales de Catalonia Sacra son proveer de información al visitante, elaborar y potenciar la elaboración turística del proyecto, y buscar la complicidad entre las instituciones. Además, dentro de los objetivos se pretende dar razón del patrimonio de la Iglesia catalana y hacerlo compatible con la vida propia de los lugares religiosos.
El catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Barcelona,Salvador Claramunt, ha afirmado que “todos los lugares sagrados son de futuro” en el sentido del deseo de los creyentes de ir a un mundo mejor. “Lo sagrado es aquello que está por encima de nuestra inteligencia”, ha concluido.
Por su parte, finalmente Josep Altayó, director general de LARSA, la empresa que gestiona todos los servicios de la Abadia de Montserrat, ha concluido las jornadas relatando la dificultad de la gestión entre el turista y los espacios y su actividad religiosa. Altayó ha apelado a la “coherencia” para que “todos los agentes” se sientan a gusto en la convivencia, una convivencia que el Montserrat ha sido en 2011 de 2 millones 300 mil visitantes.
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