Inauguran en Alcalá de Henares el “Año del cardenal Cisneros”

Su importancia histórica es notable: fue confesor y consejero de la Reina Isabel La Católica, protagonizó la reforma de la Iglesia en España y la conquista y evangelización de Granada y Orán

Los restos del siervo de Dios, cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, uno de los principales personajes de la vida española del siglo XV y fundador de una universidad y a quien se debe el enorme proyecto de la Biblia Políglota Complutense, fueron trasladados, el pasado 7 de noviembre, desde el Monasterio de las Clarisas de San Juan hasta la catedral de Alcalá de Henares, España, donde el obispo de Alcalá, monseñor Juan Antonio Reig Pla, presidió el acto litúrgico –junto con el arzobispo de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez Plaza-, con el que se dio inicio al “Año de Cisneros” que conmemora los 500 años de su fallecimiento que se cumplirán el 8 de noviembre de 2017.

La importancia histórica del cardenal Cisneros es notable, ya que su posición de confesor y consejero de la Reina Isabel La Católica, le permitieron sortear las grandes dificultades de su sucesión y lograr el retorno de Fernando el Católico a Castilla para asumir el gobierno. Fue protagonista en la reforma de la Iglesia en España, y la conquista y evangelización de Granada y Orán. Incluso a sus 80 años de edad, gobernó Castilla con notable habilidad como Regente en espera del príncipe Carlos tras la muerte del Rey Fernando.

Empieza el Año Cisneros

Empieza el Año Cisneros

El cardenal Cisneros asumió un importante papel en la primera hora de la evangelización de América. Envió misioneros franciscanos, entre ellos su propio secretario y amigo, fray Francisco Ruiz, y después a tres frailes jerónimos, Fray Luis de Figueroa, Fray Bernardino Manzanedo y Fray Alonso de Santo Domingo, con amplios poderes para gobernar las Indias evitando abusos y buscando el bien y la salvación de los indios.

Los restos del cardenal Cisneros permanecieron según su deseo en la Capilla de San Ildefonso, en la universidad que él fundó, hasta el siglo XIX. Los saqueos e incendios perpetrados en 1936 en medio de la persecución religiosa obligaron el traslado de los restos a Madrid hasta 1977. Desde entonces los restos fueron conservados en el altar de la catedral magistral, de donde se trasladan a un lugar de mayor visibilidad.

Previamente el obispado de Alcalá procedió al reconocimiento de los restos, verificando que se conservan tal y como indican las actas de entrega y recepción de 1977.

El oficio litúrgico contó con la presencia de numeroso público que colmó el templo catedralicio, entre los que se encontraban concejales del partido de gobierno y la oposición, los dos alcaldes anteriores al actual equipo de gobierno, responsables de la casa real, representantes de la ciudad natal de Cisneros, Torrelaguna, y personalidades muy diversas de la sociedad alcalaína.

También participó en la celebración el sucesor de Cisneros en la sede toledana, el arzobispo Braulio Rodríguez Plaza, primado de España.

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