Incógnitas políticas tras las generales

Aunque sin mayoría absoluta, la victoria del PSOE ha dejado al líder del PP, Mariano Rajoy, en una complicada tesitura. Su viraje al centro pasa por u…

Aunque sin mayoría absoluta, la victoria del PSOE ha dejado al líder del PP, Mariano Rajoy, en una complicada tesitura. Su viraje al centro pasa por una aproximación a los partidos nacionalistas mayoritarios, CiU y PNV, y eso no satisface a todos.

De hecho, en Cataluña y en el País Vasco el PP no alcanza al PSOE. Una España sin esas dos Comunidades Autónomas sería sociológica y electoralmente “pepera”. Por eso hay quien medio en broma medio en serio plantea la independencia de Cataluña y el País Vasco, no para alegría de independentistas vascos y catalanes, sino para que el PP recupere el gobierno central.

El cambio de rumbo de Rajoy está generando anticuerpos. No sólo dentro de su propio partido –ahí está la polémica con María San Gil–, sino también con destacados periodistas de medios de comunicación cercanos a la denominada “derecha religiosa española”.

Si el congreso de Valencia se cerrara en falso, la crisis del PP se acentuaría, resintiéndose con ello su labor en la oposición. Y eso siempre beneficia al gobierno.

Para los ciudadanos que soportamos los culebrones de los partidos, lo deseable es que la democracia interna funcione, y que los congresos no alteren la necesaria estabilidad política. De momento, y esto sí es una novedad, parece que el PP de Catalunya (PPC) está por la labor.

En Cataluña, la candidata Montserrat Nebrera es la gran sorpresa. Está ofreciendo a la militancia del PPC un proyecto ilusionante, que, de prosperar, significaría una vía de realismo pero sin renunciar a los principios básicos del centro-derecha liberal-conservador. Realismo porque podría sumar a medio plazo una mayoría con CiU, reequilibrando el “oasis” catalán.

Digo a medio plazo, y no a largo plazo, porque el panorama político nos presenta otra incógnita de envergadura. Me refiero a ERC, el tercer partido más votado en las autonómicas y el cuarto en las pasadas generales.

En función de cómo se cierre su disputado congreso, es más que probable que José Montilla se vea abocado a convocar elecciones para el mes de octubre. Nada puede descartarse, aunque visto lo visto el futuro de ERC pasaría por un liderazgo integrador de Joan Puigcercós.

En el ámbito socialista todo está aparentemente en orden. Sin embargo, la subordinación parlamentaria del PSC al PSOE no convence al sector catalanista. Así, en la reciente Convenció pel Futur –una plataforma liderada por Raimon Obiols y Antoni Castells–, Ernest Maragall y Miquel Iceta discreparon públicamente sobre este particular.

En el horizonte de la compleja financiación estatutaria, el escenario de los socialistas catalanes podría llegar a complicarse. Más pronto que tarde, voces autorizadas hablan de una disyuntiva: José Montilla deberá decidir si prefiere ser president de la Generalitat o un poderoso barón más del PSOE.

Lo cierto es que si la oposición no espabila y aprovecha los próximos congresos, Montilla podrá seguir siendo las dos cosas a la vez, eternizándose durante muchos años en el poder…

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