Inmigración y Alianza de Civilizaciones: la otra cara de la luna

En su intervención en el National Prayer Breakfast, Zapatero no perdió comba para referirse a la Alianza de Civilizaciones y a los inmig…

Forum Libertas

En su intervención en el National Prayer Breakfast, Zapatero no perdió comba para referirse a la Alianza de Civilizaciones y a los inmigrantes. Presentó una vez más su perfil buenista, de hombre comprometido con la concordia universal y con los más débiles. Pero también, una vez más, entre lo dicho y lo hecho hay una gran diferencia.

No se trata de insistir sobre el caos que reina en el enfoque legislativo sobre la inmigración: los ilegales pueden registrarse en el padrón pero al mismo tiempo ser detenidos en la calle y expulsados, al menos en teoría; en todo caso, perseguidos. Ahora se trata de otros dos hechos que deberían inspirar una vergüenza moral al Gobierno y a la sociedad que dice representar.

Uno de ellos lo han puesto de relieve las cifras de muertos en las misiones en el exterior del ejército español. En Afganistán, el 40% de los muertos son inmigrantes, cuando en el ejército la misma relación no llega al 7%. ¿A qué se debe tal diferencia entre el número de inmigrantes en filas y el número de muertos? Pues sencillamente a que la presencia de aquéllos en las misiones de mayor riesgo es absolutamente desproporcionada.

La segunda consideración tiene una raíz histórica. Hace referencia a los marroquíes que participaron en la Guerra Civil al lado de Franco. A pesar de haber luchado en una de las dos partes en conflicto y de haber quedado parte de ellos mutilados, las prestaciones o bien no han existido o han sido ridículas, como señalaba el diarioEl Mundo refiriéndose a uno de estos soldados que recibió tres medallas de Sufrimiento por la Patria y perdió parte de un brazo. Solo recibe 133 euros al mes. Realmente ya quedan pocos porque los años han pasado, pero parece lógico que se hiciera justicia con estas personas que en buena medida vieron condicionada su vida posterior por la intervención en un conflicto al que acudieron por simple obediencia a los que eran sus mandos naturales. La desgracia de estos hombres es que además de ser ‘moros’ formaron parte del bando que Rodríguez Zapatero, sin espíritu de reconciliación, denigra. Para ellos, como para los soldados del actual ejército, la Alianza de Civilizaciones no existe si se entiende como tal la premisa de un trato de igualdad.

Vivimos bajo un gobierno virtual que solo fabrica imágenes. Cuando éstas atañen a temas como el apuntado, que a muy pocos interesa, no pasa nada, pero, cuando esta política ficción se aplica a realidades que dañan a todos, como la economía, entonces la tragedia se muestra en todas sus proporciones. Pero la causa es la misma: nos gobierna una gente a quien no le preocupa ni la realidad de los hechos, ni por consiguiente la verdad, y esto comporta una enorme dificultad no sólo para hacer bien las cosas sino simplemente para conocer lo que es el bien.

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