Insultos a la fe: ¿es incompatible el respeto y la libre expresión?

¿Son incompatibles el respeto y la libertad de expresión? Esta era la pregunta debatida en la Fundación Balmesiana de Barcelona el pasado lunes.  El p…

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¿Son incompatibles el respeto y la libertad de expresión? Esta era la pregunta debatida en la Fundación Balmesiana de Barcelona el pasado lunes.
 
El padre Pedro Suñer, director de la Fundación, introdujo la sesión con una reflexión sobre los límites morales de la libertad de expresión.
 
A continuación, habló Guillem Fiol, musulmán, presidente de la Asociación Catalana de Estudios Islámicos, quien  constató que la libertad de expresión no es un valor absoluto. Recordó que las mismas sociedades occidentales tienen unos claros límites en determinados casos.
 
Fiol además señaló que el enfrentamiento que se ha dado tras la publicación de las caricaturas de Mahoma no es entre el Cristianismo y el Islam, sino entre el laicismo y los creyentes.
 
Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians, animó a los cristianos a que no se instalen satisfechos e inoperantes en la crítica, sino que se movilicen unidos, también con los musulmanes, para devolver a una sociedad secularizada el valor de lo sagrado.
 
El problema no es sólo que el laicismo ha absolutizado la libertad de expresión, lo cual es verdad, sino que ha relegado la vida religiosa al ámbito de lo privado, sintiéndose por ello legitimado para burlarse en público de lo sagrado con total impunidad “moral”. Pero hay que reconocer que esto lo está realizando el laicismo en connivencia con los mismos cristianos.
 
¿Cuál está siendo la respuesta cristiana a las continuas ofensas a Jesucristo, a la Iglesia y al conjunto de sus convicciones religiosas? Prácticamente inexistente. Cierto es que la respuesta debe ser proporcionada, como pedían los tres ponentes en la mesa redonda en Balmesiana, pero eso no significa que no haya que responder. Y la mejor respuesta es devolver a la vida pública una presencia de lo sagrado.

El acto, organizado por E-Cristians y el Instituto Santo Tomás de Balmesiana, sirvió para potenciar una propuesta de unidad de acción entre creyentes y personas de buena voluntad que apuesten por el respeto y la concordia en nuestras sociedades.

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