Intento de “redefinición” del matrimonio a nivel interamericano

Todo este movimiento forma parte de lo que se denomina relativismo ético y su agenda de género, y la “reingeniería social antinatural” consiguiente

La Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene a estudio el caso Alberto Duque c/ Colombia. Se trata de un homosexual al que varios años de convivencia con su pareja no se le reconoce, en su país, el derecho de pensión por “viudez”. Si bien Colombia legisló sobre parejas de hecho y otorgó a Duque lo que solicitaba, no obstante lo cual sus abogados, -los mismos del lobby gay-, mantuvieron la demanda ante la Corte Interamericana. Y eso a pesar de que el Gobierno colombiano siempre defendió que no era posible otorgar derecho de pensión porque la ley no lo autoriza. Los propios jueces de la Corte Interamericana, sin embargo, han reconocido que seguían adelante con el proceso “porque era un antecedente”. En resolución del pasado 31 de julio, el presidente de la Corte pidió, informa el portal CitizenGo, en forma muy sugestiva, que testifique como perito Macarena Saenz, de la American University, ‘casualmente’ el mismo centro docente donde trabaja Mónica Roa, conocida activista LGTB. Y esta iniciativa de la Corte no tiene justificativo alguno, porque en el continente americano son franca minoría aún los países que han regulado las uniones homosexuales como equiparadas al matrimonio, y en todo el planeta no pasan de 30 los Estados que, con diferentes regulaciones, lo reconocen, con o sin derecho a adoptar niños. En Uruguay, el 2 de abril de 2013 el Senado aprobó un proyecto de ley de “Matrimonio igualitario”, con origen en el grupo LGTB “Ovejas Negras”, que Diputados le dio media sanción en el año 2012, y que vuelto a la Cámara Alta ésta aceptó las modificaciones, convirtiéndose en ley, siendo el primer país en el continente en regularlo equiparado al matrimonio entre mujer y varón. Por el mismo se autoriza la celebración del vínculo entre dos personas con independencia de su sexo real, permite la adopción de menores, establece que los padres podrán elegir el orden de los apellidos de los hijos y por ello realiza modificaciones al Derecho de Familia, y al modificar el nombre y la identificación de las personas podrá también afectar el Derecho Sucesorio. Por tanto, a partir de la vigencia de la misma, no solamente se puede contraer el vínculo dentro de fronteras de Uruguay sino que también deberán de ser reconocidos en el país los efectos de las uniones gays contraídas en el extranjero y que se pretendan hacer valer en Uruguay. El proyecto y la posterior ley fueron y aún hoy son resistidos por numerosos colectivos sociales. Todo este movimiento forma parte de lo que se denomina relativismo ético y su agenda de género, y la “reingeniería social antinatural” consiguiente, vemos que siguen queriendo “colonizar” la América Latina. La receta del Foro de San Pablo viene, pues, no sólo siendo observada por algunos países latinoamericanos, con las negativas firmes de Paraguay, Ecuador y Perú, incluso mediante consultas populares, como en el caso del último, sino que la OEA, con la gestión de Almagro y ahora la Corte Interamericana, se suman a esa corriente. Por ello resuenan fuerte las palabras del Papa Francisco cuando instó a los latinoamericanos a no dejarse “colonizar” por formas de pensar y de vivir ajenas a la historia y tradición latinoamericanas.

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