Irrumpe en las aulas de Andalucía la ideología de género y lo políticamente correcto

La Junta impone a los profesores el desdoblamiento de género en el aula, que deberán dirigirse a la clase diciendo “alumnos y alumnas”, que están formados por “chicos y chicas”

GRA168. GRANADA, 24/10/2013.- La presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, durante su intervención hoy en la clausura del congreso extraordinario del PSOE-A celebrado en Granada en la que ha señalado que Andalucía está demostrando que "hay otra manera de hacer las cosas" y que gobernar es tomar decisiones "pensando en la gente". Díaz ha asegurado que no tiene "ni un minuto que perder" en su nuevo cometido y que "no va a regatear en esfuerzo y entrega" para llevar adelante el proyecto socialista. EFE/Jesús Ochando

Los profesores, y las profesoras, deberán dirigirse a sus “alumnos y alumnas”, que están formados por “chicos y chicas”. “Los políticos” quedan desterrados del lenguaje y deberán ser sustituidos por la “clase política”, así como “los andaluces” y “los españoles” pasan a ser “población andaluza” y “población española”. Los estudiantes, “ellos y ellas”, deberán dirigirse no a “los profesores” sino a su “profesorado” y “la dirección del centro” pasa a ser “equipo directivo”. Si los padres están sin empleo, no serán “parados” sino “personas sin trabajo”.

Ya está en vigor el II Plan de Igualdad de Género que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía que establece pautas de este estilo para acabar con el lenguaje sexista en las aulas. Un ambicioso proyecto que impide a la comunidad educativa el uso del masculino genérico, ejemplo palmario del lenguaje que se quiere erradicar. El seguimiento de estas normas será evaluado y dará lugar a sanciones si no se aplica adecuadamente.

El anuncio de estas medidas ha causado desconcierto y consternación en los ámbitos educativos y políticos, y ha sido objeto de duras críticas y comentarios desfavorables. La oposición exige a la consejera del ramo, Adelaida de la Calle, que las explique en sede parlamentaria. La tormenta ha obligado a que la Junta dé cierta marcha atrás y ahora asegura que el plan está en una fase “en la que se puede tomar en consideración propuestas para mejorar lo que haya que mejorar”.

Para Antonio Garrido, portavoz del PP en la comisión de Cultura del Parlamento, “intentando hacer una educación inclusiva, lo que consiguen es que no se hable español, el plan denota una profunda ignorancia del idioma castellano”. Garrido, profesor de Lengua y Literatura en la Universidad de Málaga, institución de la que fue rectora De la Calle, se pregunta “quién es la consejera o la Consejería para obligar a los profesores a hablar de una determinada manera”.

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Podemos e IU mantienen una posición crítica menos acerada. Consideran que se trata de un plan cargado de buenas intenciones, pero que la igualdad va mucho más allá de utilizar un determinado lenguaje. Ambos grupos políticos coinciden en que mejorar la situación no es complicar la vida de los profesores. Desde el PSOE se lamenta que se saque de contexto un tema que es importante para configurar el pensamiento, pero no se hable del Plan en su conjunto, que abarca “una extensa normativa que va a contribuir a luchar eficazmente desde la adolescencia contra la violencia de género y las actitudes sexistas”.

La RAE considera que quebranta normas gramaticales

La Real Academia de la Lengua analizó hace meses la guía de la Junta de Andalucía para atajar este problema y concluyó en varios informes que “conculca aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados”. El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) fue el encargado de elaborar esa guía para acabar con el lenguaje sexista en el ámbito administrativo, la misma guía que se va a aplicar en el terreno educativo. En ella, el IAM recomienda especialmente evitar el uso del masculino genérico.

Francisco Ruiz, catedrático en la Universidad de Málaga, discrepa de quienes consideran sexista utilizar el masculino genérico. “Una persona que utiliza el genérico masculino está haciendo un uso común del lenguaje, no un uso sexista. Decir esto es un error”, señala. Para el catedrático, “todo lo que sea evitar el sexismo, bienvenido sea. Otra cuestión es qué se entiende por sexismo lingüístico, algo sobre lo que ni los propios manuales sobre lenguaje sexista se ponen de acuerdo”.

Marta Rubio, profesora de Lengua en un instituto de la barriada sevillana de Bellavista, no entiende la exigencia de la Junta. “Si antes de pronunciar una frase me voy a tener que detener a pensar cómo me voy a expresar, se me va a marchar la mayor parte del tiempo en eso”, asegura antes de añadir que “la utilización de un lenguaje sexista es un problema que corregir, pero ni muchísimo menos es el más importante en unas aulas donde prima la falta de motivación y el riesgo de exclusión social de los chicos… y de las chicas”.

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