Javier Menéndez Ros: “Los católicos tenemos que dar un testimonio de unidad entre nosotros”

Javier Menéndez Ros (Madrid, 1960) que se licenció en Derecho y Ciencias Empresariales en ICADE en 1984 y trabajó durante m&aacut…

Javier Menéndez Ros (Madrid, 1960) que se licenció en Derecho y Ciencias Empresariales en ICADE en 1984 y trabajó durante más de 20 años en multinacionales como Tetrapack y Unilever, decidió un día dejarlo todo por un trabajo en el que se pedía un único requisito indispensable: “amor al Papa y a la Iglesia”. Así, dejó una vida más cómoda para él, su mujer y sus siete hijos para ponerse a dirigir una asociación que ayuda a los católicos perseguidos y dónde lleva ya trabajando ocho años como su director en España.

El director de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) colabora con “La linterna de la Iglesia” de la COPE, es articulista ocasional de La Razón, ABC, Alfa y Omega, Alba y le podemos ver frecuentemente en diferentes programas de Intereconomía TV y 13TV. Podemos comprender, además, su faceta como escritor al leer su blog “Volando libre”.
Menéndez Ros es miembro del Comité editorial del ‘Informe de Libertad religiosa en el mundo’ que elabora AIN. Se ha ganado a pulso este puesto tras aprender en sus múltiples viajes a países como Irak, Bosnia, Egipto, Pakistán, Brasil, Angola, Filipinas, India, Bangladesh y Nigeria. Este madrileño, padre de familia numerosa es, además, autor del libro Siete días en Irak, conferenciante habitual de temas de formación humana y espiritual gracias al Master de Pastoral Familiar por el Instituto Juan Pablo II, además de su experiencia personal.
Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) es una fundación Pontificia que tiene como misión prestar ayuda pastoral a la iglesia católica en aquellos países del tercer mundo donde hay mucha necesidad y especialmente en aquellos donde los cristianos están discriminados o perseguidos.AIN ayuda a los sacerdotes en países de misión, a los seminaristas, a novicias y religiosas, a los misioneros, a la iglesia local diocesana, a los obispos y a los laicos comprometidos con la tarea evangelizadora. Todo ello se hace en más de 140 países del mundo.
¿Cómo funcionan vuestras campañas?
Normalmente realizamos campañas por países concretos de África, Oriente Medio, Asia, Europa del Este o Hispanoamérica. En cada país tenemos diversos proyectos de construcción o de reparación de iglesias, de ayuda a las vocaciones religiosas, de sostenimiento de sacerdotes o religiosas de vida tanto contemplativa como activa, de medios de locomoción para que los misioneros realicen su labor, de medios de comunicación católicos, de materiales de catequesis para los laicos, etc.
Elegimos varios de estos proyectos, contamos las historias que hay detrás, les ponemos los rostros de los protagonistas y les pedimos a nuestros benefactores que colaboren no solo económicamente, sino también con su oración.
“Los católicos nigerianos necesitan sentir que no están solos ante el dolor y la necesidad”
¿Cuáles son las prioridades de la campaña actual en Nigeria?
La primera prioridad creo que es darles apoyo moral y espiritual y que sientan que no están solos ante el dolor y la necesidad, y eso es lo que hicimos cuando en mayo del 2013 un equipo internacional de AIN estuvimos en diferentes diócesis del país. Después es conocer sus necesidades más importantes en las áreas en las que les podemos ayudar y a partir de ahí estudiar y aprobar sus proyectos, que en el caso de Nigeria se han centrado en ayudas a los muchos seminaristas que tienen (el país con más vocaciones masculinas de toda África), la reconstrucción de una iglesia destrozada por un atentado terrorista de Boko Haram, el sustento de sacerdotes con estipendios de misa y la ayuda a material para catequistas laicos.
“El perdón es la única vía para la reconciliación y el futuro de Nigeria”
¿Cómo viven los católicos en Nigeria?
Muchos católicos nigerianos tienen miedo de sus propias vidas, las de sus familias y temen ver amenazados sus trabajos, sus campos donde cultivan o el acceso a la escuela de sus hijos. Pese a eso, viven su fe con una fortaleza tremenda, se apoyan muchísimo unos a otros, viven de verdad en sus parroquias como una gran familia donde se ayudan mutuamente.
A mí me sorprendieron especialmente dos facetas: la alegría de su fe, que no significaba falta de respeto o veneración, y lo arraigado y claro que tienen el mensaje de perdón, como única vía posible para la reconciliación y el futuro del país.
Y los católicos de Siria, ¿con qué dificultades se topan?
Los católicos de este país se han visto en medio de una guerra entre el gobierno de Al-Asad y los grupos rebeldes. Sin una preferencia inicial clara por ninguno de los bandos, han tenido que pedir el apoyo del gobierno para proteger sus iglesias y sus comunidades ante el ataque de extremistas radicales de Al-Qaida que no han cesado de hostigarles, secuestrar a sacerdotes, obispos y amenazar a los cristianos.
Evidentemente y según la zona del país en la que se encuentren, se ven en la misma situación que cualquier ciudadano sirio, sometidos a las privaciones de una guerra que se extiende ya desde hace casi tres años y que ocasiona miles de muertos cada año, muchos de ellos civiles que no toman parte en la contienda. Son muchos los que se han tenido que desplazar a zonas más seguras dentro del país y muchos también los que han abandonado Siria y se encuentran en campos de refugiados en Líbano, Jordania, Irak o Turquía.
¿Cuáles son los países en los que las libertades religiosas están más coartadas y por qué?
Dentro del área comunista debemos destacar a Corea del Norte, Vietnam y China, donde no existe el derecho de expresión pública de la fe, los seminarios están prohibidos y son muchos los encarcelados por el mero hecho de ser cristianos. En el amplio mundo musulmán debemos hablar de Arabia Saudí, Afganistán, Irak, Somalia, Mali, Irán, Yemen, Sudán, Nigeria y Pakistán, por citar solo algunos de ellos. En estos países suele regir la ley islámica o Sharia, que afecta a toda la vida social del musulmán y casi siempre también del que no lo es, que queda sometido a sus mandatos. No existe la posibilidad de convertirse a una religión que no sea la islámica y la discriminación hacia los cristianos suele ser muy notable, con casos como la ley de la blasfemia en Pakistán, por la que cualquiera puede ser acusado sin pruebas de haber ofendido a los principios de la religión musulmana.
¿Qué podemos hacer para ayudar desde España?
La primera ayuda que puede dar cualquier ciudadano es estar bien informado de todas estas restricciones actuales a la libertad religiosa. Después, si eres consecuente con la libertad y la democracia, y avalas la declaración de Derechos humanos, deberíamos denunciar estos hechos ante asociaciones ciudadanas y partidos políticos que se supone nos representan.
Los creyentes, además, debemos rezar intensamente por nuestros hermanos que sufren discriminación o persecución por razón de su fe, y finalmente sugiero que el que se sienta llamado colabore económicamente con institucionescomo Ayuda a la Iglesia Necesitada(93-2373763 /91-7259212) y ayude a financiar los diferentes proyectos de ayuda que tenemos en cada momento.
“La libertad religiosa no puede ser invadida por una supuesta libertad de expresión que algunos arguyen para ofender de forma gratuita e hiriente a la religión cristiana”
¿Cree que en España tenemos actualmente una falta de libertad religiosa?
Sinceramente creo que no. En España gozamos de una amplia libertad religiosa, pero que como toda libertad marca sus límites y no puede ser invadida por una supuesta libertad de expresión que algunos arguyen para ofender de forma gratuita e hiriente a la religión cristiana. Me refiero en concreto a ataques contra iglesias, programas de televisión o exposiciones pseudo-culturales de fotos o pinturas donde se ofende y se insulta nuestros símbolos y valores más sagrados.
También se quiere quitar la voz a los cristianos y a sus líderes de los foros públicos bajo la capa de un falso progresismo laicista donde la religión parece ser una suerte de fanatismo que debería ser excluida del debate público, especialmente cuando tiene ideas que no concuerdan con las propias.
¿Hay una unidad entre los católicos del mundo?, ¿es importante que exista?
En la Iglesia católica, a diferencia de la mayor parte de otros credos, contamos con una sola cabeza, representada por el obispo de Roma en la figura del Papa. El magisterio de la iglesia y la voz del Papa nos dotan de una cohesión muy importante, lo cual no significa que no pueda mejorarse la unidad, dentro de la diversidad en la Iglesia católica. Casi siempre que existe una sede central y otros periféricos en cualquier tipo de organización, se produce un fenómeno de falta de comunicación adecuada, de conflictos, de malentendidos y a veces de críticas mutuas.
La caridad cristiana y la mayor descentralización en la estructura de la Iglesia y que está buscando el Papa Francisco seguro que contribuyen a la unidad a la que nos llamó Jesús: “Para que todos sean uno, como Tú, Padre, en mí y Yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que Tú me has enviado”.
Ojalá que los católicos logremos dar este testimonio importantísimo de unidad entre nosotros y, no sólo eso, sino que avancemos en la unión con otras religiones cristianas y en el máximo entendimiento con los creyentes de otras religiones.
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