Jesús Mosterín: estructura estándar de una crítica tipo al cristianismo (I)

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Jesús Mosterin ha construido un artículo ejemplar como guión de lo que es la estructura tipo del relato sobre el cristianismo, Europa y el Islam basada en una historia ideológica de buenos y malos, hechos históricos falseados, hasta el extremo de constituir un insulto a la cultura de segundo de Bachillerato. Agradezco a mi hijo Marc Miró que, desde sus 17 años, me hiciera ver algunos de los grandes desafueros de este texto, que a fin de cuentas resulta tan útil para tipificar esta forma reglada de vandalismo histórico.

1. La tesis es presentar el Islam como una sociedad culta, refinada, tolerante, en el siglo VIII y siguientes, mas avanzada que la Europa de su tiempo y agredida por el cristianismo brutal e inculto.

a. La primera objeción a plantear es la de preguntar ¿a qué Europa se refiere, a los pueblos paganos del centro, este y norte del continente; a los fragmentados reinos de la cristiandad occidental, o al muy cristiano Imperio Romano de Oriente centro de una potente civilización hasta el siglo XV? Porque todo eso era Europa en aquellos tiempos, y según a quien se refiera la afirmación será apropiada o falsa, pero en cualquier caso no se podrá hacer el equivalente a una Europa como tal -que no existía- y además cristiana.

b. Era todavía fuerte y culturalmente desarrollado el territorio de Bizancio, y era débil, poco poblado, e inculto el de la Europa cristiana que a duras penas surgía del hundimiento del Imperio Romano de Occidente. De hecho, como explica Toynbee en su monumental Estudio de la Historia, nadie hubiera dado un ochavo en el siglo VIII por ella, asediada por los musulmanes desde el sur; por los sajones y vikingos y sus correrías marítimas desde el norte; por los paganos eslavos; y también por Bizancio desde el sur de Italia. Aquella fragmentación, vista como debilidad por un gran historiador como Toynbee -y por tantos otros-, seria interpretada setenta años después, desde otra teoría de la historia, como un factor de competencia entre gobiernos que estaría en los fundamentos de la hegemonía posterior de Occidente. Esta es la tesis que aplica Niall Fergusson en Civilización. Occidente y el resto.

c. El Islam fue ante todo una religión que basó su fuerza inicial en la guerra y la ocupación militar, no en la penetración cultural. Existe un paralelismo cierto entre las tribus del desierto de Arabia y los conquistadores germánicos del imperio Romano de Occidente: en ambos casos asumieron la cultura -y la religión en el caso europeo- de los pueblos conquistados. Esta es una diferencia radical con el cristianismo que se expande desde Israel, sin ninguna acción violenta, ni tan siquiera de tipo insurreccional, para convertirse en época de Constantino en la mayoría de la población, sobre todo en las ciudades.

d. La cronología de la expansión del Islam desde su mismo origen es básicamente militar: Años 624-27, la Hégira, la guerra de unificación, y conquista de La Meca. En el 636, victoria sobre los bizantinos en Siria, país cristiano. En el 637 sobre los persas sarsanidas y el año siguiente conquista de Jerusalén judío y cristiano. En el 646 conquistan la muy cristiana Alejandría, antes había caído Trípoli, hasta llegar al actual Magreb. Invaden la península en el 711, y siguen avanzando por ella hasta superar los Pirineos y ser definitivamente frenados en la batalla de Poittiers en el 713. Desprez empezaría una larga reconquista peninsular de 700 años, que en el lado oriental tuvieron su equivalente en las cruzadas. En un lado los cristianos recuperaron la parte europea de lo perdido a manos del Islam, pero no lo consiguieron ni en la parte africana ni en la Oriental. Los musulmanes también se extendieron hacia Asia llegando a Kabul en el 652, en el 711 alcanzaron el Indo, incluso en el 751 todavía duraba la expansión y se enfrentan a los chinos en la batalla de Talas.

De este primer apunte cuatro hechos son evidentes:

En la Europa del primer milenio el cristianismo occidental era débil, y a duras penas podía garantizar su supervivencia histórica. Era una sociedad situada en el limite de supervivencia, demográficamente y en términos alimentarios y militares.

El cristianismo occidental, a pesar de sus derrotas ante el Islam, era todavía un imperio potente heredero de la cultura helénica.

No existe todavía una Europa cristiana.

El Islam era una religión que unificó a las tribus del desierto de Arabia, y les confirió un propósito de conquista militar que desarrollaron con gran éxito. No poseían ninguna cultura desarrollada, más allá de sus tradiciones tribales, y asumieron la base cultural de los pueblos conquistados mas avanzados. Y esto nos debe conducir a un segundo punto.

Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos

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