“Jesús nos sigue diciendo: ‘Sí, basta de descartes'”: el mensaje de Francisco ante una multitud de bolivianos

En su segundo día de visita a Bolivia, el Papa Francisco celebró este jueves, 9 de julio, su primera Misa en este país en Santa C…

En su segundo día de visita a Bolivia, el Papa Francisco celebró este jueves, 9 de julio, su primera Misa en este país en Santa Cruz de la Sierra, donde arremetió contra la cultura "del descarte" y del consumo ante una multitud de bolivianos que le aclamaban.

"Jesús nos sigue diciendo en esta plaza: ‘Sí, basta de descartes’", clamó el Santo Padre tras criticar la "lógica que busca transformar todo en objeto de cambio, de consumo, todo negociable", en la inmensa plaza de Cristo Redentor.

Francisco condenó también la lógica que descarta "a todos aquellos que no producen" y no ofrecen resultados, sólo porque "no nos dan los números, no nos cierran las cuentas".

"Denles ustedes de comer"

"No es necesario que nadie se vaya. Basta de descartes, denles ustedes de comer", agregó, recordando el evangelio de la multiplicación de los panes y peces.

En su homilía, pronunciada por primera vez ante miles de indígenas de varias etnias bolivianas, quechuas y aimaras, que llegaron de distintas regiones del país, Francisco habló de los olvidados y descartados del mundo, en particular de las mujeres, que "cargan sobre sus hombros (…) las injusticias que no parecen detenerse", lamentó.

"Cargan sobre sí, el gozo y el dolor de una tierra. Ustedes llevan sobre sí la memoria de un pueblo", reconoció al mencionar poblaciones con una historia antigua.

El Papa advirtió a todos los bolivianos que un pueblo sin memoria o "con la memoria anestesiada" se vuelve "individualista", "debilita las esperanzas" y "pierde la alegría", un concepto que ilustró también en Ecuador, primera etapa de su viaje a Sudamérica, iniciado el domingo y que concluye ocho días después en Paraguay.

"La mirada de Jesús no acepta una lógica que siempre corta el hilo por el lado más débil, por el más necesitado", insistió.

"Una vida memoriosa necesita de los demás, del intercambio, del encuentro, de una solidaridad real que sea capaz de entrar en la lógica del tomar, bendecir y entregar; en la lógica del amor" concluyó.

Rechazo de las "castas" en la Iglesia

Como ocurrió la víspera en Ecuador, el Pontífice se reunió con monjas, seminaristas y sacerdotes latinoamericanos luego de la misa multitudinaria. En este caso, aprovechó para rechazar a las "castas de diferentes" dentro de la Iglesia y a aquellos que sienten que Jesús es sólo para los aptos, indiferentes al dolor y que dejan de ser pastores para convertirse en "capataces".

"Parecería lícito que encuentren espacio solamente los autorizados, una casta de diferentes, que poco a poco se separa, diferenciándose de su pueblo. Han hecho de la identidad una cuestión de superioridad", agregó el Santo Padre en un mensaje a 4.000 religiosos en un coliseo de Santa Cruz.

También advirtió que los pastores corren el riesgo de caer en la "indiferencia o de seguir las modas", sin "involucrarse" en el dolor de la gente y de su tierra. "Hay sacerdotes a quienes les da vergüenza hablar su lengua original y entonces olvidan su quechua, su guaraní, su aymara, porque ahora hablan en fino", concluyó.

Perdón por los "crímenes"

Posteriormente, en un discurso a los movimientos populares que realizan su segundo encuentro mundial de la ciudad de Santa Cruz, Francisco repitió un gesto que hizo hace algunos años San Juan Pablo II y pidió perdón por las ofensas y los pecados de los hijos de la Iglesia.

En su discurso de casi una hora de duración, el Papa afirmó que "lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano) y también quiero decirlo. Al igual que mi predecesor San Juan Pablo II pido que la Iglesia ‘se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos’".

"Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América", subrayó.

Un Cristo sobre una hoz y un martillo

Por otra parte, una imagen del encuentro entre Francisco y Evo Morales ha dado la vuelta al mundo generando polémica: la del momento en que el presidente boliviano entrega al Papa como regalo un Cristo crucificado sobre una hoz y un martillo, símbolo del comunismo.

Aunque los problemas de audio de las únicas imágenes en video transmitidas del encuentro no permiten entender con claridad toda la justificación de Morales al peculiar y conflictivo regalo, sí resulta evidente el desconcierto del Pontífice.

No está bien eso”, dijo el Papa ante la explicación de Morales, que parece describir el presente como una réplica de una talla que hizo en los ‘70s el sacerdote jesuita español Luis Espinal Camps, asesinado en 1980 por la dictadura, y por quien el Pontífice rezó en el camino que lo condujo del aeropuerto de El Alto hasta La Paz.

Poco antes del acto de intercambio de regalos y mientras recorría las calles de La Paz con dirección al Palacio de Gobierno, el Pontífice se detuvo en la zona donde se halló el cuerpo del sacerdote asesinado en la entrada del barrio de Achachicala. El Santo Padre pidió hacer un minuto de silencio y después rezó el Padre Nuestro junto a los fieles.

Como no podía ser de otra manera, la imagen ha provocado un alud de reacciones en las redes sociales y se acusa al presidente boliviano de querer politizar la visita del Papa.

Asimismo, católicos de distintos países rechazaron el gesto de Morales por considerarlo ofensivo a las numerosas víctimas de los grupos terroristas en América Latina y de los históricos regímenes totalitarios comunistas.

Posteriormente, desde el Vaticano se ha relativizado la polémica al explicar que el Papa "no tuvo una particular reacción negativa" ante el crucifijo con la cruz y el martillo, según explicó el portavoz Federico Lombardi. Juzguen ustedes mismos:

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