Joan Sales, un hombre de reconciliación que luchó por cerrar las heridas de la Guerra Civil

El escritor catalán Joan Sales (1912-1983) ha sido noticia recientemente por la reedición en castellano de su libro de referencia, Incierta gloria, un…

El escritor catalán Joan Sales (1912-1983) ha sido noticia recientemente por la reedición en castellano de su libro de referencia, Incierta gloria, una novela publicada en 1956 con reflexiones sobre la complejidad moral de la Guerra Civil y, sobre todo, con recetas para enterrar definitivamente las visiones maniqueas (buenos y malos) o dogmáticas de la historia reciente de España. Fue un hombre catalanista y alineado con el bando republicano, pero con un mensaje de reconciliación que acabó de dar forma a través de su conversión (o “retorno”, como le gustaba decir a él) al cristianismo, como consecuencia de lo que él llamó “la experiencia y las lecciones” del conflicto bélico que dividió a los españoles entre 1936 y 1939. La obra, basada en relatos de varios combatientes en el frente de Aragón, ofrece la visión de un testigo de los vencidos en la Guerra Civil, pero sin mensajes políticos de abandono a la fácil exaltación partidista. De hecho, muestra el lado más humano e independiente de los bandos enfrentados.

 

Sales es un escritor ignorado, a pesar de que su obra es considerada todo un referente de la literatura catalana de posguerra. Su personalidad fuerte y apasionada le convirtió en un artista que puso la literatura al servicio de la libertad, la democracia y la identidad de Cataluña como las principales causas que movían su pensamiento. Una de sus frases más difundidas, ya que él siempre intentaba explicarlo todo, resume su evolución ideológica, que también existió aunque siempre dentro de los valores democráticos. “Yo no soy comunista, entre otras razones porque ya lo he sido”, decía en un mensaje dirigido a Màrius Torres en 1937.

 

A este intelectual de principios, no le faltaron las fuentes que daban contenido a sus ideas. Acabada la Guerra Civil, cruzó la frontera hacia Francia, además a pie, y vivió unos años en París, donde conoció a pensadores como Teilhard de Chardin o el crítico literario ruso Nicolai Berdajev. Años más tarde, se exilió en la República Dominicana y luego en México, donde impulsó los Quaderns de l’exili (Cuadernos del exilio), aunque siempre se mantuvo alejado de los círculos organizados del exilio catalán. En 1943, ya convertido al catolicismo, se casó por la Iglesia en México, con una mujer que también había sido comunista y que evolucionó igual que él. En 1948, volvió del exilio para trabajar, sobre todo desde la letra escrita, por la reconciliación a partir de lo que puede enseñar la trágica experiencia bélica.

 

Testimonio y compromiso

 

Otro aspecto importante de Joan Sales es que concebía la literatura como testimonio. En este sentido, sólo comprende su papel de escritor como el compromiso de un superviviente de la guerra, cargado de deudas con los que no sobrevivieron a lo que él llamaba a menudo “sacrificio inútil”. Ganó tres premios: el Joanot Martorell en 1955, el Ramon Llull en 1969 y el Ciudad de Barcelona en 1970. Sin embargo, la crítica de su obra Incierta gloria se ha caracterizado siempre o por la indiferencia o por la indignación, cuando no por el resentimiento o la hostilidad. Por otro lado, también escribió poesía, en este caso caracterizada por el corte clásico y austero, y publicó un epistolario con Joan Coromines, cuyo centenario se celebra precisamente este año 2005, así como las Cartas de la guerra.

 

Como ya sucedió con figuras como Manuel Carrasco i Formiguera, un católico catalanista que murió a manos de las tropas franquistas, o el beato Francesc Castelló i Aleu, un joven creyente ejecutado por los republicanos a pesar de que no se había alineado nunca con ningún bando, volvemos a tener ante nosotros, al pensar en Joan Sales, un ejemplo de lo que podríamos denominar ‘la tercera España’, que es la de la reconciliación y la del cierre de las heridas del pasado. Ahora que algunos políticos intentan decir a los ciudadanos que unos eran buenos y otros malos, recordar el mensaje de estos personajes puede hacer reflexionar a más de uno.

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