Jornadas Transmet: la Nueva Evangelización y las nuevas formas de realizarla

(Fotos, texto y vídeo de Jordi Picazo).- En el marco de las Jornadas para la Nueva Evangelización celebradas el fin de semana del 18 y 1…

(Fotos, texto y vídeo de Jordi Picazo).- En el marco de las Jornadas para la Nueva Evangelización celebradas el fin de semana del 18 y 19 de Octubre de 2014 en el Centro Borja de Sant Cugat del Vallés, Barcelona, los responsables pastorales y agentes de la catequesis y formación del Obispado de Terrassa, junto a otros asistentes, la mayoría jóvenes comprometidos en la labor catequética, han analizado la misión de la Nueva Evangelización, los medios, y la importancia de los sacramentos, la oración y de la formación.

Han participado el Obispo de Terrassa Mons. Josep Àngel Saiz Meneses y el Arzobispo de Santiago de Compostela Monseñor Julián Barrio Barrio, quien ha dictado una conferencia magistral ovacionada al final por su vigor y su riqueza de mensaje sobre la Nueva Evangelización.

Nueva, como recordó San Juan Pablo II, no porque sea otra evangelización distinta, sino porque se buscará nuevas maneras de realizarla: Durante su visita pastoral de 1979 a Polonia, San Juan Pablo II habló, con profunda esperanza, de “una nueva evangelización que ha iniciado”. Esta “nueva evangelización” sería “nueva en su ardor, su método y expresión”. El Papa Emérito Benedicto XVI hizo de la “Nueva Evangelización” un tema medular de su papado, al tiempo que invitó a todos los fieles a tomar parte en la “nueva evangelización” que hace una nueva propuesta del mensaje básico del Evangelio al mundo.

Ofrecemos unos apuntes del contenido original de la conferencia, así como un vídeo con unas palabras de Monseñor Saiz Meneses sobre el contenido de las jornadas.

Nueva Evangelización y Transmisión de la Fe

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Don Julián Barrio Barrio recordó que hay que llevar la luz del evangelio a los lugares oscuros, donde no se ve. No Hay que ser pelagianista; Dios actúa en las personas. ¿Todo depende pues de nosotros? Bueno, pero es la Gracia de Dios donde actúa la fuerza de la conversión. ¿La palabra al aire? ¡Acompañada de signos! Tenemos que hacer una ciudad fiable. Tenemos que establecer relaciones interpersonales, y favorecer la percepción del mensaje al servicio de la Justicia, el Derecho y la Paz.

A veces utilizamos el derecho la Justicia y la paz para que nos ayuden a buscar. Equivocación. Es precisamente al revés, desde el mensaje que propiciaremos una Justicia, el Derecho y la Paz.

La única alternativa al poder son los gestos buenos, insensatos

Los pobres son signos del reino. No podemos descuidarlos. La Fe implica el deseo siempre de cambiar el mundo. ¿Nos quejamos porque el mundo es mundo?

Vasili Grossman decía que la única alternativa al poder son los gestos buenos, insensatos. Para vencer al enemigo hay que defender al pobre contra la propia seguridad.

Si se especula teorizando, el evangelio se convierte en mal. “Maestro, ¿quién es mi prójimo? ¿El tributo al César? ¿De quién será la mujer? Ergo, la solución está en reconocer al otro y buscar su bien.

Los peces no saltan a la barca. Tended redes. La barca de Pedro no es una embarcación de recreo. Hay que confesar la doctrina pero antes hay que profesar la misericordia con la conducta.

El Papa Francisco destacó que Pablo VI puso en el centro a la persona de Jesucristo. Anunciad y haced discípulos en todos los pueblos de la tierra.

La barca de Pedro no es una embarcación de recreo

Anunciar no nos hace mejores. Pero nos empuja a ser responsables. Ergo, seremos mejores.

El mundo necesita esperanza. Quien puede darla es el cristiano, portador de Cristo.

Transmisión de la Fe

A la hora de transmitir nuestra fe nos encontramos con una serie de dificultades. Algunas de entre ellas son: la falta de Dios no se ve como ausencia. Destacó la importancia de la formación para construir nuestra identidad. Nuestra identidad pasa por la comunidad, y la iglesia. Quien cree no está solo. Es imposible creer solos. Creemos en el contexto de comunidad, de iglesia.

No imponemos pero tampoco ocultamos nuestra identidad. Esos complejos que a veces tenemos terminan por ahogar la alegría misionera por nuestra obsesión des “ser como todos”. Y de tener lo que tienen todos.

La evangelización es la acción y el conjunto de acciones: los testimonios, gestos, y la vivencia comunitaria. El objeto de la transmisión del mensaje en la evangelización es la fe. Hay un peligro, y es el peligro de cosificar la fe. ¿La fe es un regalo? ¿Una cosa? No. Queda claro que la Fe solamente la puede dar Dios. La fe es un don, es una virtud teologal. La iglesia establece unas condiciones y actúa esas condiciones para que la fe pueda ser acogida. Cosificamos cuando aceptamos los condicionamientos de la cultura moderna y posmoderna que nos limitan.

Hoy el problema es el sentido que se tiene de la cultura. Ojalá filosofáramos un poco más. Hay que dar testimonio, de Fe y de Vida, hay que crear espacios evangélicos.

Jesús crea espacios para transmitir el mensaje. ¿Cuáles? No sé. No es lo mismo aquí [en Terrassa] que en Santiago, Barcelona, Madrid: hacen falta iniciativas, creatividad.

Giancarlo Collet propuso 6 motivos que provocan la crisis en la transmisión de la fe.

1.- La desaparición en occidente de la religiosidad tradicional,

2.- La multiculturalidad y multireligiosidad,

3.- Pérdida de la plausibilidad de la vida eclesial,

4.- Imposibilidad de la socialización en un medio cristiano,

5.- El rechazo de tradiciones con carácter normativo constrictivo,

5.- Esfuerzo de reflexión constante por parte del sujeto para construirse una identidad personal plena.

El reto de la nueva evangelización y la crisis de la transmisión de la fe que atravesamos no constituyen fenómenos aislados. Se enmarcan en la crisis de identidad individual, está la crisis de la identidad social, ya no nos reconocemos, está la crisis de la educación, la crisis de la familia, la crisis de los valores, humanos y cristianos, que nos hacen percibir un cambio de época.

Quien no puede usar la caridad, que renuncie

Hoy día hay muchos síntomas que apuntan a un fracaso de la acción pastoral y catequética. Los catequistas podrían hablar de todo esto. Si queremos cambiar la realidad hay que reconocerla, sin amargura y sin culpabilizar. Los retos de la nueva evangelización: convencimiento de que estamos en un éxodo constante. Hay que salir para ir al encuentro de los demás. Somos los padres de la parábola del hijo pródigo. No solamente esperando, sino saliendo.

Nuestro acompañamiento debe ser inteligente, significativo, relevante e implicativo. La fe se vive, se testimonia, se comunica. Hay qente que toca de oídas, pero luego a la hora de transmitir la fe, se nota. Si no lo vivimos no podemos testimoniarlo y de comunicarlo. Hay que transmitir la fe y la caridad. Quien no puede usar la caridad, que renuncie.

Hay que saber también transmitir la fe en la era digital. Hay que darse cuenta de la transcendencia de internet. No podemos demonizar los medios. Su efectividad dependerá del uso que hagamos de ellos.

El románico es la referencia segura en un mundo líquido donde no hay principios absolutos

Rino Fisichella en un libro en el que habla de la Nueva Evangelización, dice que la catedral es el lugar de la nueva evangelización. La Sagrada Familia de Barcelona es el icono para él de la nueva evangelización. Hoy os propongo la Catedral de Santiago, Jacobea; el Camino de Santiago; el románico es la referencia segura en un mundo líquido donde no hay principios absolutos. La solidez y el silencio que se respira en sus muros salen al encuentro del hombre zarandeado. Por palabras muchas veces vacías. Sus figuras mayestáticas invitan a reflexionar. Estos pensamientos no son más que el fruto de conversaciones con los peregrinos.

La espiritualidad de la alegría

Benedicto XVI, en su Introducción al Cristianismo (pág. 5 del PDF del link) comenta que:

“Quien intente hoy día hablar del problema de la fe cristiana a los hombres que ni por vocación ni por convicción se hallan dentro de la temática eclesial, notará al punto la ardua dificultad de tal empresa. Probablemente tendrá en seguida la impresión de que su situación ha sido descrita con bastante acierto en la conocida narración parabólica de Kierkegaard sobre el payaso de la aldea en llamas, narración que Harvey Cox ha resumido brevemente en su libro La ciudad secular.

El relato cuenta cómo un circo de Dinamarca fue presa de las llamas. El director del circo envió a un payaso, que ya estaba preparado para actuar, a la aldea vecina para pedir auxilio, ya que existía el peligro de que las llamas se extendiesen incluso hasta la aldea, arrastrando a su paso los campos secos y toda la cosecha. El payaso corrió a la aldea y pidió a sus habitantes que fuesen con la mayor urgencia al circo para extinguir el fuego. Pero los aldeanos creyeron que se trataba solamente de un excelente truco ideado para que en gran número asistiesen a la función; aplaudieron y hasta lloraron de risa. Pero al payaso le daban más ganas de llorar que de reír.

“Ojalá cuando hablásemos de Dios consiguiéramos arrancar carcajadas. Pero tantas veces por desgracia, ni eso hacemos”

En vano trataba de persuadirlos y de explicarles que no se trataba ni de un truco ni de una broma, que la cosa había que tomarla en serio y que el circo estaba ardiendo realmente. Sus súplicas no hicieron sino aumentar las carcajadas; creían los aldeanos que había desempeñado su papel de maravilla, hasta que por fin las llamas llegaron a la aldea. La ayuda llegó demasiado tarde, y tanto el circo como la aldea fueron consumidos por las llamas.

Con esta narración ilustra Cox la situación de los teólogos modernos, y ve en el payaso, que no puede conseguir que los hombres escuchen su mensaje, una imagen del teólogo a quien no se le toma en serio si viste los atuendos de un payaso de la edad media o de cualquier otra época pasada. Ya puede decir lo que quiera, lleva siempre la etiqueta del papel que desempeña. Y, aunque se esfuerce por presentarse con toda seriedad, se sabe de antemano lo que es: un payaso.

(…) Puede contemplarse la situación en que se encuentra el pensamiento teológico actual: en la agobiante imposibilidad de romper las formas fijas del pensamiento y del lenguaje, y en la de hacer ver que la teología es algo sumamente serio en la vida de los hombres. Pero quizá debamos sondear las conciencias de modo más radical.”

Podemos llegar a sentirnos tan ninguneados como este payaso, y cuanto más nos empeñemos en dar a conocer a Dios, se rían de nosotros. Porque a los ojos del mundo somos como una caricatura. Ojalá cuando hablásemos de Dios consiguiéramos esta atención, con la que un payaso consigue arrancar carcajadas. Pero tantas veces por desgracia, ni eso hacemos.

Un cristiano sin alegría, o no es cristiano, o está enfermo; no hay otra cosa

La alegría es el signo distintivo del cristiano. Es el sello. Aunque también haya dolor y tribulaciones. Y persecuciones. Hay cristianos cuya opción parece ser la de la Cuaresma, y no la de la Pascua. Un cristiano sin alegría, o no es cristiano, o está enfermo; no hay otra cosa. Hay cristianos con cara de pimiento avinagrado.

Hay que abundar también la espiritualidad de la eucaristía en la evangelización. Fabrice Hadjdj, judío nihilista de izquierda radical, en Cómo hablar de dios hoy, en el capítulo 3 se pregunta ¿Por qué no hace Dios mismo el trabajo? ¿Por qué deja que lo lleven a cabo unos payasos? Hay una desproporción entre lo que habla y lo que él es.

Cierto: tenemos la boca pequeña para hablar de Dios. En otro libro menciona que se nos ha enseñado a no hablar con la boca llena. La tenemos llena de tantas cosas inútiles que nos da miedo hablar. Sin embargo, con la Eucaristía se nos llena, y es cuando mejor hablamos. Dios empieza a ser presencia personal. Sentimos el peso universal de su Carne. Hablar de Dios y comer al Verbo hecho Carne, en Comunidad.

Alegría, Eucaristía, Comunidad: signo de credibilidad. Es imposible hablar de Dios fuera de una Comunión viva. Comunidad improbable, circo lleno de payasos, convocados por la Cruz, donde todos pueden encontrarse.

José Luis Pérez Álvarez, fundador de la comunidad Adsis, en su libro Vivimos y transmitimos en Comunidad el Evangelio de Jesús habla de retos pastorales de la nueva evangelización: comunidad debe reconocerse como el ámbito en el que acontece el evangelio, de modo que comprenda la naturaleza convocante de nuestra propia comunidad.

Debe ser la comunidad portadora del sentido desde la radicalidad del evangelio. Fraternidad, solidaridad compartida, con propuestas adecuadas y plurales de formación. Y esto no es una empresa individual y solitaria. No debe centrarse como atención analítica a los destinatarios sino formulada como pregunta de la iglesia sobre sí misma. Sobre cada uno sobre nosotros mismos.

Renovar desde Cristo nuestra comunidad diocesana. Nosotros somos el sujeto paciente. Somos renovados por Él. Debemos abrirnos a la gracia de la renovación, activamente. Debemos poner los medios para dejarnos cambiar y contribuir a que otros lo hagan.

Con la Eucaristía se nos llena la boca, sentimos el peso universal de su Carne: comer al Verbo hecho Carne

Si queremos comunicar debemos sentirnos formados. Nuestra época esta sedienta de un cambio real. No de fantasía. No nos resistirnos a la ficción y a la fantasía. Recordemos el consejo de Sancho al Quijote:

“-¡Ay! -respondió Sancho, llorando-:

no se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más, que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana.

-Así es -dijo Sansón-, y el buen Sancho Panza está muy en la verdad destos casos.

-Señores -dijo don Quijote-, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogañ”

Ficción y realidad se necesitan. Una revierte en la otra y se transforman. No dejarse absorber por la una o por la otra. Hay que mantener una distancia crítica. Hay que cuestionar el mundo que se nos vende.

Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores

La esperanza tiene dos preciosos hijos dice San Agustín: enfado al ver cómo son las cosas, y valor para no permitir que sigan así. El momento es precioso y propicio si atravesamos el puente de la modernidad y de la posmodernidad sin comprometer la dignidad humana y el amor. Tiempos de adversidad pero no de desdicha. En la adversidad se vislumbra una salida, albergando la esperanza, en la desdicha sobreviene un sentimiento de desamparo. Somos el hombre y la mujer modernos, puestos al servicio de la Evangelización.

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