Jóvenes en España, auto-referenciados, intrascendentes e influenciados por los medios: una encuesta reveladora

Es sabido que los efectos de la crisis en España se han dejado sentir en el comportamiento de los ciudadanos y cambiado su jerarquía de …

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Es sabido que los efectos de la crisis en España se han dejado sentir en el comportamiento de los ciudadanos y cambiado su jerarquía de valores, tanto en el terreno económico como en lo social.

Pero, en ese sentido, ¿cuál es la realidad de los adolescentes y los jóvenes españoles?, ¿qué les preocupa más?, ¿qué es para ellos lo bueno y lo malo?, ¿cuáles son sus prioridades, preferencias y esperanzas de futuro?; en definitiva, ¿cuál es su sistema de valores en este periodo vital en el que parece que la crisis ha tocado fondo?

Para responder a estas preguntas, el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud ha elaborado un estudio cuyas conclusiones son reveladoras: los adolescentes y jóvenes en España son auto-referenciados, en gran medida intrascendentes e influenciados por los medios de comunicación.

El Estudio ‘Jóvenes y valores (I). Un ensayo de tipología‘ muestra el contraste de una juventud liberal conservadora. Liberal en temas como el aborto, la homosexualidad o la eutanasia; conservadora en cuestiones como la seguridad o el orden. Al mismo tiempo, los jóvenes empiezan a tomar conciencia de determinados valores, precisamente como consecuencia de la crisis.

Cabe reseñar que las conclusiones del estudio se basan en una encuesta realizada a domicilio sobre una muestra de 1.003 jóvenes españoles de entre 15 y 24 años. Y la línea de análisis se ha efectuado sobre valores asociados a comportamientos (morales), a la identidad de los encuestados y al impacto de la crisis en la situación actual (proyectos de futuro, confianza institucional y vivencias de satisfacción).

Valores finalistas: el ‘yo’ como eje fundamental

Una primera cuestión analizada en el estudio tiene que ver con los valores finalistas, es decir aquellos que "constituyen un marco de referencia para la conducta personal, para la consecución de objetivos vitales y para la orientación del proyecto de vida".

Como se puede observar en la tabla que sigue a estas líneas, reproducida al igual que el resto a partir del estudio, desde la perspectiva del orden de los resultados, se podría hablar de tres grupos: los que corresponden a valores hegemónicos (los ocho primeros), aquellos que consideran muy importantes más del 80% de la población; los que no lo son tanto (los cinco siguientes), que están entre el 60% y el 80%; y los valores minoritarios (las últimas cinco cuestiones), que solo valoran hasta el 60% de los ciudadanos.

En el primer grupo destacan las siguientes cuestiones: tener personas en quien confiar, tener unas buenas relaciones familiares, ganar dinero, tener éxito en el trabajo, tener una vida sexual satisfactoria, obtener un buen nivel de capacitación cultural y profesional, tener muchos amigos y conocidos, y ser una persona creativa y emprendedora.

Los valores que destacan en este grupo son auto-referenciales, donde el centro de la cuestión es el ‘yo’. Definen una personalidad auto-referenciada e intrascendente.

En el segundo grupo están cuestiones como cuidar el medio ambiente, respetar las normas y la autoridad, disponer de mucho tiempo libre/ocio, tener éxito social y popularidad, preocuparse por lo que ocurre en otros lugares del mundo. y aquí se mezclan aspectos muy dispares.

Y en el tercero destacan hacer cosas para mejorar el barrio o la comunidad, poder confiar en los responsables públicos, vivir al día sin pensar en el mañana, interesarse por temas políticos, y preocuparse por cuestiones religiosas o espirituales.

En este grupo de cuestiones supuestamente minoritarias destaca la trascendencia, en el sentido de que los encuestados salen de sí mismos para relacionarse con los demás.

Crecen los valores trascendentes

A continuación, el estudio plantea una valoración de la evolución de la importancia concedida a determinados valores finalistas, como se puede ver en esta segunda tabla.

A la vista de estos datos, una primera cuestión a resaltar es que crecen los valores trascendentes, como hacer cosas por la comunidad o preocuparse por cuestiones religiosas o espirituales, entre otras; y, en sentido contrario, los que más caen son los valores que podríamos decir son más intrascendentes: disponer de mucho tiempo libre y de ocio, vivir al día sin pensar en el mañana o tener una vida sexual satisfactoria.

En esta inversión de los valores, cabe comentar que la crisis puede haber ejercido una clara influencia para el cambio de conciencia entre los adolescentes y jóvenes, aunque porcentualmente siguen siendo muy pocos sobre el conjunto.

Valores morales: una visión instrumental

En esta tercera tabla el informe estudia los valores morales asociados a los comportamientos. Aquí se puede observar una visión atomizada del planteamiento de la encuesta.

Entre las cuestiones más valoradas destacan la adopción de hijos por homosexuales, que exista libertad total para abortar, que se ayude a morir a los enfermos graves que lo pidan, aplicar la pena de muerte a personas con delitos muy graves, y así hasta completar un largo etcétera.

Sin embargo, las preguntas a las respuestas más valoradas están planteadas en algún caso de forma que sugieren la respuesta. Es el caso de ayudar a morir a los enfermos graves que lo pidan. Es más que probable que el porcentaje hubiera variado si la pregunta hubiera sido: "¿eres partidario del suicidio asistido o la eutanasia?". También en el caso del aborto, donde la palabra "libertad" juega un factor condicionante.

El enfoque de estas preguntas es el de un enfoque propio del problema de nuestro tiempo: tiene una visión instrumental y fragmentada del hecho moral. Así, más que de una radiografía de la juventud se podría hablar de una radiografía de esa juventud a partir del tipo de preguntas que quienes diseñan el estudio les plantean.

Por otra parte, las cuestiones menos admisibles son romper señales de tráfico, cabinas telefónicas, etc., o conducir bajo la influencia del alcohol, contratar en peores condiciones laborales a un extranjero, enfrentarse a la policía, entre otras. Y aquí se detecta una actitud y valores más bien conservadores, en contraste con los primeros.

En cualquier caso, en su conjunto se podría decir que los mensajes hegemónicos de los medios de comunicación impactan en los jóvenes, que se han convertido en sujetos que no acaban de elaborar en muchos casos un criterio propio.

El estudio propone otra batería de preguntas para evaluar la evolución de la admisibilidad de comportamientos. En la tabla se puede ver que entre las cinco cuestiones que han crecido se encuentran la adopción de niños por parejas homosexuales, la libertad total para abortar, que se ayude a morir a enfermos graves que lo pidan y… aplicar la pena de muerte a personas con delitos muy graves.

No se puede decir que los resultados apunten hacia una situación halagadora. La evolución ascendente de la pena de muerte es contraria a la tendencia juvenil histórica, junto con el aborto y el suicidio asistido muestran una relativización del valor de la vida por parte de los jóvenes.

Y descienden en general las cuestiones relacionadas con la aceptación del desorden, excepto en el caso del suicidio. Volvemos a ver que se manifiesta una postura liberal conservadora entre los jóvenes, a los que parece preocuparles poco la ayuda a los países pobres, ayudar a los inmigrantes sin trabajo y sin papeles, ayudar a los presos y ex presos para que se rehabiliten, o ayudar a los alcohólicos y toxicómanos, como se ve en esta última tabla.

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