Jóvenes para construir una nueva cultura, en la escuela de verano de Jóvenes E-Cristians

Con el nombre de “Segona Trobada de Joves Cristians de Catalunya” tuvo lugar el 9 y 10 de julio el segundo encuentro anual de los jóvenes de E-Cristia…

Con el nombre de “Segona Trobada de Joves Cristians de Catalunya” tuvo lugar el 9 y 10 de julio el segundo encuentro anual de los jóvenes de E-Cristians, que como la edición anterior está abierto a jóvenes cristianos de cualquier parroquia, diócesis y movimiento. El tema a tratar en esta ocasión fue el de la cultura. Unos cincuenta jóvenes asistieron a las jornadas, que se desarrollaron en el colegio La Salle de Tarragona.
Con el obispo de Vic
 
Inició las jornadas el obispo de Vic, Romà Casanova (uno de los más jóvenes de España), quien recordó a los asistentes que, como jóvenes, ellos eran los responsables de hacer volver a la sociedad a sus raíces cristianas, a través del trabajo en la cultura. La cultura actual, contraria al evangelio, necesita ser reevangelizada. Puso el ejemplo de la Historia de la Salvación, del caso del pueblo judío, cuya cultura Dios purificó y elevó.
 
Jesús enseñó a abrirse a todos los pueblos, puesto que la fe es para todos. Desde nuestra cultura debemos peregrinar hacia el Reino de Dios, la Patria definitiva, “con la mirada hacia el cielo, pero con los pies en la tierra”. Destacó también que la cultura pertenece a la sociedad civil, a las personas, por lo que el Estado no debe pretender dominarla, citando el Concilio Vaticano II.
¿Cómo transformar la cultura en cristiano? Estando presentes en ésta, viviendo la fe con fidelidad, no sucumbiendo a la “dictadura” del relativismo. “El que la sociedad sea de Cristo o no depende de cada uno de nosotros”.
 
La cultura, un cultivo que humaniza
El sábado tomó la palabra el teólogo y sacerdote de la misma diócesis de Vic Antoni Maria Oriol Tataret, quien introdujo a los presentes sobre los diversos aspectos del término “cultura”. Es importante, remarcó, significar a la cultura como lo que lleva a la plena humanización de la persona humana.
 
La cultura es el cultivo de los bienes y valores de la naturaleza. Hablamos de la naturaleza humana (la propia del hombre) y del exterior de hombre (realidad cósmica). La naturaleza cósmica está subordinada a la naturaleza humana; el hombre no cultiva la naturaleza exterior para vaciarse en ella –sería un suicidio- sino para hacer uso de ella. La cultura tiene como objetivo central el cultivo de los valores humanos, la eclosión del hombre.
Desde el punto de vista sociológico, apuntó, la cultura no se manifiesta como una realidad única, homogénea, sino como un fenómeno colectivo pluralista. Se da de manera diversa en diversos conjuntos humanos, sellándolos con unos aspectos característicos que son asimilados por los miembros que las componen.
También remarcó que la cultura no se hereda biológicamente, sino que es asimilada mediante un proceso que básicamente se reduce a una absorción –vertiente pasiva- y a un aprendizaje –vertiente activa-.
 
Sin embargo, no se trata de nivelar sin más las culturas, ni mucho menos despreciar nuestra cultura occidental con sus raíces griegas y latinas tan manifiestamente humanas.
 
Cuando la ideología busca el control de la cultura
 
A continuación habló Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians, quien trató el tema de cómo las grandes ideologías han pretendido el control de la cultura para el avance de sus objetivos. Citó el concepto de los “Marcos de referencia” (Charles Taylor) que serían el conjunto de ideas en las que los hombres se basan para su toma de decisiones.
 
Los actuales marcos de referencia han expulsado a Dios, de manera que no se permite que nadie actúe movido por motivos religiosos en la esfera pública, aunque sí movido por cualquier otra razón. La religión pasa al ámbito privado, mientras que la sexualidad (y en general la “satisfacción del deseo”) adquiere rango normativo. La ideología de la desvinculación supone romper cualquier vínculo, tradición o norma. "Los católicos en España hemos desaparecido del escenario totalmente. Por ello ha sido posible la imposición de esta nueva cultura basada en el deseo", apuntaba el presidente de E-Cristians. "Si no está presente nuestro discurso, viene otro y se queda con todo".
 
Para superar esta situación hay que analizar críticamente la sociedad aunque sin utilizar directamente categorías religiosas. La razón impulsada por la fe es la clave.
 
Y como ejemplo de lo que sucede en nuestra sociedad citó el hecho de que el gobierno no parece preocupado por la estabilidad de los matrimonios, aunque sí por otras muchas situaciones pertenecientes al ámbito privado de las personas (como la conciliación entre la vida laboral y familiar). Y olvidamos así que el divorcio tiene consecuencias económicas y sociales nefastas, que pedirían un interés del gobierno en que se produjera poco.

Algunos de los jóvenes asistentes: ¿qué estarán preparando los Joves E-Cristians para el año que viene?
¿Por qué en Italia no pasa como en España?
 
Por la tarde, el director del suplemento semanal de religión “Fe y Razón” del periódico “La Razón”, Álex Rosal, empezó su análisis con una comparación de los casos español e italiano. En Italia los católicos tienen una gran presencia en la cultura, la literatura, el cine y en la política. El reciente éxito en el referéndum sobre la reproducción asistida es un buen ejemplo de ello.
 
En España esto no ocurriría por los 35 años de herencia del régimen de Franco, que con su “paternalismo” hizo que los católicos se acostumbraran a no trabajar/pelear en la batalla cultural. Citó también el papel de la democracia cristiana en los años de la transición “demasiado dependiente de la jerarquía”. Destacó también el miedo de los cristianos para testimoniar a Cristo y su Evangelio.
Como contrapunto dibujó un panorama de los medios de comunicación en el conjunto español, en el que destacó que la mayoría de los medios de comunicación carecían de una ideología totalmente definida, salvo el afán de lucro, por lo que habría un margen de actuación de los cristianos para tratar de influir en ellos. “Hay que transmitir y tomar conciencia de que el Evangelio es positivo para la sociedad, de que Cristo es la medicina que cura las heridas”. “Con convencimiento y con pasión los católicos italianos han logrado romper este muro que aún tenemos en España”.
Tiempos de desilusión y posmodernidad
 
El domingo habló el filósofo Lluís Seguí, alrededor del tema de la posmodernidad. Tras la época de la modernidad, en la que la razón pretendió ser explicativa por si misma de toda la realidad, con la emergencia de las ideologías totalitarias, aparece la desilusión; ahora ya no se confía o se cree en nada. Queda lo cotidiano, los sentimientos, nada nos da una visión totalizadora del hombre. La contradicción se vive con naturalidad. El joven de hoy tiene una vida fragmentada, afirmó, sin una visión global de su existencia ni propósito consciente. El sujeto ya no existe, está roto. Desaparecen los vínculos entre el trabajo, la familia, la comunidad, la política y la iglesia.
En el ámbito personal esto se ve en la separación de la razón y los sentimientos. No hay relación estable posible ya que las relaciones se basan en los sentimientos, sin fundamentos racionales.
Sin embargo el sujeto posmoderno puede reconocer una experiencia de la vida más grande que la suya. El contacto con otra gente le puede ayudar a ello. De la misma manera que los hijos crecen en su relación con los padres o los alumnos en relación con sus maestros, el hombre posmoderno necesita de la experiencia de un encuentro que le transmita una forma viva, no una norma, para iniciar un recorrido.
Hacer cultura desde el Dios que ama
 
El psicopedagogo Ramón Novella habló del núcleo del Evangelio, que no es sino que Dios nos ama, que Él es nuestro Padre, que se ha encarnado en Jesucristo, a través de una mujer, María. Que pagó por nuestro pecados. Que resucitando venció a la muerte y al pecado. La Providencia es la que guía nuestros pasos y el devenir del mundo.
Para evangelizar la cultura de hoy hay que asumir la encarnación y reconocer los valores humanizadores que la cultura actual posee. También hay que asumir la dinámica del misterio Pascual; nuestro Dios es vivo, cercano, un Dios encarnado. En  definitiva hay que dar testimonio de palabra, dedicando tiempo para ayudar a otros a cambiar de vida, llevándola a su plenitud
Hay que generar pensamiento católico… y que se vea
 
Concluyó las jornadas Manel Silva, de la ejecutiva de Unió Democrática, quien hizo un recorrido muy personal sobre el papel del católico en la vida pública y sobre la conveniencia de participar en la política, en la vida cultural y en los medios de comunicación.
Destacó la necesidad de que los católicos alzaran la voz en los ámbitos de la sociedad en los que se encuentran. Se preguntó; “¿Cuántos abogados civilistas de concepción católica han escrito acerca de la adopción de niños por parejas homosexuales?”
 
El poco activismo nuestro sería una de las razones por las que la cultura dominante actual no refleja la composición social. Hay que producir pensamiento, y sobre todo, hay que trasladarlo a los medios de comunicación. En lo que hace a las actitudes individuales, aunque uno se pueda quedar en un determinado momento solo, por lo menos demuestra que su actitud, aunque solitaria, es posible.
Realizó un análisis sobre el momento actual, en el que la izquierda española había tomado un rumbo insólito en el contexto de las izquierdas europeas, abandonando toda praxis mínimamente social, en pos de un liberalismo extremo en las costumbres.
 
Frente a la actitud española, en Alemania su Jefe de Estado, Johannes Rau, del SPD, se pronuncia en contra de la investigación con embriones, de la eutanasia o de la eugenesia, en Francia Jospin rechaza el matrimonio homosexual y en Portugal el entonces primer ministro Guterres rechaza el aborto en un referéndum que su partido, el socialista, había convocado para legalizarlo.
 
Con la mirada puesta en lo que sucede en otros países y ganas de actuar allí donde es posible llegar, los congresistas se despidieron con deseos de repetir la experiencia el año que viene, probablemente -como se ha venido haciendo hasta ahora-  en otra diócesis catalana que no sea la de Barcelona, que durante el curso ya concentra buena parte de las actividades de los Jóvenes de E-Cristians.
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