Jóvenes perdidos y sin futuro: del fracaso escolar al paro

Las perspectivas de recuperación económica que permitan reducir sustancialmente la actual estadística de desempleo en Espa&ntilde…

Las perspectivas de recuperación económica que permitan reducir sustancialmente la actual estadística de desempleo en España son verdaderamente preocupantes. Antes de 15 años no se recuperarán las tasas de paro previas a la crisis.

En el caso de los jóvenes, el escenario es mucho peor, ya que actualmente se mueven en un gran porcentaje entre el fracaso escolar y el desempleo. Muchos de ellos responden al calificativo de ‘ni-nis’, es decir que ni estudian ni trabajan y tampoco miran hacia adelante con esperanza. Son generaciones perdidas de jóvenes sin rumbo ni futuro.

A pesar de ello, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no ha conseguido rebajar en todos estos años la estadística de abandono escolar temprano en España ni ha encontrado fórmulas para generar nuevo empleo entre los jóvenes, los más perjudicados por la crisis.

Fracaso escolar y asimetría

Una de las principales características de la enseñanza en España es el elevado fracaso y abandono escolar por parte de los alumnos, que nos sitúa a la cola de la excelencia en Europa. De hecho, los alumnos españoles tienen un fracaso escolar del 31,4% y va en aumento. Esta cifra dobla a la media de la UE, que ronda el 15,4%.

Otra de las cuestiones preocupantes en el sistema educativo español es la gran asimetría masculina que se produce en ese fracaso escolar, que castiga más a los chicos que a las chicas.

La asimetría negativa masculina en el abandono escolar muestra que ellos fracasan un 57% más que las chicas. De hecho, “si los resultados masculinos fueran equivalentes a los de las chicas, se estaría cerca de la media europea”, afirman los responsables de un informe basado en datos de 2004 publicados por el Ministerio de Educación.

Así lo explicaba el estudio Asimetría negativa masculina en el fracaso escolar, elaborado en 2008 por el Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universidad Abat Oliba CEU.

El mismo informe explicaba que el abandono de los estudios por parte de los chicos era ese año del 34,8%, mientras que el de ellas alcanzaba sólo al 22,2%, lo que hacía un total de abandono conjunto del 28,7%.

Por otra parte, otro estudio del INCAS elaborado a finales de 2009 mostraba qué hay detrás del fracaso escolar de los jóvenes españoles y llegaba a las siguientes conclusiones:

1. El bajo rendimiento escolar alimenta el paro.

2. Los jóvenes ‘ni-ni’ representan en España uno de los porcentajes más elevados de adolescentes o jóvenes que ni estudia ni trabaja. Este hecho disminuye también la edad de incorporación a la delincuencia.

3. Repercusión en la universidad. El fracaso escolar y el abandono escolar temprano tienen una prolongación en el mundo universitario, con efectos sobre el sistema económico.

4. Bajo rendimiento en I+D. España es el país de Europa occidental que registra menos patentes.

5. España, prácticamente sin Premios Nobel científicos. Sólo Ramón y Cajal y Severo Ochoa, y este último lo obtuvo con la nacionalidad estadounidense.

Paro juvenil desbocado

Que el bajo rendimiento escolar alimenta el desempleo es algo constatable si nos atenemos a las cifras de desempleo juvenil según la última Encuesta de Población Activa (EPA).

La tasa de paro entre los jóvenes se ha desbocado y sobrepasa ya el 42%, es decir casi uno de cada dos jóvenes en edad de trabajar está en el paro. La cifra adquiere mayor relevancia si tenemos en cuenta que dobla la de la media de la UE.

Cabe recordar que ya en 2009, un informe de la Oficina Europea de Estadística, Eurostat advertía de que el 39,2% de los jóvenes no encuentra trabajo en España, frente al 19,8% de media de la UE.

Los países mejor situados en cuanto a desempleo juvenil eran entonces Países Bajos (6,3%); Austria (10%); o Alemania (10,8%). Otros vecinos más cercanos mostraban también tasas de desempleo juvenil muy alejadas de la española. Así, Francia (24,4%) e Italia (24,5%) estaban 15 puntos por debajo de España, mientras que Portugal (18,5%) distaba a más de 20 puntos de nuestra tasa.

Por otra parte, un informe de la OCDE augura que dentro de 15 años la tasa de paro juvenil podría rondar entre el 28 y el 30%, lo que equivale a decir que después de tantos años sin trabajar se llegará a una situación en la que habrá generaciones de jóvenes en situación muy precaria.

Al no haber tenido la ocasión de trabajar, tampoco podrán aspirar a una pensión digna, ni tendrán el entrenamiento que supone el tener un horario laboral en un trabajo, es decir apenas tendrán recursos para acceder a un nuevo empleo.

Este explosivo coctel plantea la cuestión de qué podrán hacer estos jóvenes cuando lleguen a los 35 ó 40 años, una edad en la que les resultara difícil competir con jóvenes mejor preparados y que se podrán adaptar a sueldos más bajos de los que ellos necesiten para subsistir.

Los ‘ni-ni’, desanimados

Los ‘ni-ni’, ni estudian ni trabajan. Así se conocen al sector de jóvenes que no ha conseguido acceder al mundo laboral pero tampoco está formándose para intentarlo con mejor suerte.

España presenta uno de los porcentajes más elevados de adolescentes o jóvenes que ni estudia ni trabaja. Este hecho disminuye también la edad de incorporación a la delincuencia.

Una reciente encuesta de Metroscopia, es decir del grupo PRISA, señalaba que el 54% de los españoles situados entre los 18 y 34 años afirmaba que no tenía proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado.

Subocupación, la única forma de sobrevivir

Al mismo tiempo, el 20% de la gente joven trabaja en puestos de trabajo que les exige menos capacidad que la preparación que han tenido. Se trata en su mayor parte de jóvenes universitarios que son los que tienen un peor ratio con más de uno de cada cuatro colocado en un puesto que desaprovecha su formación.

Según un estudio del Observatorio de la Inserción Laboral de los Jóvenes Bancaja-Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), publicado en el cuaderno de Capital Humano de marzo de 2007, el panorama es grave porque el paro juvenil es del 34% y en el 26% de jóvenes el Estado ha invertido grandes sumas de dinero formándolos para luego desaprovecharlos, lo cual es una merma para el país.

Así, el actual sistema productivo en España no extrae un óptimo rendimiento de la cualificación de los jóvenes en sus puestos de trabajo. Para casi un 35% de ellos existe una brecha entre su nivel de preparación y el que se necesita en su actual empleo, con el consiguiente desaprovechamiento de capital humano.

Esto explica en gran manera una de las principales razones de la ‘fuga de cerebros’ españoles al extranjero, así como la baja productividad existente en España.

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