‘Justicia ciega’, por Bruce Alexander

Justicia ciega es la primera entrega de una serie centrada en el juez John Fielding, hombre de carácter incorruptible y profundo sentido de la justici…

Justicia ciega es la primera entrega de una serie centrada en el juez John Fielding, hombre de carácter incorruptible y profundo sentido de la justicia quien, además, y esto añade un toque muy personal, es ciego. Así que simboliza en su carencia visual una de las características con las que se representa a la justicia, que busca siempre ser imparcial y no hacer acepción de personas.

La primera entrega supone un cercamiento-presentación del personaje además de incluir una entretenida y sorprendente investigación sobre un presunto caso de suicidio y/o asesinato.

Este primer caso nos pone en contacto con el juzgado de Bow Street y el profundo sentido de la justicia de su letrado, Fielding, que además posee una clarividente inteligencia y un muy deseable sentimiento de pide hacia los más miserables. Dicho juzgado tiene la singularidad de haber desarrollado un sistema de vigilancia de Londres través de un sistema policial dirigido por el propio Juez y su fiel colaborador el señor Bailey.

La Historia nos es narrada por Jeremy Proctor, un adolescente de 13 años que llega a Londres, huyendo de su pueblo después que su padre haya encontrado la muerte en el cepo. Con su llegada a la gran urbe nos adentramos en el Londres de 1768, lleno de granujas, de maleantes y mujeres de mala vida.

Por esos barrios inicia su entrada en la City el amigo Jeremy. Y es en esos arrabales donde le tienden la primera trampa para poder acusarlo de robo y cobrar una recompensa. Ese podría haber sido el final de la corta carrera del muchacho, de no ser porque es juzgado por John Fielding, quien aunando sabiduría y compasión consigue descubrir la verdad y poner al mozuelo bajo la custodia de la audiencia. Comienza así la colaboración entre el pequeño Jeremy y el recto y ecuánime John Fielding.

La historia es entretenida y llena de grandes aciertos a la hora de mantener el suspense y llevar adelante una investigación que no sólo ha de ser coherente sino que ha de resultar plausible para el lector. Fielding es un detective que no posee poderes sobrenaturales, sino que suple la ausencia de visión con un agudo oído y colaboradores competentes. Por ello la obra cautiva al lector que desea no sólo asistir al desenlace si no también acompañar todo el recorrido de la investigación. En este sentido la obra alcanza un gran nivel.

Pero, al mismo tiempo, Bruce Alexander, tiene talento para acercarnos al Londres del siglo XVIII, con sus teatros, sus mercados, sus tabernas y sus personajes célebres como el Dr. Jonson. Y hay múltiples detalles, que a veces pasan desapercibidos, referentes a datos históricos o a meras descripciones, a veces casuales, que colocan al lector en la ciudad de Londres. Y lo consigue sin hablar de la Torre ni mentar el Támesis. Aunque no lo parezca en un primer momento, el escenario hace creíble la actuación de los personajes.

Una muy buena obra para entretenerse. No traiciona la historia ni acentúa lo macabro. Simplemente está escrita con ingenio y un cierto sentido de la responsabilidad que ofrece un producto más acabado.

JUSTICIA CIEGA
Bruce Alexander
Trad.: Pere Muñoz Avellaneda
Edhasa
Barcelona 2005
440 páginas

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