La abogada de Julian Assange, fundador de Wikileaks, estudiaba abrir un proceso contra el Papa

La abogada del fundador de Wikileaks, Jennifer Robinson ha reconocido en una entrevista que hasta hace poco estuvo estudiando abrir un proceso contra …

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La abogada del fundador de Wikileaks, Jennifer Robinson ha reconocido en una entrevista que hasta hace poco estuvo estudiando abrir un proceso contra el Papa Benedicto XVI por los casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes destapados en la Iglesia católica.

Esta letrada, famosa por representar legalmente a Julian Assange, concedió una entrevista al diario El País que el rotativo publicó en su edición de este martes, 18 de enero. En ella Robinson dice buscar siempre trabajos que hagan su vida más interesante, y reconoce que quería abrir jurídicamente un proceso global contra el Santo Padre por los presuntos abusos sexuales de miembros del clero.
En la entrevista, esta abogada australiana de 29 años afirma que “los casos controvertidos” no le resultan ajenos. En su currículum ha colaborado con ONGs en Papúa Oeste, ha entrevista a exiliados iraníes víctimas de la tortura y ha sido arrestada y deportada de Indonesia.
Robinson explica que antes de tomar decisiones en su vida se pregunta “¿qué es lo que hará mi vida más interesante?” y reconoce que así “hasta ahora no ha funcionado mal”.
Su implicación en Wikileaks
Jennifer Robinson conoció a Assange en octubre de 2010 en el Frontline Club de Londres, el refugio londinense del fundador de Wikileaks.
Al parecer Assange contactó con la firma para la que ella trabajaba, Finers Stephens Innocent. La abogada afirma que “están persiguiendo a Julian” y que nunca en su corta carrera “ha visto un caso tan débil como este”. Por ello, considera que existe un propósito tras la persecución motivado por algo que ella denomina el “factor Assange”.
Robinson, tal y como explica la periodista que la entrevista creció en Nueva Gales del Sur, en Australia, a dos horas de Sidney. Sus padres se dedicaban a entrenar caballos de carreras A los 21 años, Robinson dejó el país rumbo a Indonesia. Allí empezó su labor como activista por los derechos humanos.
Tras pasar por Oxford, empezó a trabajar para Geoffrey Robertson, un famoso abogado australiano, que la envió a entrevistar a ex prisioneros iraníes por el mundo. “He visto casos estremecedores, historias terribles. Es triste, pero cuando hablas con ellos, compruebas que sienten alivio al contarte su historia”, dice.
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