La amenaza de corrimientos de tierra en la Sagrada Familia cobra fuerza con la llegada de la tuneladora del AVE

La tuneladora Barcino, encargada de atravesar el centro de Barcelona para abrir el túnel que dará paso al AVE a su llegada al coraz&oacu…

La tuneladora Barcino, encargada de atravesar el centro de Barcelona para abrir el túnel que dará paso al AVE a su llegada al corazón de Barcelona, ha llegado a uno de los momentos más críticos de su avance y se encuentra a doscientos metros del Templo de la Sagrada Familia.

Tras cinco meses de avance y antes de lo previsto, el enorme artilugio alcanzó ayer el pozo de mantenimiento de la calle Mallorca esquina con Padilla, a dos travesías del templo del arquitecto Antoni Gaudí. En el pozo de Padilla, el taladro debe realizar una parada técnica que puede durar un mínimo de tres semanas.
La presión judicial y la internacional apenas tienen ya recursos una vez que que la Unesco avaló este verano el proyecto. El único escollo que le queda por salvar al ministro de Fomento, José Blanco, es el informe de los ventiún expertos que forman el comité “independiente” mandado constituir por el propio Ministerio que debe validar el proyecto constructivo, así como las medidas adoptadas para proteger a la Sagrada Familia.
Sin embargo, muchos dudan de que esas medidas sean suficientes, sobre todo teniendo en cuenta que si se diese un corrimiento de tierra (cosa nada improbable) toda la pantalla de protección que se ha situado en el subsuelo barcelonés para proteger la obra de Gaudí no serviría de nada.
Un ejemplo que viene a la memoria de los barceloneses es el caso del hundimiento de varios bloques de pisos en el barrio del Carmelo en el proyecto de ampliación de la línea 5. En aquel caso, un corrimiento de tierras provocó del derrumbe de algunos edificios. Barcelona tiene un subsuelo homogéneo y compuesto básicamente de arcilla, lo que suele permitir la realización de este tipo de proyectos sin demasiadas dificultades. Una vez efectuado el proyecto de ampliación de la línea 5, se procedió a la realización de un túnel de maniobras o vía muerta que se apartaba del trazado inicial. Sin embargo, no se tuvo en cuenta que el subsuelo del Carmelo tenía unas características especiales, al estar compuesto de arcilla y pizarra, lo cual provocó la catástrofe.

Un trazado del AVE que no está libre de incidentes

El propio trazado del AVE provocó en la ciudad del Hospitalet de Barcelona numerosas grietas en viviendas. De hecho, el Ministerio de Vivienda ha tenido que rehabilitar recientemente 400 pisos dañados por las obras a su paso por esta localidad.
En el mismo trazado, un tramo de unos diez metros de largo del andén central de la estación de trenes de Bellvitge (un barrio de Hopitalet), situado encima del túnel en construcción del tren de alta velocidad, se vino abajo ante la sorprendida mirada de varios testigos que caminaban por un puente peatonal que pasa por encima de la estación.
Al mismo tiempo, los vecinos del barrio de Jornal denunciaban que las grietas detectadas en 15 edificios de viviendas colindantes a la estación de RENFE iban en aumento, tanto a lo ancho como a lo alto.
La desgracia del Tibidabo, todavía más reciente
El reciente accidente de la atracción del parque de atracciones de la montaña barcelonesa del Tibidabo supuso un ejemplo más de lo que puede suceder con la Sagrada Familia.
La tesis que más fuerza ha cobrado es la del probable corrimiento de tierra. El accidente, que se cobró la vida de una niña e hirió a otras tres, sucedió debido a que la base de la atracción cedió. Este hecho pudo suceder por el fallo de diferentes circunstancias aisladas o conjuntas.
Se trataba de una estructura no del todo rígida para que tuviera capacidad de cimbreo. Estaba hecha de acero y en su base estaba atornillada a un bloque de hormigón. Asimismo, ese bloque tenía unas ramificaciones bajo tierra a la manera de las raíces de un árbol que compensaban la fuerza lateral de balanceo que hacía la atracción.
Esta estructura pudo haber cedido debido a que un corrimiento de tierras debido a las insistentes lluvias de este año descalzara la base de la atracción.
De hecho, el ingeniero industrial y presidente de la Asociación de Consultores de Estructuras Antoni Massagué, señaló el estado del terreno sobre el que estaba la atracción como posible causa del accidente. Massagué se mostró cauto en aventurar hipótesis, pero afirmó que esa podría ser una de las principales razones ya que “el agua puede ser muy traidora”, ya que con el tiempo el agua puede haber movido “un poco” el suelo de la estructura.
¿Un precedente para la Sagrada Familia y la Pedrera?
Y es que los corrimientos de tierra son el gran enemigo de edificios y estructuras que precisan de su base intacta para descansar su enorme peso. Por ello, algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Barcelona están en peligro bajo esta amenaza por el paso del túnel del AVE por el subsuelo de la ciudad. Es el caso de edificios tan emblemáticos como la Sagrada Familia o la Pedrera, ambos del arquitecto Gaudí.
En este sentido, recientemente se destapó que ‘la Pedrera’ podría sufrir graves desperfectos en su estructura al paso del túnel del AVE por su subsuelo. Es la conclusión que se extrajo de la entrevista realizada por el arquitecto Juan Bassegoda Novell en 1970 al arquitecto José Bayó (1878-1970) que proyectó los cimientos de la Casa Milà (conocida más popularmente como ‘la Pedrera’) situada en el transitado Paseo de Gracia de la Ciudad Condal.
“Al preguntar sobre los cimientos de tal obra –narró Bassegoda- Bayó manifestó que no se hicieron mediante pozos o puentes invertidos sino que únicamente se hizo el oportuno desmonte, dejando el terreno plano”. Al parecer, según la narración del arquitecto de Gaudí, la profundidad de los pozos era solamente de 50 centímetros, lo cual en su momento “espantó a José Bayó” debido al enorme peso del edificio proyectado.
El problema, según el informe, reside en un supuesto vaciado por debajo del estrato de arcilla roja, hecho que “descalzaría los cimientos con el consiguiente riesgo de asientos diferenciales, sumamente peligrosos, que podrían producirse al excavar el túnel para el tren de alta velocidad”.
Numerosos ejemplos, pues, revelan que siempre existen riesgos que afectan a las estructuras de los edificios quedando éstas comprometidas. ¿Vale la pena, pues, asumir riesgos innecesarios como los que el Gobierno asume haciendo pasar el AVE por el subsuelo de la Ciudad Condal? La Sagrada Familia se enfrentará en breve a esa pregunta.
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