La antigua catedral de Pekín vuelve a brillar y a ser el centro vital de la comunidad católica tras su restauración

La antigua catedral de Pekín ha recuperado todo el antiguo esplendor que tenía en 1887 tras su restauración. De esta manera, tamb…

La antigua catedral de Pekín ha recuperado todo el antiguo esplendor que tenía en 1887 tras su restauración. De esta manera, también vuelve a ser el centro de vida de la comunidad católica de la capital china.

La restauración del complejo de la iglesia más grande de Pekín y Monumento Nacional, dedicada a San Salvador (a menudo llamado Bei Tang o la iglesia de Xi shi ku), de alrededor de siete mil metros cuadrados, ha durado dos años y se acabó oficialmente el 23 de octubre de 2010, con una inversión de 30 millones de Yuan, alrededor de 6 millones de euros.

Según informaba recientemente la agencia Fides, su origen se remonta al 600, cuando el emperador Kang Xi, recuperado de la malaria gracias a la medicina occidental que le dieron los misioneros jesuitas Jean de Fontaney (1643-1710) y Claude de Visdelou (1665-1737), les dio como recompensa un terreno cerca de la Ciudad Prohibida para construir la iglesia y otros edificios.

Fue inaugurada el 9 de diciembre de 1703 y dedicada a San Salvador con un centro de observación y una biblioteca. Con la disolución de los jesuitas, la iglesia pasó a manos de los Padres lazaristas en 1773. Durante la persecución de 1827, fue destruida por orden del Emperador Daoguang y reconstruida posteriormente en 1860, siempre en las cercanías de la Ciudad Prohibida, y desde ese momento se convirtió en catedral.

Con la ampliación del palacio imperial, la iglesia y el resto del complejo (palacio episcopal, seminario, orfanato, convento) fueron desplazados unos cuantos centímetros hacia el oeste, pero con un espacio más grande. Durante la revolución de Box, la torre fue destruida, pero la catedral fue el refugio de más de tres mil católicos gracias al valiente obispo Pierre Marie Alphonse Favier, CM. Hasta 1949, vivieron allí ocho obispos diocesanos, entre ellos el primer cardenal chino Tomas Tian Geng Xin (1946-1949).

Durante la revolución cultural china, la catedral se vio gravemente afectada como toda la comunidad católica en ese país. El 12 de febrero de 1985 fue reconstruida e inaugurada en la Navidad de ese año. Hace dos años, comenzó su restauración más grande de todo el siglo pasado con una inversión de dinero sin precedentes.

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