La cara oculta del turismo

La temporalidad, la precariedad y la baja productividad de los puestos de trabajo relacionados con el turismo es una de las causas la caída del a economía de la costa catalana

Turismo

Gran parte de la costa catalana, totalmente dependiente del turismo, muestra una caída de su economía. Los millones de euros de beneficios producidos por el sector terciario no se ve reflejados en el nivel de vida de los ciudadanos. La precariedad de las ocupaciones y la temporalidad de estos tipos de contratos no permiten un correcto desarrollo de estas zonas.

Las comarcas de Girona, Tarragona, junto con Vall d’Aran, Pallars Sobirà, Alt Urgell y la Cerdaña, presentan unos resultados económicos negativos siendo los lugares con mayor actividad turística (sin tener en cuenta Barcelona).

Un estudio hecho público por el Instituto de Estadística de Cataluña, con datos del 2015, pone de relieve que las comarcas del alta Ribagorça, la Cerdaña y el Pallars Jussà sufren disminuciones de renta por habitante del 3%. El dinero prefiere el centro a los extremos de Cataluña. El Barcelonès, con 19.100 euros, superó en un 13,3% la media catalana (16.800 euros) y se mantiene como la comarca catalana con la renta por habitante más elevada. A continuación, el Baix Llobregat (17.400 euros) y el Vallès Occidental (17.100 euros). Estas son las tres únicas comarcas que el 2015 se situaron por encima de la media catalana. Al otro lado de la balanza se encuentran las comarcas limítrofes. Montsià y Baix Ebre, en las Tierras del Ebro, registran una renta por habitante de 12.300 y 12.800 euros, respectivamente. En la misma escalera se encuentra la renta mediana de la Alt Empordà, 12.800 euros. Sólo un poco superiores son las de la Cerdaña, 13.500, y la Alt Urgell, 13.300 euros.

La capital catalana, junto con el área Metropolitana de Barcelona, lideran el crecimiento económico de Cataluña. Por otra banda, pero, se desatiende las comarcas rurales, muy penalizadas por la poca actividad industrial y por una crónica escasez de infraestructuras. La temporalidad de las ocupaciones y la precariedad de los contratos se divisa en los datos que lanza el estudio del Idescat. Sólo así se entiende que al escalafón más bajo de la renta disponible se encuentren municipios costeros con una potente tradición turística. A la Costa Brava, Roses, Castelló d’Empúries, Palafrugell o Lloret de Mar están por debajo de los 12.000 euros anuales, y Castell-Platja d’Aro los supera por poco: 12.100 euros. Cuanto más cerca de Barcelona, mejor salen las cuentas. Blandas registra una renta de 13.200 euros, Sant Pol de Mar de 18.000 euros y Sant Andreu de Llavaneres de 19.600 euros.

En orden ascendente, los municipios con un mayor nivel de renta son Sant Cugat del Vallès, con una renta de 23.300 euros, Cabrils en los 23.900 euros, Santo Fruitós del Bages en 24.700 euros, Matadepera en los 25.400 euros y, por último, Sant Just Desvern con una renta de 25.700 euros.

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One comment

  1. 1

    El estudio sobre el TURISMO está viciado en el fondo, porque se plantea como creador de riqueza, cuando es productor de consumo. Si España (o Cataluña) tiene que pagar la importación de las mercancías que vende a los turistas no equilibra su Balanza de Pagos. Si está importando textiles, artilugios electrónicos, Etc. de China o de la India. Si paga el Wisky de Escocia, el Champán de Francia, las hortalizas de Marruecos y los porotos de Bolivia…. los beneficios se le van fuera. No hay beneficios, aunque las calles de Barcelona estén colapsadas de guiris. Solo habrá beneficios cuando se vendan productos fabricados en España (o en Cataluña), con alto valor añadido.

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