La catolicofobia va a más: gays y feministas agreden por tercera vez al primado de Bélgica

Ha ocurrido por tercera vez. El pasado 11 de octubre, un grupo de gays y feministas radicales semidesnudas, al más puro estilo Femen, agrediero…

Ha ocurrido por tercera vez. El pasado 11 de octubre, un grupo de gays y feministas radicales semidesnudas, al más puro estilo Femen, agredieron al arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica, André Léonard, en el transcurso de un encuentro europeo de artistas jóvenes en el Colegio Saint-Michel de la capital belga.

Durante el altercado, uno de los agresores estrelló una tarta en la cara de monseñor Léonard, de modo similar a como en anteriores ocasiones lo hicieron activistas de Femen, mientras que el prelado se tomó el ataque con mucha calma y sangre fría, llegando a probar incluso los restos de tarta que quedaron esparcidos sobre los papeles que portaba.

Estas activistas radicales suelen actuar con los pechos al aire para llamar la atención, como hicieron el pasado 9 de octubre en el Congreso de los Diputados montandoun espectáculo que pretendía reivindicar la defensa del aborto.

En esta ocasión, enarbolando banderas arcoiris y al grito de "¡Boutin, caca!" y "¡Vivan los pederastas!", acosaron también a Christine Boutin, presidenta del partido democristiano, en el momento de su intervención en el acto.

"Dios salve a las tortilleras"

Cabe recordar que el pasado 18 de abril unas cuantas activistas de Femen irrumpieron a pecho descubierto durante una conferencia que pronunciaba monseñor Léonard y, con recipientes con forma de la Virgen María, similares a los que se utilizan para recoger agua bendita en el santuario de Lourdes, le arrojaron agua mientras gritaban a favor del ‘derecho’ al aborto y al llamado ‘matrimonio’ gay.

Las feministas radicales lo rodearon profiriendo gritos como "estoy harta de Léonard", "stop homofobia", o "Dios salve a las tortilleras".

También en aquella ocasión, como hizo anteriormente en 2011 en otro ataque similar, el primado de Bélgica hizo gala de mucha paciencia y un cierto sentido del humor a la hora de encajar la agresión.

¿Y si fuera al revés?

Ante estas manifestaciones de intolerancia y de incremento de la agresividad de los grupos radicales de feministas y del homosexualismo político hacia la Iglesia, que han pasado de la violencia de las palabras a la violencia de los hechos, es motivo de reflexión la pasividad que muestran los gobiernos y los medios de comunicación.

Se trata de una espiral de violencia que ataca directamente los fundamentos de nuestra sociedad, basados en la convivencia y el respeto mutuo y acostumbra a acabar mal si no se corta a tiempo.

En ese sentido, hay una cierta connivencia de los poderes públicos y de los medios de comunicación, que minimizan este tipo de hechos. La pregunta clave es: ¿qué ocurriría si un grupo de católicos se presentara en un acto organizado por gays y lesbianas e insultara, zarandeara y plantificara una tarta en el rostro de uno de ellos?, ¿mantendrían esa misma posición ‘comprensiva’ y ecuánime?

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