La ciencia avanza en la clonación humana: cada vez más cerca de ‘Gattaca’ y ‘La isla’

Científicos de Oregón, Estados Unidos, han obtenido mediante clonación células madre embrionarias humanas. El equipo ha re…

Científicos de Oregón, Estados Unidos, han obtenido mediante clonación células madre embrionarias humanas. El equipo ha reprogramado, exitosamente, células de piel humana para que se conviertan en células madre capaces de transformarse en cualquier otro tipo de célula del cuerpo, según ha informado la revista Cell. Este episodio ha abierto el debate internacionalmente sobre la posibilidad de clonar personas en un futuro cercano.

Según el equipo de científicos las células madre podrían usarse para sustituir las células dañadas por enfermedades o lesiones, y en el tratamiento de males como el Parkinson, la esclerosis múltiple, las enfermedades cardiacas y las lesiones de la médula espinal. Sin embargo, el procedimiento experimentado en Oregón ha provocado la controversia que rodea el empleo de células madre cosechadas de embriones humanos. Numerosos expertos en ética y la Iglesia católica cuestiona el uso de esos embriones que elimina su singularidad irrepetible y que se obtienen, principalmente, de clínicas de fertilidad.

La realidad camina hacia la ficción: Gattaca y La isla

El cine ha sido fiel reflejo de hacia donde podría llevarnos los avances científicos motivados por el mero afán investigador, sin revisarlos desde una perspectiva ética. Así, la gran pantalla ha dado películas como Gattaca y La isla, películas que narran la posibilidad de encaminarnos hacia una distopía transhumanista, una sociedad utópica perversa alejada de principios ideales que ve en el uso de la ciencia genética la solución para mejorar las capacidades mentales y físicas del hombre

Gattaca (1997), por ejemplo, es un filme estadounidense escrito y dirigido por Andrew Niccol y protagonizado por Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law. La historia narra una suerte de sociedad manipulada científicamente en la que algunos hijos son formados mediante mecanismos de control genético para asegurar que nacen con los mejores rasgos hereditarios de sus padres. Una base de datos identifica en Gattaca quién ha nacido bajo ese método y quienes no. Los primeros son los “válidos”, los segundos los “inválidos” (también llamados, curiosamente, “hijos de Dios”). El uso que se hace en la actualidad de los avances genéticos no deja de avisarnos de que esa es la dirección que están tomando nuestras sociedades.

Por otro lado, La isla se sitúa en el año 2019. Lincoln Eco-Seis y Jordan Delta-Dos se encuentran entre los cientos de residentes de una especie de campo de concentración futurista, una jaula de oro que encierra un secreto que desafía la conciencia humana. Dentro de ese lugar cuidadosamente vigilado, su vida cotidiana, como la de los demás, está rigurosamente controlada y llena de restricciones. La única salida -y la esperanza que todos comparten- consiste en ser elegidos para ir a "La isla", el único lugar del mundo que no ha sufrido los efectos contaminantes de un desastre ecológico que, al parecer, acabó con todos los hombres, excepto los habitantes de esa zona. Lincoln, que vive atormentado por pesadillas inexplicables, se siente cada vez más inquieto, y su creciente curiosidad lo llevará a descubrir un terrible secreto: no son más que clones de personas que viven en la vida “real” y que les utilizan cuando padecen enfermedades. Estos, cuando son enviados a “La isla”, en realidad son asesinados en un quirófano para extraerles los órganos necesarios para sanar a su clon en la vida real, pero ¿cuál de las dos vidas es la más real?

Los avances científicos que utilizan embriones humanos ponen en seria duda los límites éticos de la raza humana y abren la posibilidad de un futuro incierto, que relegue a los seres humanos a ser víctimas de ellos mismos creando ciudadanos de primera y de segunda con todas las implicaciones sociales que ello conlleva. La clonación humana es contraria a la dignidad de la persona, recordaba esta semana el cadenal Sean O’Malley, responsable del Comité Provida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y es que sin duda alguna abre la posibilidad de que los seres humanos se conviertan en meros productos de consumo.

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