La clase media cohabita pensando en casarse; la clase trabajadora, por miedo a quedar atrapados

Un estudio norteamericano, de la Cornell University, ha tratado en profundidad acerca de las motivaciones y temores que llevan a las parejas a cohabit…

Un estudio norteamericano, de la Cornell University, ha tratado en profundidad acerca de las motivaciones y temores que llevan a las parejas a cohabitar, en vez de casarse. El estudio se publicó en la revista "Family Relations" (diciembre 2011) y se titula "The Specter of Divorce: Views from Working and Middle-Class Cohabitators".
El estudio analizó con entrevistas en profundidad a 122 parejas, clasificadas en dos grupos: las de clase trabajadora y las de clase media.
Dos tercios de las parejas (el 67%) admitieron que no se atrevían a casarse, en parte al menos, por miedo al divorcio y sus consecuencias sociales, legales, emocionales y económicas.
Según Sharon Sassler, una de las analistas de este estudio, las parejas tienen poca confianza "en su habilidad de gestionar con éxito las relaciones íntimas; como respuesta parcial, la cohabitación se ha convertido en la norma en las últimas décadas".
Sin embargo, el estudio advierte una diferencia entre la clase media y la clase trabajadora. "Los que cohabitan en la clase media tienen más probabilidades de plantearse planes concretos de boda en el futuro y creen que el matrimonio significa comprometerse más que cuando cohabitan", afirma el estudio.
En cambio, la clase trabajadora declara mucho más (el doble que la clase media) temer quedarse "atascados" en un matrimonio sin forma de poder salir, especialmente cuando dependen del sueldo de la pareja… ¡a pesar de vivir en un país que acumula muchas décadas de divorcio libre sin culpa!
Además, la clase trabajadora no ve que el matrimonio implique un mayor compromiso: para las parejas de clase trabajadora, casarse es solo tener "una pieza de papel" sin apenas diferencia a lo que ya poseen como cohabitadores.
El estudio muestra, además, que las mujeres de clase trabajadora temen más al matrimonio que las mujeres de clase media o que los hombres de clase trabajadora: piensan que "es difícil salir de él" y que tendrían que "asumir un rol de género restrictivo".
Así, por miedo al compromiso ya la ruptura, unos y otros prefieren, simplemente, cohabitar.
Sin embargo, con los estudios sociológicos en la mano, cohabitar no es una estrategia muy lógica. Por un lado, los que cohabitan también sufren rupturas de pareja, con su coste emocional, social y a menudo también económico. Por otro lado, está demostrado por infinidad de estudios en todo tipo de países: las parejas que cohabitan no sólo se rompen más que los matrimonios, sino quesi después se casan tienen más riesgo de romper su matrimonio que las que no cohabitaron.
Así, los que cohabitan por miedo al divorcio… ¡están aumentando su riesgo de divorciarse, si se casan, y de ruptura, si no se casan!
Vea en YouTube un divertido vídeo sobreel "compromiso decohabitación" comparado con el matrimonio (2 minutos.).
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