La crisis en Argentina, ‘default’

Fui a la rural por primera vez hace ya como treinta años. Me impactó la importancia de la misma, refleja la magnitud del sector agro/gan…

Fui a la rural por primera vez hace ya como treinta años. Me impactó la importancia de la misma, refleja la magnitud del sector agro/ganadero argentino .Y de ahí comprendí aquello de “el granero del mundo”. Seguramente hoy han cambiado mucho algunas cosas. La irrupción de la soja, el ganado porcino, la exportación hacia otros países como la China, etc., han afectado las estructuras productivas. Unos amigos de Chanar Ladeado (Santa Fe) se concentraron en el cerdo y la soja.

Se ha avanzado mucho en la reestructuración del sector productivo para diversificarlo. La industria automotriz en Córdoba ha incrementado su producción y tiene como principal mercado Brasil (80%), pero resulta que los ingresos por divisas continúan dependiendo del rural. Así cuando se bajan las ventas al exterior faltan dólares y el Estado argentino tiene problemas para pagar.

La imposibilidad de pagar sus deudas es lo que está llevando la delantera de la crisis argentina. Resulta que los CDS (es decir, los Credit Default Swap), de la Argentina miden 1.365 puntos, colocándose al mismo nivel que Grecia y Portugal. En toda esta época se ha conseguido reducir la deuda hasta un 45% del PIB, lo cual se nos presenta como manejable. La deuda externa es solo del 18%, el resto es interna. El pago debe hacerse con reservas y no hay reservas suficientes para honorar los contratos.

A pesar de todos los esfuerzos aún no se ha conseguido variar la dependencia estructural del país de lo rural. Este inmenso país, el octavo por extensión del mundo, sigue con el dilema urbano-rural. De ahí la enorme importancia del enfrentamiento de Cristina Fernández con la Sociedad Rural a la que no ha conseguido dominar, ni podrá.

El periódico británico Financial Times -un habitual crítico de la Argentina- y algunos expertos en mercados emergentes coincidieron en que el riesgo de que la Argentina caiga en una cesación de pago de su deuda aumenta a medida que avanza la crisis financiera internacional. Lo que se señala es que la Argentina sigue siendo muy vulnerable a los precios agrícolas y una baja de estos por la desaceleración de la economía mundial, incluyendo la China, presiona los precios a la baja al disminuir la demanda agregada.

Ni que decir tiene que las intervenciones de Cristina Fernández con operaciones que implican grandes pagos como la nacionalización de la española REPSOL, aun sin acuerdo, las peleas con los medios, especialmente Clarín, la alineación con Chávez (al que por cierto deben un apoyo financiero de 5.000 M$), el crecimiento del gasto público, una inflación que ya está en el 30%, la vuelta al refugio del dólar como moneda segura que vuelve a generar un doble cambio, baja estrepitosa de la inversión extranjera, la defectuosa prestación de servicios públicos que se ejemplariza en los dos últimos accidentes de ferrocarriles argentinos, la sequía en el campo, el retorno al tema Malvinas y otros muchos encaminados a fortalecer el poder del Gobierno han generado un cierto nivel de desconfianza en la población que no ve seguro seguir comprando bonos del Estado. No es la primera vez que las actividades gubernamentales arruinan a los pobres ciudadanos en este país, que aún recuerda los ‘corralitos’.

La falta de un modelo integrado y abierto que supere lo rural tal como hicieron países de gran extensión como Estados Unidos, Canadá y Australia no se ha producido. Lo cual señalaría el defecto estructural que tienen. El otro seria la gran ‘susceptibilidad’ de la población hacia el riesgo político que les sumió en muchísimas crisis como la de Martínez de Hoz, por ejemplo, y es que las aventuras demasiado liberales no han sido una buena receta para este país.

Se está terminando la era Kirchner/Fernández. Nadie puede negar los éxitos así como también el carácter personalista con que se ha gobernado, muy al estilo de los nuevos gobernantes del entorno ALBA. Y han sido dos los gobernantes de la saga, por tanto han cubierto un periodo importante de la historia reciente de la Argentina. Pero los ciudadanos, los que se encuentran a favor y los que se encuentran en contra se preguntan: Pero, ¿quién vendrá? No ha habido líderes políticos dentro del justicialismo que puedan representar posibles alternativas. De hecho, las últimas elecciones han sido arrasadoras para el Frente para la Victoria o sea el Kirchner/Fernández. Dentro del radicalismo no parece que Alfonsín hijo sea nada competitivo y si no, ¿quién? Y ahí al ciudadano le empieza a entrar el pánico. Aún falta para las nuevas elecciones, pero el panorama es aterrador y, si se viene la crisis, se puede producir un gran bloqueo político–económico.

Estamos orillando la crisis y, como dijo un día la presidenta, ¡quien crea que rece el rosario! Veremos si nos salvamos o entramos en otro gran hoyo.

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