La Cristianofobia de Colau, Carmena y Podemos (I)

Ada Colau, al frente de la formación “Barcelona en Comú”, ha querido conferir un  perfil laicista a las celebraciones cristinas eliminando el pesebre del Belén tradicional de la ciudad, que se instala cada año en la Plaza de Sant Jaume de Barcelona.

ha querido conferir un perfil laicista a las celebraciones cristinas Colau ha querido conferir un perfil laicista a las celebraciones cristinas

Las contradicciones de Colau

Cuando ya en noviembre de 2015 el líder del PP en Barcelona Alberto Fernández Díaz reclamó a Colau que mantuviera la tradición “cristiana y familiar” del belén de la plaza Sant Jaume, lamentándose por “el silencio” del Gobierno municipal sobre este tema a las puertas de la Navidad el “Institut de Cultura de Barcelona” (ICUB) no tardó más que unas horas en anunciar que se haría como cada año aunque sin desvelar las fechas.

Aun así y pocos días más tarde, el 25 de noviembre Colau sorprendió con la noticia de la invitación del Ayuntamiento a celebrar “el solsticio de invierno” en lugar de la Navidad; declaró que “no hay una intención específica” de hacer una celebración más laica, pero “se busca poner en valor los valores que más unen a todos”. Se comprometió a “contar con la tradición” pero no quiso desvelar el contenido ni el diseño de la estructura.

A la mañana siguiente, 26 de noviembre, al cuestionar Carlos Alsina a Colau en ‘Más de Uno’ de Onda Cero por sus intenciones al convertir la Navidad en celebración del Solsticio de invierno la alcaldesa se apresuró a tranquilizar a los barceloneses: “En absoluto [no eliminar el pesebre]. Ayer mismo estuvimos presentando la campaña de Navidad en Barcelona, que lleva por título ‘Hola Nadal’. Pone énfasis en los valores de la Navidad que son comunes, sumando también la diversidad de creencias y de ideas. Luego, evidentemente, se mantienen las tradiciones navideñas, por la cuenta que me trae. Soy madre de un niño de cuatro años. Se mantienen las tradiciones, el belén, la cabalgata de los reyes”. Pero mintió. No hubo Belén. ABC lo llamó “obsesión”, y periodistadigital.com, mamarrachada”, y los lectores del artículo aparecido en  “La Vanguardia” lo calificaron a su vez de “bodrio”, el más generoso.

El 13 de enero de 2016 y en el marco de la edición de “La Alcaldesa Responde” celebrada en el Ilustre Colegio de Periodistas de Catalunya en Barcelona tengo la oportunidad de hacerle a Colau la pregunta  (ver corte del vídeo público del streaming aquí  -YoTube de 4 minutos) sobre esta última manifestación de laicismo agresivo de su gobierno. Reconoce en su contestación responder a una “vocación laicista”, y acude incluso a la “Constitución Española” y a los valores democráticos para justificar esa actitud demagógica. Se disculpa con un “no he dado ninguna consigna;  el Pesebre siempre ha generado controversia”. Sin embargo este año la controversia se ha superado a sí misma por la falta de pesebre. Anteriormente ya había prohibido Colau solo llegar al gobierno municipal la participación de ediles del consistorio en la misa de la fiesta de la patrona de Barcelona, la Virgen de la Merced; y cerrando unos días antes una capilla antigua del ayuntamiento como prioridad entre otras manifestaciones explícitas de animadversión al hecho religioso, principalmente al católico. Demagogia que confunde con Democracia, al recordar en el vídeo su visión de que el hecho religioso se debe limitar en la esfera pública.

La “Constitución Española” y el diccionario: Laicidad y laicismo

En contradicción a las teorías de Colau se lee en la Página Web del Congreso una aclaración sobre la diferencia entre “aconfesionalidad” y “laicismo” de la Constitución del 1931 frente a la actual del 1978 en la Sinopsis al artículo 16 del Título I de la Constitución sobre los derechos y deberes fundamentales: “La libertad religiosa se conecta con la (…)  aconfesionalidad del Estado, marcando así la distancia con otros periodos históricos en los que el Estado se definía católico, pero también con la declaración de laicismo de la Constitución de 1931. [Así se establece que] (…) ‘los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad española’ y, en particular, ‘mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones’. La expresión de este párrafo resultaba más fácil de comprender en un momento en el que la mayoría de la población era católica, y otras religiones minoritarias sólo exigían tolerancia, pero plantea problemas en el momento en el que, por una parte, en especial debido a la inmigración, otras religiones alcanzan una amplia implantación y, por otra, se manifiestan abiertamente sectores ateos o agnósticos. Las discusiones que se plantean en el ámbito escolar y, por tanto, en relación con el derecho a la educación son buena prueba de ello” (Ver documento completo aquí).

También Andrés Ollero, filósofo y jurista español designado en 2012 como magistrado del Tribunal Constitucional; Universidad “Rey Juan Carlos” comenta en “Laicidad y laicismo en el marco de la Constitución Española (ver aquí)” que “El laicista lo considera como un añadido artificial, inevitablemente perturbador, que priva de racionalidad y sosiego al debate público e introduce líneas de discurso basadas obligadamente en no asumibles argumentos de autoridad. Aun siendo la libertad religiosa un derecho particularmente vinculado a la persona, el laicismo (…) antepone obsesivamente igualdad a libertad, hasta el punto de convertir a ésta en públicamente irrelevante. De ahí que la respuesta laicista acabe exigiendo una actitud más neutralizadora”.

En consonancia con estos razonamientos, unos de los más prominentes intelectuales a nivel mundial, Jurgen Habermas, (sociólogo y filósofo alemán pragmático y critico) escribe que “en la medida en que los ciudadanos seculares estén convencidos de que las tradiciones religiosas y las comunidades de religión son, en cierto modo, una reliquia arcaica de las sociedades pre modernas que continúa perviviendo en el momento presente, sólo podrán entender la libertad de religión como si fuera una variante cultural de la preservación natural de especies en vías de extinción. Desde su punto de vista, la religión ya no tiene ninguna justificación interna. Y el principio de separación entre la iglesia y el Estado ya sólo puede tener para ellos el significado laicista de un indiferentismo indulgente” (“La religión en la esfera pública”, Ed Paidós, 2006, pp. 146-147).

Sigue Ollero en su opúsculo comentando la distinción entre actitud neutral y neutra resulta (…) al recordar que no es lo mismo exigir al estado una “neutralidad de propósitos”, por la que “debe abstenerse de cualquier actividad que favorezca o promueva cualquier doctrina particular en detrimento de otras”, que imponerle el logro de una “neutralidad de efectos o influencias”; (…) parece obligado preguntarse si el pluralismo, como valor superior del ordenamiento, sería compatible con una forzada igualdad ideológica, que persiguiera una efectiva parificación de efectos entre las diversas propuestas en juego”.

“Nada menos pluralista que una pluralidad planificada con garantizada igualdad final. Tampoco tendría paralelamente mayor sentido proponer una igualdad religiosa, capaz de garantizar una parificación de los efectos de la actuación de los poderes públicos sobre las diversas confesiones a las que los ciudadanos pueden libremente adherirse. La cooperación, como el pluralismo, no remite a una pluralidad planificada sino a un tener en cuenta las creencias profesadas por los ciudadanos, como expresión de su libre voluntad y con consecuencias previsiblemente desiguales. Con el paso de la confesionalidad católica del régimen franquista al sistema de cooperación, la Constitución de 1978 se ha convertido en instrumento eficaz para una garantía y promoción de la libertad religiosa en un positivo ambiente de laicidad. (…) La adecuada relación de los poderes públicos con las confesiones religiosas, para la que nuestro texto constitucional ofrece un marco particularmente positivo, no se ve -a mi juicio [Ollero]- cuestionado por la creciente interculturalidad que, como otros países europeos, experimentamos hoy. Los reparos brotan, más bien, de la interna escisión cultural alimentada desde la óptica laicista entre una Europa de raíz cristiana y otra que sólo habrá nacido cuando los poderes públicos consumaran una peculiar Ilustración negadora de sus propios orígenes. Eso explica que se pretenda encubrir, con extemporáneas actitudes de generosa tolerancia ante las prácticas religiosas ajenas, actitudes que en realidad se resisten a reconocer exigencias derivadas de su carácter de derecho fundamental (Ibídem, “Laicidad y Laicismo en el marco de la Constitución española”, por Andrés Ollero).

El Diccionario: pluralismo religioso y secularismo

Termcat.cat”, diccionario elaborado por la Generalitat de Catalunya con vocación de compendio léxico integral de la lengua catalana define “laicidad” como “principio de separación de la Sociedad civil y de la Sociedad religiosa, según el cual el Estado no ejerce ningún poder religioso y las Iglesias ningún poder político”, mientras que “laicismo” es el “sistema que quiere dar un carácter no religioso a las instituciones”. En este comentario a la nota contradice también a Colau cuando se lee que el partidario del laicismo no es neutral, como tal vez lo sea en la laicidad, sino que “no se reconoce en ninguna religión y no quieren someterse a ningún dogma; tienen una concepción de la vida basada en la experiencia humana”. En 2002 Bélgica atribuyó al laicismo la entidad de creencia al mismo nivel que la religión y con los mismos derechos.

El diccionario Webster’s americano da como sinónimo de laicismo la palabra secularismo, como relegando la religión de todos los campos públicos, idees, educación, política, etc. En el Merrian webster’ Dictionary de América, en la definición para niños es la “creencia de que la religión y consideraciones religiosas deben ignorarse”. Más suave que su definición en el diccionario “para adultos”: “indiferencia o eliminación o exclusión de la religión y consideraciones religiosas”. En otros diccionarios, tanto en Wikipedia, Oxford o RAE (Real Academia Española) dan como sinónimo laicismo y laicidad.

Así, esa repentina lealtad de Colau a la Constitución Española la niegan sus correligionarios de partido pocos días después en la toma del cargo de Presidente del Gobierno autonómico de la Generalitat de Catalunya, creando una situación peligrosa para la convivencia ciudadana por ilegal dentro del marco de la democracia española. O cuando piden cortar la cabeza al Rey de España si se atreve a visitar Cataluña, en una broma de un parlamentario catalán recitada ante sus compañeros en verso, con risitas como respuesta de políticos de la cámara.

El Magisterio de la Iglesia y el Secularismo

La Encíclica Pascendi dominici gregis (Papa San Pío X 1907) condena la doctrina modernista y detalladamente expone el grave peligro para la fe católica. En “La Iglesia en América”, Exhortación Apostólica Postsinodal del Santo Padre Juan Pablo II el Papa lo definió y lo condenó junto con el comercio de drogas, el reciclaje de fondos ilícitos, la corrupción a todo nivel, el terror de la violencia, la carrera armamentista, la discriminación racial, la desigualdad entre grupos sociales, y la destrucción irracional de la naturaleza” en el nu. 56, bajo “Pecados sociales que claman al cielo”. Y ello al sostener que todas las realidades se explican por sí solas sin recurrir a Dios, o porque se considera a Dios enemigo, alienante del hombre.

El secularismo es así un serio problema a la Nueva Evangelización por considerar a Dios incompatible con la libertad humana y a la religión como actitud antihumana y alienante porque separa al hombre de su quehacer terrenal. Además, negando la dependencia del Creador, conduce a las idolatrías del tener, del poder y del placer, y hace perder el sentido de la vida reduciendo al ser humano a sólo valor material. Con la secularización, lo sagrado cede el paso a lo profano y lo religioso se convierte en secular.

Forum Libertas sale a la calle

 

Estuve a pie de calle el 26 de diciembre de 2015 en la Plaza del Ayuntamiento de Barcelona (escucha archivo de SoundCloud aquí), y el 6 de enero en la Castellana de Madrid (aquí), para que nuestros lectores puedan oír de primera mano las opiniones de la gente corriente. Les preguntamos a los transeúntes su opinión sobre estos descalabros.

Cabalgata de Reyes en Madrid, 2016

Cabalgata de Reyes en Madrid, 2016

 

En este vídeo breve de YouTube (ver aquí) hemos recogido imágenes de algunas opiniones de transeúntes y visitantes al pesebre tradicional en la Plaza del Ayuntamiento (Plaça de Sant Jaume) en Barcelona, así como de madrileños que opinan de los cambios rompedores en la tradición de la Cabalgata de Reyes de Madrid. La homóloga de Colau, Carmena pone a mujeres reinas magas, violando el derecho a la ilusión de los niños madrileños, confundiéndolos, llevando a familias a asistir a cabalgatas en otras localidades, e introduciendo elementos propios de la ideología de género y lesbo-bi-gay-trans-intersexual (LBGTI). Los cristianos no merecen celebrar en la España rencorosa de la antigua izquierda anticatólica.

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