La cristianofobia reúne en Madrid a unas 4.000 personas para gritar e insultar a los peregrinos y a los católicos

La prensa de izquierdas y la televisión públicafue su altavozdurante todo el verano, y trataron de enlazar conlos "indignados&quot…

La prensa de izquierdas y la televisión públicafue su altavozdurante todo el verano, y trataron de enlazar conlos "indignados" delmovimiento 15-M. Finalmente, lo consiguieron: si en Londres el año pasadola manifestación anti-papa logró 3.000 personas, en Madrid lograron la noche de este miércolesunos 4.000manifestantes en la Plaza de Sol (sobre unos 6,5 millones de habitantes en la región).

Fue el resultado de una alianza de todos los grupos madrileños de comunistas, republicanos, antisistemas, anarquistas, laicistas, ateos, abortistas y grupos homosexuales, con su heráldica de hoces y martillos, banderas tricolores, gente disfrazada de papa, muñecos vestidos de curas, drag queens, banderas arcoiris y posters con desnudos.

Aunque Europa Laica y la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) insistieron ante los micrófonos en que su marcha solo pretendía llamar la atención sobre el coste económico de la visita y las relaciones Iglesia-Estado (la Constitución Española establece que el Estado mantendrá una especial colaboración con la Iglesia Católica y tendrá en cuenta las creencias de los españoles), en la práctica estas asociaciones laicista sólo podían atraer unos pocos cientos de militantes. Para llenar la plaza había que recurrir ala cristianofobia y el anticlericalismo más zafio.

Así se recurrió al eslógan clásico de "vamos a quemar la conferencia episcopal", y se ondearon dibujos de curas persiguiendo niños con el texto "peligro: socerdotes en libertad", junto con gente disfrazada de papa y muñecos con la cabeza del demonio. Un militante ateo recurría a un cartel conimágenes de desnudos y de clérigos judíos, cristianos y musulmanes para burlarse de la religión.

El objetivo de la marcha desde el principio era exhibir lemas, gritos y escenas groseras para ofender a los peregrinos que estaban en Sol, el centro de Madrid, quizá esperando provocar alguna reacción violenta que interesase a la Prensa.

Por el contrario, losperegrinos reaccionaron más bien coreando "viva el Papa", "¡Benedicto!" y "esta es la juventud del Papa". Hubo grupos de chicas jóvenes que se arrodillaron y se pusieron a rezar el Rosario como respuesta alas blasfemias, mientras "drag queens" disfrazados les interpelaban con groserías, a las que no respondían. Otros radicales laicistasvociferaban "nazi" o "neonazi" cuando resonaba el nombre de Benedicto XVI. Al final, la Policía se llevó a las chicas del Rosario fuera de la Plaza.

Los manifestantes también gritaban a los peregrinos "esa mochila, la he pagado yo": algo completamente falso, ya que la mochila que reciben los peregrinos se paga con sus inscripciones y las aportaciones de entidades privadas. Las instituciones sólo han aportado a la JMJ la seguridad (para defender a todos, ateos o no, de atentados terroristas y otras amenazas) y algunas instalaciones que tienen costes fijos (básicamente, colegios y polideportivos para que los chicos duerman austeramente en el suelo). De hecho, el coste para el contribuyente es cero y se calcula que el país gane cien millones de euros con los peregrinos y la proyección internacional.

Por lo general, la Policía consiguió separar a ambos grupos, pero hubo casos en que llegaron a establecer contacto, aunque sin violencia.

En cambio, uno de los manifestantes de la marcha laica, un tal Miguel P. G. de 41 años y viejo conocido de la Policía, atacó a los agentes con una botella, y fue detenido.

Para las 9 de la noche, la manifestación anti-papa ya degeneró en un simple y ruidoso"botellón" (beber alcohol en gran cantidad en la calle), mientras que el alcohol ha brillado por su escasez entre el medio millón de jóvenes católicos peregrinos, que se limitan a consumir cantidades ingentes de agua contra la deshidratación.

Actualización pasadas las 24.00 h de la noche: Con el botellón y la ocupación de la Plaza de Sol, llegó la Policía. Miembros de la marcha laicista les arrojaron botellas desde la calle Carretas y la calle del Carmen, llamando “asesinos” a la Policía. Al final, los agentes cargaron y detuvieron a ocho agresores. Los servicios de salud atendieron a siete heridos, entre ellos dos policías. En apenas unas horas, una manifestación de 4.000 personas de ideario anticristiano logró una conflictividad y criminalidad infinitamente mayor que los 400.000 jóvenes católicos que llevan varios días pasando calor y durmiendo en el suelo. Pasadas las 21.30. el presidente de Europa Laica, Francisco Delgado, dijo estar satisfecho por el "éxito" de su convocatoria (él cifró en 20.000 los asistentes), y criticó la actuación policial durante la marcha.
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