La cruz y el belén de un pueblo

Sígueme en Twitter: @jmiroardevol La cruz es religiosa, cierto, pero a la vez simboliza nuestra tradición cultural, es decir las fuentes…

Forum Libertas

Sígueme en Twitter: @jmiroardevol

La cruz es religiosa, cierto, pero a la vez simboliza nuestra tradición cultural, es decir las fuentes y el desarrollo histórico de nuestra cultura. Habermas, el gran filósofo agnóstico escribe “la ética cristiana del amor es (para los europeos) una componente esencial de nuestra cultura política común“. Su símbolo es la cruz. Por eso, baste un ejemplo, llamamos “Cruz Roja” a tan benemérita institución. Censurar la cruz de la escuela por su significado religioso equivale culturalmente a prohibir la Biblia en las bibliotecas públicas.

Esta tradición cultural hace que el escudo constitucional de España incorpore la cruz, esté presente por partida doble en la ikurriña vasca, la cruz blanca de Jaun-Goikua, es decir Dios, y la cruz verde de San Andrés, y también en el escudo de Barcelona. ¿Lo que une y representa simbólicamente a españoles, vascos y barceloneses no va a poder estar presente en la escuela?

Es una extraña cristofobia. ¿Se puede prohibir la cruz y el belén? ¿Se puede expulsar de los centros públicos el nacimiento y la muerte de un hombre tan decisivo que nuestro calendario arranca de la fecha de su natalicio? Es un absurdo radical que solo puede resolverse de dos modos. Uno, con la censura absoluta. ¡Fuera cruces de aulas, escudos, banderas, y símbolos! Cambiemos los nombres de las poblaciones empezando por Santa Cruz de Tenerife, y terminando con todos los santos y santas del nomenclátor municipal. O bien asumiendo racionalmente el hecho evidente de que forma parte de nuestra cultura, que explica de dónde venimos y quiénes somos como pueblo. Quién quiera ver en ellos la expresión de su fe que lo haga, y esto es perfectamente compatible con la interpretación secular que otros le den. Compartamos desde la diversidad la herencia cultural, y desde esta unión superemos los problemas que nos afectan como personas y como país. Hagámoslo desde la libertad y el respeto sin exclusiones. Sin incurrir en la demonización del agnóstico, ni la burla y menosprecio de lo cristiano. Recuperemos el sentido de ser un mismo pueblo.

Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos

Hazte socio

También te puede gustar