La curiosa situación del Estatuto catalán

Aunque los responsables políticos llevan trabajando en ello un año y medio y constituye el tema monográfico de la política catalana desde hace más de …

Forum Libertas

Aunque los responsables políticos llevan trabajando en ello un año y medio y constituye el tema monográfico de la política catalana desde hace más de dos años, la situación actual del Estatuto de Autonomía de Cataluña es para sorprender a propios y extraños. Puede ser una piedra de toque de la credibilidad de los políticos y, en particular, de los catalanes. El Partido Socialista, que desde un buen inicio, de la mano de Pasqual Maragall, alentó formulaciones ambiciosas del Estatuto para no despegarse de Esquerra Republicana, ha entrado ahora en la recta final de un proceso en el sentido contrario. Es tan extraordinario que el presidente del Partido Popular de Cataluña (PPC), Josep Piqué, acaba de afirmar que, si las tesis socialistas prosperan, su fuerza política puede votar a favor del nuevo texto.

 

Al mismo tiempo, continúa atascada la negociación entre Convergència i Unió y los socialistas. En la medida en que el PSC parece acercarse a los populares, tiende a dificultar el acuerdo con CiU, como antes sucedió en sentido inverso. La cuestión radica en que, sin los votos de la federación nacionalista, el Estatuto no puede prosperar en el Parlamento catalán. Pero si carece de los del PP, tampoco puede salir adelante en el Congreso. El mismo día en que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero recibe a Josep Lluís Carod-Rovira, Esquerra advierte que “habrá consecuencias si el PSOE enmienda el texto en Las Cortes”, una amenaza que en principio parece poner en un brete la autoridad el jefe del ejecutivo español, pero al mismo tiempo los republicanos se prestan a negociar ya los Presupuestos del Estado para el año 2006, lo cual constituye, sin duda, el arma más poderosa en sus manos para presionar al Gobierno.

 

¿Qué sentido tiene lanzar amenazas y, al mismo tiempo, negociar los presupuestos sin esperar a ver cómo se desarrolla el tema estatutario? ¿Cuál es la actitud real de ER? ¿Está dispuesta a cumplir sus amenazas y a poner en un brete al Gobierno socialista, sacrificando así su cuota de moqueta en Barcelona y Madrid? ¿O, por el contrario, está dispuesta a aceptar todos los planteamientos socialistas que vendrían bendecidos por el PP, algo difícil de explicar a una parte de su electorado?

 

Mientras tanto, sigue el goteo de ministros que van puntualizando recortes concretos, no ya en función de una posible inconstitucionalidad, sino simplemente en función de su criterio y raciocinio político. Es lo que acaba de hacer el Ministerio de Fomento, al negarse a ceder la gestión de los aeropuertos, una propuesta que forma parte del actual borrador de estatuto.

 

Y para acabar de crear una enmarañada madeja, CiU ha anunciado que está dispuesta a renunciar a sus tesis sobre el blindaje de las competencias, si se utiliza el contenido del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana en lo que se refiere al reconocimiento de los derechos históricos. Mayor paradoja, imposible: Utilizan como referente un Estatuto pactado por el PP y el PSOE. Con todos estos mimbres, sería genial que el resultado último no fuera de frustración o descrédito político para algunos, o la mayoría, de los partidos implicados.

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