La demagogia irresponsable del PSOE andaluz

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El PSOE de Andalucía ha anunciado que pedirá al Parlamento, donde tiene mayoría junto con Izquierda Unida, medidas contra el arzobispo de Granada. ¿Y qué ha hecho el pobre arzobispo para merecer tal relieve, tanto que el Parlamento se ocupe de él, una medida insólita donde las haya? Pues simplemente la edición de un libro con un título ciertamente contracultural, Cásate y sé sumisa, escrito por una joven periodista italiana. El libro se ha convertido en un éxito de ventas en aquel país a través de la editorial Nuevo Inicio, que está auspiciada por monseñor Javier Martínez, quien tiene una acreditado reconocimiento intelectual. Entre otros autores destacados, Martínez es quien acerca al público en lengua española la obra de Alasdair MacIntyre. No se trata pues de un sello sin "obra", o de andar por casa, sino de un centro de calidad y reconocimiento internacional que en la persona de su impulsor -que no gestor ni ejecutivo, como es evidente- quiere ahora "juzgar el PSOE”. Tanto criticar a la Inquisición y adoptan lo peor de la misma, pero en una sociedad y una época donde está reconocida la libertad de expresión como un derecho fundamental.

Las acusaciones contra el arzobispo son de una demagogia irresponsable, porque sostienen que el libro fomenta la desigualdad, el machismo y la violencia de género. Son enunciados de una tontería considerable si no tuvieran como sujeto que los formula a un ente de tanta responsabilidad, como es el PSOE, y un destino tan insólito como es el Parlamento. Tomarlo en consideración es degradar a lo que tendría que ser la máxima institución de los andaluces. Es un uso deleznable y partidista del parlamento andaluz que solo servirá para aumentar su desprestigio, y es motivo de menosprecio o burla en el ámbito intelectual. ¡La editorial española de MacIntyre atacada por un parlamento regional! El PSOE sabe cómo contribuir a la "Marca España".

En realidad, prácticamente nadie de los responsables del PSOE se ha leído el libro. No sabe que dice, y es el mismo problema que tienen la mayoría de los que han opinado. En una sociedad frívola y superficial como la nuestra, valen cuatro líneas de resumen en un periódico para desencadenar una ofensiva siempre y cuando ésta les convenga. Lo más interesante del todo es que no se meten con la autora, ni tan siquiera con los responsables directos de la editorial, sino con el arzobispo. Es una forma, también acentuada, de practicar la demagogia. Que un parlamento que ha sido incapaz de abordar con rigor el escándalo cósmico de los ERE, de la corrupción que invade las prácticas políticas de la Junta y de la UGT, que basa gran parte de su poder político en el clientelismo, forzosamente debe buscar chivos expiatorios que distraigan de sus maldades al personal. Ahora le ha tocado a una persona que reúne dos fantásticas condiciones para el PSOE de la demagogia: el de ser arzobispo y el de que tenga alguna relación, aunque sea indirecta, con un libro que habla de la mujer y le dice que se case y que sea sumisa. Y desarrollar ambos argumentos con inteligencia es incitar ¡a la violencia! ¿Se puede ser más sectario, buscar la criminalización de otras formas de pensar?

Lo primero que me gustaría hacer es recomendar la compra y lectura del libro. Los italianos, una sociedad de una larga y profunda cultura, de una fineza incuestionable, la han premiado con el éxito editorial y eso solo ya merecería una cierta contención. ¿O es que en Italia se promueve la violencia contra la mujer, cuando sus datos son incluso mejores que los españoles (que además no son malos comparados con nórdicos y anglosajones en esto del feminicidio)?. Por lo tanto, la primera recomendación es leer el libro.

Lo segundo es, necesariamente, la denuncia de la hipocresía del PSOE, un sepulcro blanqueado, que ya casi ni se ve el blanco por fuera, luna gusanera de corrupción nunca liquidada que se remonta a los "cafelitos" del hermano de Guerra, y que ha seguido y aumentado hasta ser estructural. Y es que su hipocresía es cósmica: defienden a la mujer, pero solo a aquélla que se enmarca en sus postulados ideológicos concretos. Nadie habrá visto que levanten el dedo para defender a las viudas, sometidas de siempre a un expolio por parte de la Seguridad Social, ni tampoco a la mujer que es madre y trabaja, sometida a discriminaciones y a problemas sinnúmero. Nunca les habrán visto alzar la voz por los cientos de miles de mujeres, uno de los grupos sociales más numerosos, que dedican su vida a la tarea doméstica por necesidad del cuidado de los hijos o de las personas dependientes. Porque todo eso son prácticas proscritas desde el punto de vista del socialismo, como lo es el casarse. Su imaginario defiende un modelo de mujer que puede ser lesbiana, soltera, feminista, viviendo en pareja y evidentemente sin ninguna preocupación por los hijos y mucha por el aborto. No digo que esta sea la característica de las mujeres que votan a los socialistas, ¡atención!, digo que este es el imaginario, el perfil que define los planteamientos que año tras año vienen haciendo sobre la mujer los socialistas.

También podríamos subrayar su absoluta falta de decencia en abordar el tema de la prostitución, su incapacidad interna para ponerse de acuerdo en una solución. Zapatero, también hipócrita, no se atrevió con esta cuestión a pesar de que es un flagrante atentado contra la dignidad de la mujer (porque lleva acarreado su tráfico), en una legislación sobre este tema que coordinaba la inefable ministra Bibiana Aído. El resultado fue llenar unos cuantos papeles y un cero absoluto en los resultados. Quienes se llenan la boca en defensa de la mujer y les parece mal que se case; que sea sumisa (hay que buscar en el diccionario sus acepciones); que la mujer sea pacífica de corazón y servicial en su actitud -¿qué de dañino tiene cuando esto es el común denominador que se pide a los cristianos-; cuando incluso censuran que pueda publicarse un segundo libro dedicado al hombre con el título de Cásate y da la vida por ella, porque por lo visto el marido no debe estar dispuesto a ofrecer sacrificios importantes en favor de la mujer amada; cuando todo esto sucede, hay que decir lo que afirmo al inicio: se trata de un caso grave de demagogia irresponsable, lo cual, viniendo de un partido que gobierna, nos ha de preocupar en grado extraordinario. Da miedo, porque hoy les conviene ir a por el arzobispo, pero mañana irán por cualquier otro que les convenga.

Todo esto debería hacer reflexionar a los andaluces, porque son sus instituciones las que más sufren. Incluso aquellas personas que gozan de alguna ventaja por parte de los recursos públicos deben reflexionar sobre si puede salir bien una acción de gobierno que tenga como bandera la irresponsabilidad demagógica. Andalucía tendrá una magnifica campaña de desprestigio internacional cuando este tema se lleve al Parlamento. Lo veo venir.

Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos

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