La denuncia del “despatarre”, un nuevo ejemplo de cómo criminalizar al hombre

La falta de consideración en el transporte público es variada: adolescentes y jóvenes a veces no tan jóvenes de ambos sexos se sientan con los pies apoyados en el asiento delantero o lo hacen en el suelo…, pero se trata de apuntar hacia un supuesto modelo falocrático

El despatarre es un ejemplo de falta de consideración como otros muchos en el transporte público, pero se pone el acento en que es cosa de un modelo patriarcal y específico del hombre El despatarre es un ejemplo de falta de consideración como otros muchos en el transporte público, pero se pone el acento en que es cosa de un modelo patriarcal y específico del hombre

El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha una campaña para advertir a los hombres de que no deben despatarrarse en los asientos de los autobuses. Así, junto a los letreros de “no fumar” o “no tirar basura”, los pasajeros del transporte público en Madrid se acostumbrarán a ver otro mensaje nada habitual contra el manspreading’ o despatarre masculino.

Se trata de un icono que muestra a un hombre en color rojo con las piernas abiertas ocupando con una de ellas parte del asiento que hay a su derecha. Por encima, una X gigante también en rojo indica que se trata de un comportamiento censurable.

El icono del despatarre

El icono del despatarre

“La misión de este nuevo ícono es recordarle a la gente la necesidad de mantener un comportamiento cívico y respetar el espacio de todos en el autobús”, ha asegurado un portavoz de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid.

Una muestra más de incivismo

Aunque nadie puede poner en duda que este tipo de comportamientos son una muestra de incivismo, llama la atención que la denuncia del “despatarre” haya sido exclusiva, dejando al margen otras muestras de comportamientos indeseables, y se haya centrado en el despatarre masculino y el papel incívico del hombre, proyectándolo con lupa de aumento.

De hecho, se podrían citar otros muchos ejemplos de falta de consideración hacia los demás en el transporte público de todas las ciudades: adolescentes y jóvenes a veces no tan jóvenes de ambos sexos que se sientan apoyando los pies en el asiento de delante; los que se sientan en el suelo esparciendo por el mismo mochilas y otros objetos personales; algunos que no dudan en practicar ‘botellón’ en los vagones del metro; aquellos o aquellas que dejan sus bolsos o bolsas de la compra y otros objetos en el asiento de al lado…

“Este nuevo ícono es similar a aquellos ya existentes en otros sistemas de transporte alrededor del mundo para indicar la restricción de una postura corporal que molesta a otras personas”, argumentaba la portavoz de la empresa de transporte.

Cabe recordar que la campaña llega después de meses de otras emprendidas por parte de grupos promotores de los derechos de las mujeres. A principios de este año uno de los grupos, Mujeres en Lucha, lanzó una campaña llamada #MadridSinManspreading.

Por su parte, la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Mestre, ha insistido en que muchas ciudades del mundo se están uniendo en esta demanda ciudadana, esencialmente femenina.

En cualquier caso, la puesta en marcha de esta campaña ha generado polémica ya que el metro de la ciudad, dependiente de la Comunidad de Madrid, de momento se ha negado a colocar las pegatinas contra el ‘manspreading’ en sus vagones.

El despatarre no tiene color político ni entiende de ideologías, aunque se denuncie más desde posiciones "progres"

El despatarre no tiene color político ni entiende de ideologías, aunque se denuncie más desde posiciones “progres”

¿Otro intento de criminalizar al hombre?

Hay que insistir en que cualquier campaña en favor del comportamiento cívico de los ciudadanos, sean hombres o mujeres, es bien recibida, pero en esta en concreto se está poniendo el acento en que el despatarre es otro ejemplo de un supuesto modelo de comportamiento falocrático.

De hecho, en un artículo de opinión publicado el pasado viernes, 9 de junio, por Ana Marcos en el diario El País, la articulista destacaba que “la decisión del Ayuntamiento de poner pegatinas en los autobuses contra el manspreading o el despatarre masculino es una cuestión machista/feminista o de educación. O las dos cosas”. Y añadía que “una mayoría de amigas coincide, con la connivencia de más de un amigo, en que existe un machismo estructural en esta actitud”.

Hay otros muchos comportamientos incívicos, y no son exclusiva de los hombres

Hay otros muchos comportamientos incívicos, y no son exclusiva de los hombres

También destacaba que “los hombres y las mujeres se sienten igual de vulnerados cuando les toca sentarse al lado de un tipo que abre demasiado las piernas hasta ocupar su espacio”.

Por otra parte, reconocía que “en el debate aparecen muchos otros ejemplos que se suceden en el transporte público: cruces de piernas imposibles, bolsos ocupando espacio, falta de aseo personal… Lo que me da a entender de que en el fondo hay cierto cuórum en que esto también va de civismo”.

En cualquier caso, la gente que de alguna manera invade el espacio del otro en el transporte no es algo exclusivamente masculino, y las formas de hacerlo no se centran únicamente en el despatarre, por lo que se podría calificar de discriminatorio señalar exclusivamente al hombre.

 

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2 Comments

  1. 1

    Srta Rita Maestre ¿Y que hacemos con los “culones” y las “culonas”?;¿Como malgasta el tiempo, Ud potavoz de su alcaldesa, y ella misma(La abuelita Carmena).Una ocurrencia más, a las que ya nos tiene acostumbrados,educación ¡Si! ,pero para todos, no le parece Rita. De acuerdo ¿Pero no creen Ud, que los asientos de los autobuses debieran estar un poco más separados entre ellos. ¡Esto es lo que le debiera preocupar a la Alcaldesa de Madrid y de otras poblaciones!, y no como se ponen las piernas, con el trabajo que ello supone, tanto para mujeres como para hombres.

  2. 2

    El despatarre masculino no es propio de todos los hombres sino de los desconsiderados y en particular de algunos que posan como machos alfa (ver fotos de los dirigentes políticos en el artículo) dando un mal ejemplo.

    Tomás Miller

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