La dimisión al servicio de la democracia

El ministro de defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg, ha anunciado su renuncia como ministro de defensa, un cargo importante dentro del Go…

Forum Libertas

El ministro de defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg, ha anunciado su renuncia como ministro de defensa, un cargo importante dentro del Gobierno de la primera potencia europea. No sólo eso, el ahora dimitido ministro era considerado la gran esperanza blanca de la democracia cristiana alemana, para ser más exactos delos socialcristianos bavaros, pues éste es su partido.

La razón de su dimisión es porque los medios de comunicación han aireado que una gran parte de su tesis doctoral es copiada. El noble arte del plagio, aplicado a distintas fuentes, en un país riguroso como Alemania, puede provocar un notable escándalo, tan notable que acarrea consecuencias políticas graves. La razón que ha dado Zu Guttenberg es que dimite para no dañar la confianza en la democracia,un argumento de un gran peso ético. Deberíamos tomar buena nota de ello en este país.

El silogismo no formulado es el siguiente: si una persona es capaz de ‘engañar’ con su tesis porque presenta algo comofruto de un trabajo nuevo, cuando en realidad es resultado del trabajo de otros debidamente ensamblado y maquillado, también se puede dudar de su credibilidad a la hora de gobernar. Posiblemente parezca una reflexión exagerada, pero hay una máxima no escrita que exige de los responsables públicos un nivel ético superior al común denominador. El ministro alemán ha cumplido con él y seguramente en un futuro, tal como ha anunciado Angela Merkel, vuelva a ser llamado al Gobierno. En cualquier caso, su coste político y humano es importante y su gesto también lo es.

A partir de ahí, es necesario abrir la reflexión para el caso español. El Gobierno está plagado de personas que dañan la confianza en la democracia, lo hacen gravemente, al margen de las acusaciones de la oposición. Lo hacen a través de sus actos, a través de los hechos y un análisis objetivo de los mismos. El primero es el propio presidente del Gobierno. Nadie confía en él -ni los suyos- porque ha mentido, ha engañado, yen ocasiones se ha equivocado pero gravemente. Esto debería haberle ya impulsado a dimitir en lugar de jugar al ratón y al gato con su presentación como nuevo candidato a encabezar la lista del PSOE. Su dimision significaria acometer un gesto que le ennobleceria, e insuflaria prstigio y rigor a nuestra maltrecha democracia

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