La entrada de Sacyr en el BBVA, una intervención inexplicable del Gobierno español

La voluntad mostrada hace unas semanas por la empresa constructora Sacyr Vallehermoso (SyV) de entrar en el Consejo de Administración del Banco Bilbao…

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La voluntad mostrada hace unas semanas por la empresa constructora Sacyr Vallehermoso (SyV) de entrar en el Consejo de Administración del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) cuenta con el beneplácito del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Además, desde este martes 11 de enero, los movimientos también tienen el apoyo explícito del ministro de Economía, Pedro Solbes, que ha acabado plegándose ante las tesis de la Moncloa y del Partido Socialista (PSOE), claramente partidarias de la operación, a pesar de las reticencias insinuadas por su silencio sobre el tema. Pero finalmente, en unas declaraciones a ANTENA 3 TELEVISIÓN, Solbes instó al presidente del BBVA, Francisco González, a alcanzar un acuerdo con su colega en la compañía constructora, Luis del Rivero. Todo ello, en definitiva, confirma la debilidad del vicepresidente dentro del ejecutivo, como ya se ha demostrado con su también reciente pulso con el titular de Trabajo, Jesús Caldera, tras el cual el ex comisario europeo ha acabado aceptando la subida del Salario Mínimo Interprofesional después de haber manifestado varias veces sus temores sobre el impacto negativo de esta medida para la economía española.

Sacyr Vallehermoso, tras dos meses de pugna con el BBVA por el control de la entidad, asegura que cuenta con el apoyo de todo su accionariado para entrar en el gigante bancario. Este miércoles 12 de enero, el Consejo de Administración de la constructora analizó la situación en una reunión que sirvió, entre otras cosas, para ratificar su intención de comprar un paquete importante de acciones de la entidad financiera. Después de las declaraciones de Solbes, el presidente de Sacyr acudió a la cita con mayor tranquilidad y con la sensación de que la operación de control del BBVA había dado un nuevo paso.

Estamos, pues, ante un movimiento económico que supondrá, si se consuma, un paso previo a la defenestración del actual presidente del banco, Francisco González, que no cuenta con la simpatía del Gobierno. Sería algo parecido a lo que sucedió recientemente con la petrolera Repsol. Los buenos ojos con que ve esta última operación Miguel Sebastián, asesor económico de Zapatero con rango de secretario de Estado, son otra buena muestra de ello. Se da la circunstancia de que este hombre sonaba entre las quinielas iniciales para ocupar la cartera que ahora tiene Solbes. El presidente del Gobierno, con esta posición, exhibe su voluntad de introducirse en la gran banca.

El intervencionismo que rechazaba Zapatero

En cualquier caso, toda esta cuestión muestra la primera intervención importante del Gobierno en el mundo económico privado, lo cual tendrá importantes repercusiones sobre su credibilidad en el ámbito económico euroepo y, sobre todo, choca con los ejes de la política económica anunciados por Zapatero en septiembre, en lo que fue su primera declaración pública de intenciones sobre la materia. El presidente dijo, curiosamente en un acto presentado por Francisco González, que había que acabar con el intervensionismo del Estado en la vida económica agudizado, según él, durante los años de José María Aznar. También adelantó la aprobación, en este año 2005, de un plan de fomento empresarial que promueva la competitividad. Pero el actual ejecutivo, en vez de mantener la necesaria neutralidad cuando se trata de dinero privado, opta por implicarse en el asunto.

Entre las razones para avalar la entrada de Sacyr en el BBVA, Solbes se refirió el martes a “la españolidad” y a la “estabilidad” del banco. Hablar de nacionalidad en el mundo financiero es, como mínimo, un argumento absurdo, ya que se trata precisamente del ámbito más globalizado. Grandes empresas compran bancos u otras compañías situadas en otros países, como se vio recientemente con la adquisición de una entidad financiera inglesa por parte del Santander Central Hispano (SCH).

Toda esta cadena de declaraciones, hechos e intenciones dibujan una actitud del actual Gobierno que es más propia de una república bananera que de un país democrático de la Unión Europea. No es aceptable que un “pez pequeño” (Sacyr) quiera comerse al grande (BBVA) y cuente con la bendición del ejecutivo, como tampoco lo es que la compañía sea una constructora, lo que implica un ámbito específico de intereses concretos, y que además esté endeudada con las entidades financieras, aunque sea dentro de una línea de crecimiento.

La difusión de esta noticia es un buen momento para recordar que, según el Índice Global de Competitividad publicado en el Foro Económico Mundial 2004, España ocupa el puesto 34 en lo que se refiere a la calidad de sus instituciones públicas, un lugar que queda por debajo del que tiene en el capítulo de competitividad, que es el 23 y, por tanto, tampoco precisamente muy positivo.

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