La entrevista al Papa

La Vanguardia de este viernes, 13 junio, ofrece una extensa entrevista al Papa Francisco de la que se ocupa en un completo resumen Forum Libertas. Est…

La Vanguardia de este viernes, 13 junio, ofrece una extensa entrevista al Papa Francisco de la que se ocupa en un completo resumen Forum Libertas. Este texto nos conduce ante un hecho evidente: el cuestionamiento que la Iglesia hace del actual orden económico, de la supeditación del ser humano al dinero, de la cultura del descarte de los seres humanos que son percibidos como inoportunos o como un estorbo, de los no nacidos, de los ancianos, e incluso, como dice Francisco refiriéndose al paro juvenil en Europa y sus abultadas cifras, del descarte de los jóvenes.

Lo que queremos subrayar ante esta situación es esta afirmación suya: “la política es una de las formas más elevadas de amor, de la caridad. ¿Por qué? Porque lleva al bien común, y una persona que pudiéndolo hacer no se involucra en política por el bien común, es egoísmo; o que utiliza la política para el bien propio, es corrupción”. Ante el descrédito de “una forma de hacer política, básicamente egoísta”, Francisco reclama La Política, la que es en el Magisterio de la Iglesia, la que así se entiende desde Aristóteles. Lo que dice Francisco no es una novedad, de hecho su definición es prácticamente idéntica a la que utilizaron sus predecesores, Juan Pablo II, y Benedicto XVI, pero añade una exigencia explícita más, la de no caer la respuesta egoísta, es decir nada cristiana, de todos quienes pudiendo asumir este compromiso no lo hacen. Y hay que decir para no caer en la justificación fácil, que este poder está al alcance de casi todo el mundo.

Ser padre o madre, trabajar, y tener quebraderos, como los que soportamos la inmensa mayoría, no exime; lo que sí determinara es el grado de compromiso, y en cualquier caso de lo que no exime es de su seguimiento, de conocer lo que se debate, no ya en el Congreso de los Diputados sino en el parlamento autonómico, en la propia municipalidad. Naturalmente la participación en la política, es decir en el bien común, no se agota con la afiliación a un partido, esa es una de las vías pero no la única, lo que sí exige es un compromiso con las respuestas a las necesidades colectivas. E-Cristians es un ejemplo concreto de compromiso político, el de la aplicación en la práctica de la Doctrina Social de la Iglesia, no partidista.

En este contexto y obligación, debemos decir que este deber concierne también a la Iglesia diocesana en un sentido concreto, facilitar que aquel deber se realice entre los fieles, y esto exige como mínimo tres cosas. La primera, que exista una pastoral de la política, como la hay de tantas otras cuestiones. ¿Cómo no va haberla si evitar su práctica es egoísmo, y la del magisterio social es una llamada permanente a la acción? La segunda, que esto debería traducirse en una tarea continuada y capilar de formación en la Doctrina Social de la Iglesia y en su aplicación, y una información adecuada de los temas que se discuten en las instancias parlamentarias y de las formas de incidir en ellas, sobre todo cuando se trata de cuestiones sobre las que existe un criterio, un principio, definido por parte del magisterio. La tercera es una tarea permanente de diálogo y acompañamiento a todos los políticos, en un sentido amplio, de la diócesis, para ayudarlos en la oración, la meditación y el discernimiento cristiano.

Las exigencia eclesiales a sus miembros son necesarias porque marcan el camino, aunque requieren al mismo tiempo de los medios para estimular su cumplimiento.

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