La escasa fiabilidad en el estudio sobre jóvenes política e internet del Reina Sofía

El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud acaba de publicar el estudio Política e internet. Una lectura desde los jóven…

El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud acaba de publicar el estudio Política e internet. Una lectura desde los jóvenes (y desde la red), elaborado por Juan Carlos Ballesteros Guerra, Elena Rodríguez San Julián y Anna Sanmartín Ortí, basándose en una pretendida encuesta realizada on line a 808 jóvenes"

El objetivo del estudio, según se señala en el informe, es el de "analizar cómo perciben los encuestados la sociedad actual y el sistema político, cuáles son sus canales y modalidades de participación ciudadana, y qué papel juega en todo ello el uso de Internet".

Tras la publicación del extenso estudio, de 323 páginas, la mayoría de medios de comunicación se han hecho eco de los resultados de la encuesta de forma totalmente acrítica hacia el contenido de la misma, resaltando que los jóvenes "reniegan" de los partidos y "desconfían" de la política.

Sin embargo, a la vista del contenido del estudio, no se puede por menos que asegurar que los resultados de la encuesta on line carecen de fiabilidad y se trata más bien de la opinión de esos 808 personas, no representativas del universo de jóvenes .


"No reúne los requisitos"

Así lo reconocen los propios autores del estudio cuando indican que "para la selección de la muestra se contó con una muestra cualificada de jóvenes, usuarios habituales de Internet entre los 18 y los 25 años de edad. Es bastante típico que se acuda a bases de datos ‘cualificadas’, en las que se encuentran perfiles de jóvenes como el requerido para este estudio".

"Una vez seleccionados los participantes, con el requisito de edad (comprendida en la franja establecida) y de ser usuarios habituales de Internet y redes sociales, los entrevistados responden a la encuesta empleando un enlace que les permite acceder a la misma, pudiendo cumplimentarla a lo largo de un plazo de días previamente fijado", añaden.

Sin embargo, también reconocen:

1. Que "la sencillez del uso de estas bases de datos sólo tiene un inconveniente. En puridad, este proceso de selección no reúne los requisitos de azar y equiprobabilidad de un muestreo probabilístico, con lo cual no puede asegurarse que los resultados sean generalizables a todo el universo de jóvenes".

2. Advierten de que "una vez obtenidos los resultados, encontramos que existía una variabilidad importante en cuanto a la proporción de sexos presentes en la muestra. Exactamente, un 35,1% de hombres y un 64,9% de mujeres. El desequilibrio era evidente, con riesgo de alterar significativamente los resultados finales", por lo que se vieron obligados a "ponderar la muestra reequilibrando la variable sexo, hasta un límite aceptable".

3. "Todo ello afecta de manera relativa a los resultados de este estudio" y que "la peculiaridad de esta muestra nos obliga a advertir que los datos no son estadísticamente comparables (en algunas encuestas varían las franjas de edad utilizadas, o el rango de la escala empleada), pero sí son indicativos de ciertas tendencias y útiles como llamada de atención sobre nuestros resultados".

De esta manera, los propios responsables de la encuesta reconocen las limitaciones que refleja el estudio en base a una encuesta de estas características.


Lo indispensable de una encuesta

En este sentido, cabe recordar que es fundamental conocer la metodología empleada en cada encuesta para saber cuál es su grado de fiabilidad y de corrección metodológica; y que la muestra ha de ser representativa del universo que se quiere encuestar para conocer su opinión.

Es requisito indispensable recoger en la muestra con la máxima precisión cuáles son las características de este universo. Como mínimo, cuál es la estructura de la muestra en cuestiones como la distribución por edad, sexo, estudios, situación familiar y sociolaboral, o recuerdo de votos, así como otras variables en función de lo que se quiera estudiar, en este caso en un universo de jóvenes españoles entre los 18 y los 25 años.

Es por eso que las encuestas más fiables son las presenciales o las telefónicas, sobre todo las primeras, aunque son las más caras. En cualquier caso, las personas entrevistadas han de coincidir con los perfiles que se han determinado. Solo así se demuestra la profesionalidad de quienes la hacen y la validez de los resultados.

A tenor de todo ello, los resultados de la encuesta del Centro Reina Sofía no se pueden considerar válidos en absoluto, no tienen significación, al no cumplir los requisitos que ha de tener una muestra ni determinar el margen de error que se relaciona con el universo.

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