La esmeralda de Kazán‘, por Eva Ibbotson

Eva Ibbotson (Viena, 1925) es una de las autoras vivas más reputadas de literatura infantil. Lleva media vida en el Reino Unido. Allí, y a través de s…

Eva Ibbotson (Viena, 1925) es una de las autoras vivas más reputadas de literatura infantil. Lleva media vida en el Reino Unido. Allí, y a través de sus hijos, descubrió su propia pasión por el género. Producto de tal pasión son novelas como El concurso de las brujas y El secreto del andén 13.
En la obra que nos ocupa, La esmeralda de Kazán, la incuestionable calidad literaria de Ibbotson queda lastrada por un argumento que no despierta un interés excesivo.
 
Y es que la cosa no parece que esté para tirar cohetes. La protagonista es Annika, una cría que aparece abandonada en una iglesia pequeña cerca de Pettelsdorf, en el Imperio Austrohúngaro de Francisco José. Ellie y Sigrid la encuentran de casualidad y se la llevan a las monjas de Viena, según lo solicita la nota que ha dejado allí quien la ha abandonado.
Entonces, claro, pasa el tiempo y Annika se convierte en una niña de alrededor de diez años. Llegados aquí, es necesario comentar que en el capítulo tres hay un equívoco que no se puede deshacer a menos que se tenga delante el original. Con todo, no es nada muy importante, tan solo un molesto error de edición o traducción, excepto si el original contiene tal patinazo estilístico.
Pero sigamos. Entra en escena una señora mayor pariente de unos vecinos, anciana ex trapecista con quien Annika comenzará una relación muy especial. Y aquí empieza una historia llena de sorpresas (por decirlo así) clásicas y algo previsibles, pero sorpresas al fin y al cabo, acerca de la verdadera identidad de Annika.
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La novela es de estructura muy clásica. El bien y el mal están claramente dibujados, cosa que es de agradecer. No obstante, se evoca de forma inocente la época del Imperio Austrohúngaro como un momento de gloria excelsa donde casi todo el mundo era feliz. Demasiado color rosa.
Otro elemento digno de encomio es la presencia de la virtud del sacrificio para ayudar a los demás, con una referencia explícita a que Jesús cuida de la niña en un mundo lleno de la hipocresía que los adultos se fabrican para sobrevivir.
En suma: a pesar de todo, una lectura infantil y juvenil más que correcta.
 
La esmeralda de Kazán
Eva Ibbotson
Editorial Salamandra
343 págs.
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