La espada de fuego‘, de Javier Negrete

Javier Negrete es uno de los autores más ágiles, apasionantes y creativos de literatura fantástica en español. Ya en 1998 los aficionados se lo recono…

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Javier Negrete es uno de los autores más ágiles, apasionantes y creativos de literatura fantástica en español. Ya en 1998 los aficionados se lo reconocieron con el premio Ignotus (un premio de votación popular, no de jurado académico) a la mejor novela de ciencia ficción por La Mirada de las Furias. Y era un premio merecido por una novela que enganchaba.

Ahora Negrete está aplicando su saber hacer como novelista a un género muy trillado, la fantasía heróica. Ya se sabe: héroes con espada y brujos de poderes incomprensibles en un mundo con bichos gigantes y doncellas poco vestidas que van a ser sacrificadas en altares rezumantes. Todo esto está en La Espada de Fuego, pero con incorporaciones novedosas y una escritura ágil, briosa y que usa mucho más vocabulario que las 2.000 palabras que -según Asimov- eran las únicas necesarias para hacer una novela popular.

Negrete estudió filología clásica y lleva unos 15 años de profesor de griego en un instituto de Plasencia. Por eso, muchas ideas y muchas palabras vienen del mundo griego y eso da un toque especial a todo el lenguaje de la novela. Cuando una ciudad tiene arcontes, oráculos y orinomantes, no nos referimos a palabras inventadas, sino a palabras "casi españolas"… o "casi griegas". Cuando nos hablan de los sabios numeristas, para los cuales la raíz cuadrada de 2 es una aberración, no podemos sino pensar en los pitagóricos. Eso es lo que hay en el mundo de Tramorea, y encaja muy bien.

Un gran hallazgo del mundo de La Espada de Fuego es el concepto de la "aceleración" de los maestros en el arte de la espada. Adiestrados en una academia especial, a estos luchadores se les revela la fórmula que subvocalizada les permite luchar el doble de rápido; algunos de ellos aprenden una fórmula para luchar aún más rápido y con los sentidos agudizadísimos; sólo dos o tres conocen la tercera aceleración, que deja exhausto al guerrero y requiere días de reposo y alimento inmediato.

Combinando estas "aceleraciones" y conceptos tomados en parte del arte japonés de la espada (por ejemplo, el ataque Yagartei, que permite cortar cabezas en el mismo acto de desenvainar está inspirado en el iaido japonés), Negrete crea una cultura bélica y magníficas escenas de combate que atrapan al lector y le llevan de aventura en aventura. Eso sí, aquí y allá hay mutilaciones, crudas heridas, etc… pero es que Tramorea es un mundo cruel, que nunca ha sido dulcificado por la cultura cristiana… ni siquiera por la cultura élfica, que en la Tierra Media generó toda una ética del "Oeste". En Tramorea no hay elfos: hasta los "buenos" son crueles.

La magia en esta novela también tiene aspectos originales: los magos son un número limitado; viven cientos de años y esperan el retorno de los dioses, a los que consideran enemigos de los hombres que hay que derrotar. Cuando un mago muere, su fuente de poder causa una explosión devastadora en una amplia zona… a menos que esta fuente sea traspasada a su aprendiz o heredero.

En su estructura, La Espada de Fuego sigue el esquema clásico: jóvenes aprendices -guerrero y mago- son entrenados por sus maestros, que despiertan en ellos sus poderosas habilidades innatas, mientras van creciendo en responsabilidad. Héroes poderosos compiten por la Espada de Fuego y poderes sombríos van eligiendo sus peones. De fondo, rumores de guerras y dioses que despiertan. Las alianzas cambian a menudo. Pero hay amigos que permanecen.

A nivel de valores y de mensaje humano, la novela no tiene mucho que decir. La amistad es un valor, también lo es el respeto entre maestro y aprendiz. Y poco más: lo que se pretende es divertir con aventuras emocionantes y se consigue, sorprendiendo y atrapando incluso al lector que creía que "este género ya me lo sé todo".

Hay varias escenas de sexo, más o menos feérico (ok, las hadas buscan sexo con los hombres) o más o menos adolescente. Lo que no hay por ningún lado son esposas y esposos. Sí, el matrimonio es lo normal en Tramorea (suponemos) pero no se ve en la novela. ¿Sería demasiado pedir que alguien se acueste con su cónyuge en vez de con una concubina, una prostituta, un hada seductora o una guerrera caprichosa?

Otra cosa que se podría mejorar son los mapas: Minotauro ha hecho una buena encuadernación con detalles de llamas y colores; podrían contratar alguien que dibuje mapas con más habilidad.

Más allá de los detalles, la habilidad como narrador y el fuerte conocimiento de la cultura griega de Negrete le han permitido demostrar por la vía de los hechos que es posible escribir fantasía heróica en español, emocionante, entretenimiento de calidad y exportable, porque ya se ha traducido y publicado la novela en francés. Y ya está en las tiendas la segunda parte.

La espada de Fuego
Javier Negrete
Minotauro
Colección Pegasus
464 páginas
18 euros

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