La extraña política internacional socialista

El PSOE mantiene una política internacional confusa. Mientras que por un lado su organización está vinculada a partidos indudable…

Forum Libertas

El PSOE mantiene una política internacional confusa. Mientras que por un lado su organización está vinculada a partidos indudablemente totalitarios como los depuestos en Túnez y Egipto (con los que comparte asociación en la Internacional socialista), a la vez, el Gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero mantiene sintonía con dictadores o líderes que mantienen una política opaca con los principios democráticos.

Los socialistas, que se proclaman defensores de las libertades y los Derechos Humanos, han sido cómplices de las políticas del Partido Nacional Democrático egipcio de Hosni Mubarak y del Reagrupación Constitucional Democrática tunecino del depuesto Zine el Abidine Ben Ali, a la postre ambos derrocados de forma popular por sus políticas totalitarias. El PSOE no solamente ha compartido el hecho de participar de una organización internacional común sino que ni la Internacional Socialista ni los socialistas han realizado nunca ninguna declaración contra estos gobiernos democráticamente ilegítimos.
No obstante, uno de los casos más sorprendentes es la relación que el Ejecutivo socialista mantiene con el dictador que gobierna Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang. A ese respecto, el presidente socialista del Congreso de los Diputados, José Bono, manifestó que entre España y el país africano “es mucho más lo que nos une que lo que nos separa” en el viaje que han mantenido representantes de la Cámara Baja en el palacio de Malabo de Obiang.
El objetivo de ese viaje era facilitar el reparto del pastel del petróleo que posee la ex colonia española. El petróleo guineano suma 600.000 barriles diarios que en breve podría asumir la cifra de un millón. Obiang ha asegurado que las empresas españolas son bienvenidas, pero deben traer el aval del Gobierno. Por ello, este se ha comprometido a enviarle un listado de empresas “con interés en invertir en Guinea Ecuatorial”.
“La diplomacia parlamentaria forma parte de una fórmula que utilizamos los países para relacionarnos los unos con otros”, ha salido al paso la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, ante las críticas vertidas sobre el polémico encuentro.
Obiang se encuentra en el grupo de los dictadores que mantienen un férreo marcaje a la población. La sociedad guineana está controlada y sus Derechos Humanos y sus libertades están severamente recortados.
La única razón por la que el PSOE mantiene relaciones con el dictador es el petróleo que gestiona su gobierno. Es por eso que los socialistas deberían no extralimitarse en sus críticas a Estados Unidos que busca, del mismo modo, simpatías con los jeques sauditas para acceder a su petróleo. Los socialistas no pueden pretender ser una autoridad moral en lo que a política exterior se refiere.
Moratinos, la política exterior interesada
El antecesor de Trinidad Jiménez en la cartera de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos ya marcó una política exterior interesada por encima de valores democráticos. En aquel entonces el representante para la política internacional española guardó silencio ante la farsa que Teodoro Obiang montó con las presidenciales en Guinea Ecuatorial.
El Gobierno guineano impidió la entrada al país de observadores electorales de la Unión Europea (UE) y de periodistas. Reporteros sin Fronteras denunció entonces una campaña electoral “falseada” con un Obiang omnipresente en los medios de comunicación, en los que la oposición ha brilló por su ausencia.
Por su parte, la Asociación para la Solidaridad Democrática de Guinea Ecuatorial (ASODEGUE) pidió al Ministerio de Asuntos Exteriores español que no se escudara en la falta de datos para ignorar el “pucherazo” de las elecciones en Guinea.
ASODEGUE lamentó que el Gobierno de un país democrático acudiera a “subterfugios” para no condenar la dictadura impuesta por Obiang. A Exteriores “le costó casi un mes pronunciarse sobre las elecciones legislativas de 4 de mayo de 2008, y ahora se ha pronunciado, en veinticuatro horas, sobre las elecciones del domingo”, afirmó la asociación en relación con la nota emitida entonces por Exteriores.
En el comunicado, el Ministerio aseguró que no le era posible “evaluar objetivamente” el desarrollo y resultado de las elecciones “por la ausencia de una observación electoral más incluyente y extensa” y por la “insuficiente” presencia de prensa internacional y lamentó que se hubiera perdido “una ocasión única” para comprobar “el compromiso de las autoridades guineanas con la transparencia y la correcta organización de estos comicios”.
“La nota del Ministerio de ayer pretende no tener datos para enjuiciar el pucherazo de Obiang, dado que el dictador no dejó que estuviera presente en Guinea una delegación de parlamentarios españoles”, declaró en 2009 ASODEGUE.
A su juicio, Moratinos no podía seguir siendo responsable de la política española hacia Guinea Ecuatorial, ya que su política hacia el país africano fue, “a lo largo de las dos legislaturas, un conjunto de desatinos” y osciló “entre la apatía y la complicidad”, concluyó.
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