La Fiscalía pacta no encarcelar al imán de El Algar juzgado por abusos a 4 niñas

Es un caso "insólito" (dice El País)y extraño.Amín Belfakir, de 47 años, imán de la mezquita El Al…

Es un caso "insólito" (dice El País)y extraño.Amín Belfakir, de 47 años, imán de la mezquita El Algar (Cartagena) hasta finales de 2009, salió la noche del viernes de la cárcel y regresará enseguida a Marruecos, su país. Hacetres semanas, la fiscalía de Murcia pedía nueve años de prisión por tres delitos continuados de abusos sexuales a menores y un cuarto sin continuidad.

Pero al iniciarse el juicio, los pasados 1 y 2 de julio,el fiscal propuso a María Dolores Hernández, la abogada de Belfakir, un acuerdo: una condena a dos años de cárcel sin ingreso en prisión y una multa de 3.780 euros que su cliente no pagará porque se ha declarado insolvente. Y, de hecho, al no ingresar en prisión, el imán Amín se vuelve a Marruecos sin problemas. Precisamente, en enerovenía de Marruecos a España… sabiendo que había denuncias contra él y que pronto podían detenerle, y de hecho fue detenido nada más llegar a Algeciras… aunque traslado a Murcia para juzgarle. ¿Por qué volvió sabiendo que la policía iba a por él?

Todo el mundo se enteró de que Amín Belfakir, imán en El Algar,era espía (o informador) para el CNI (servicios de inteligencia españoles) cuando lo publicó el diario regional La Verdad de Murciael 19 de febrero. Desde 2004 informaba sobre el mundillo islámico al CNI. La juez instructora del caso, Miriam Marín, afirmó que eso no era un atenuante para los presuntos delitos de abuso. Sin embargo, al final Amín a vuelto a su país sin más dificultad.

En el diario El Mundo tratan el caso con muy poca convicción en que Belfakir, que tenía 40 niños a su cargo y pese a llevar 18 años en España no hablaba castellano,fuese culpable de los abusos. Su artículo en el suplemento Crónica parece reforzar la idea de la conspiración, de que gente (quizá del Islam radical) lo denunciaron falsamente para castigarlo o librarse de él:

"La Guardia Civil tiene las declaraciones de cinco niñas que aseguran haber sufrido abusos desde noviembre. Una dice que lo intentó pero que ella no se dejó. Las otras cuatro -dos de ocho años, una de siete y una de seis- afirman que les hacía tocamientos y caricias por debajo de la ropa. Las subía a la habitación de la mezquita con la excusa de darles golosinas, dulces o fruta. Ninguna declara que haya penetraciones. No hay lesiones, sólo testimonios. Todo rebatible aún. El imán espía lo niega todo. Asegura que «le quieren quitar de en medio» pero no explica quién ni porqué. Durante el interrogatorio se muestra nervioso. Ojos inquietos y manos moviéndose constantemente. En cada respuesta cita a Alá. En El Algar nadie le acusa directamente. La mayor parte de las personas que ha entrevistado Crónica «sospechan de que todavía no hayan aparecido los padres y las niñas». «Ni siquiera nosotros, que vivimos al lado de la mezquita, sabemos quiénes son», comenta un vecino que reside a pasos."

En El País lo califican de "insólito caso", con el tono que se aplicaría a una curiosa historia de espías, no a un repugnante caso de abusos:

En ambos casos, se le concede el beneficio de la duda al enjuiciado, lo cual es perfectamente correcto. Pero contrasta con los juicios sumarísimos a que estos diarios someten a los clérigos católicos ante cualquier denuncia, con base o no, de abusos sexuales.
Sin ir más lejos, El País (1/julio/2010)contaba con el filósofo Paolo Flores d’Arcais, conocido militante del laicismo de la exclusión, para declararsospechosos de encubrimiento de crímenesa todos los obispos católicos, precisamente a los pocos días de la operación policial de estilo "Códigodavinciano" en que la policía hurgaba en las tumbas de los cardenales Van Ruy y Suenens buscando papeles pederásticos (sin encontrar nada, por supuesto). Esta operación de novela de Dan Brown, que D’Arcais no critica, merece del filósofo sin embargo este comentario
"Se dirá, sin embargo, que no puede tratarse a los obispos de un país como "sospechosos" de complacencia o incluso de guardar la ley del silencio en relación a unos criminales (en este caso unos pederastas), y que el comportamiento de la justicia belga, por lo tanto, es "no se sabe si grotesco o innoble" (Vittorio Messori). Objeción francamente temeraria…"
La presunción de inocencia de los obispos católicos es "francamente temeraria"… la de un imán que trabajaba para los servicios secretos españoles y vuelve a Marruecos sin cumplir ninguna pena… es aceptable. Hay doble rasero en la prensa "progre" de izquierdas y de derechas.
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