‘La fuerza de existir. Manifiesto hedonista‘, por Michel Onfray

Onfray ha sido definido como el Zaratustra del siglo XXI. El componente nietzscheano de su pensamiento, una prosa alocada y la falta de una coherencia…

Onfray ha sido definido como el Zaratustra del siglo XXI. El componente nietzscheano de su pensamiento, una prosa alocada y la falta de una coherencia externa (no por ello implícita) convierte su obra en un caos intelectual que puede cansar al más pintado. Al menos esa la sensación mientras uno lee los primeros capítulos.

 

De hecho el prefacio se inicia con esta contundente afirmación: “Fallecía a la edad de diez años, una bella tarde de otoño, bajo una luz que daba ganas de vivir eternamente”, en referencia a su internamiento en un orfanato. Será por las experiencias vitales, será por un genio contenido e incomprendido, por el que el autor se resiste a crear una obra sistemática.

 

Llegando a la segunda parte del libro, el lector podrá empezar a encontrar unos destellos de esta genialidad a la hora de describir el estado espiritual de nuestra época. Onfray describe la actual crisis espiritual desde una peculiar perspectiva:

 

“La mayoría denuncia el ateísmo de nuestra época, pero se engaña, pues esta es nihilista, abiertamente nihilista. ¿La diferencia? El nihilismo europeo anuncia el fin de un universo y la dificultad de la llegada de otro. Período intermedio, confusión de identidades entre dos visiones del mundo: una judeocristiana y la otra, aún no nombrada, llamémosla por ahora poscristiana”.

 

En esta era poscristiana todo puede resumirse así:

 

“Ningún valor o demasiados valores. Ninguna virtud ni demasiadas virtudes. Una incapacidad para distinguir con claridad los entornos éticos y metafísicos: todo parece bien y bueno, también el mal; todo puede ser llamado bello, incluso lo feo; lo real parece menos verdadero que lo virtual; la ficción reemplaza la realidad; la historia y la memoria carecen de importancia en un mundo dedicado al instante presente, desconectado del pasado y sin ninguna relación con el futuro”. 

 

Onfray ensaya incluso una filosofía de la historia para poder catalogar el papel y lugar del nihilismo en nuestra sociedad. Al final de cualquier civilización la irracionalidad ocupa un lugar preponderante, así como las pseudorreligiones y extrañas espiritualidades. De hecho, en la fase Terminal del Imperio romano:

 

“El epicureísmo se codeaba con el gnosticismo, el estoicismo imperial cohabitaba con los milenarismos y los pensamientos apocalípticos provenientes de Oriente, el viejo racionalismo filosófico vivía sus últimas horas y compartía la época con lo irracional  en todas sus vertientes: el hermetismo, el misticismo, la astrología y la alquimia”.

 

Estas fases de “decadencia” y exterminio de una civilización pueden durar siglos y, para nuestro autor, es inequívoco que estamos en un estadio semejante. Sin embargo, la propuesta de Onfray no deja de ser sorprendente. No hemos de esperar tanto, es mejor –propone entusiasmado- que la muerte de Occidente se produzca rápida y limpiamente.

 

Y él se propone ayudar en esta eutanasia intelectual: hay que fomentar un nuevo hedonismo. De ahí el subtítulo de la obra. Pero que no se anime el lector, pues el intento de fundar un hedonismo redentor apenas será comprendido por la media de lectores. En fin, que todo acaba en una curiosidad solo apta para los que les entusiasme las curiosidades.

 

 

La fuerza de existir. Manifiesto hedonista
Michel Onfray
Anagrama,

Barcelona, 2007

228 pp.

Traducción: Luz Frere

Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>