La gran oportunidad de las visitas del Papa: la Sagrada Familia bate récords de visitantes

Los efectos de los viajes del Papa a Madrid y Barcelona, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y de la dedicación del templo de…

Los efectos de los viajes del Papa a Madrid y Barcelona, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y de la dedicación del templo de la Sagrada Familia, se han dejado sentir no sólo por la masiva afluencia de fieles en los dos acontecimientos, sino por el beneficio económico que ha supuesto para las dos ciudades, que han convertido a España en un auténtico escaparate internacional.

A pesar de ser más lejana en el tiempo, la gran oportunidad que ha supuesto para Barcelona la visita de Benedicto XVI al templo diseñado por el genial arquitecto Antoni Gaudí, que para finales de 2010 tenía a punto el cubrimiento de la espectacular nave central, se ha traducido en unos muy positivos datos estadísticos y turísticos.

A pesar de la crisis económica, el número de visitantes a la Sagrada Familia ha vuelto a batir récords. Entre enero y agosto de este año ha habido un espectacular aumento del 42% de las entradas. De hecho, el boom del turismo en Barcelona en los últimos meses casi se ha triplicado en el templo modernista de Gaudí.

Este hecho permitirá no sólo una reconstrucción más rápida de la basílica de la Sagrada Familia, sino que dejará sentir sus efectos económicos en la propia ciudad, ya que cada vez hay un mayor número de personas que van Barcelona atraídas por el templo.

Tanto es así que, según explicó este martes, 20 de septiembre, el presidente delegado del patronato, Joan Rigol, si continúa el ritmo de visitantes, 2011 podría cerrarse con 3,2 millones de personas que habrán podido acudir a la Sagrada Familia, convirtiéndose así en la mayor cifra de la historia y 900.000 entradas más que en el 2010.

Al mismo tiempo, cabe recordar que ya en enero se constataba que el templo de Gaudí había batido récords de popularidad tras la visita de Benedicto XVI, según mostraba una encuesta realizada por el Ayuntamiento de Barcelona.

En este sentido, cabe esperar que también en Madrid se produzca un duradero efecto llamada sobre el turismo, derivado de la participación del Papa en la Jornada Mundial de la Juventud, que se cerró con un éxito extraordinario y una Misa final en Cuatro Vientos donde el Pontífice recordó a los jóvenes que “el mundo necesita el testimonio de vuestra fe”.

El adiós de Joan Rigol

Por otra parte, en su intervención ante los medios de comunicación, Joan Rigol anunció también que a final de este mes de septiembre dejará el cargo que ocupa desde el 2004. En este contexto de éxitos y “objetivos cumplidos”, Rigol vaticinó una fecha final para el unas obras larguísimas que han entrado en el año 130 desde su inicio: entre el 2026 y el 2028, es decir en un plazo de 15 a 17 años.

Rigol considera que la eclosión turística implica que se disparen también los recursos. El déficit registrado en años anteriores desaparecerá en el presente ejercicio en el que se prevén 31,3 millones de ingresos, la gran mayoría por venta de entradas, y 31,1 de gastos, afirmó.

Si estos costes se mantuvieran en los 17 años que quedan de obras, la inversión realizada sería de 530 millones. En el plazo del 2028, Rigol no incluye la parte con mayor afectación urbana: la entrada al templo por encima de la calle de Mallorca que obliga a derruir un edificio de viviendas situado enfrente.

En cualquier caso, con el apoyo económico del turismo que desde los Juegos Olímpicos ha crecido casi cada año, las obras pueden avanzar a buen ritmo. Dentro de siete años, si no hay imprevistos, Rigol explicó que se habrá llegado a la altura máxima del templo, los 170 metros que tendrá la gran torre central dedicada a Jesucristo.

Este gigantesco pináculo coronado por una cruz de cuatro brazos con el interior visitable cambiará desde el 2018 el skyline o línea del horizonte de Barcelona, concluyó.

Los trabajos en altura se centran ahora en construir sobre la cubierta del actual crucero la base de esta torre principal, así como también las bases de las cuatro de menor tamaño y dedicadas a los evangelistas que la rodearán. En el ábside se empieza a levantar, además, la torre de la Virgen María, la segunda más elevada.

Rigol reveló que hace un tiempo pidió su relevo al cardenal y presidente del patronato de la Sagrada Família, Lluís Martínez Sistach, porque “se habían cumplido los hitos” fijados cuando llegó al cargo hace siete años.

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