La gratitud ciudadana

El día 16 de julio de 2012 se publicó en la sección de ‘Colaboraciones’ mi escrito titulado La denuncia ciudadana ilu…

Forum Libertas

El día 16 de julio de 2012 se publicó en la sección de ‘Colaboraciones’ mi escrito titulado La denuncia ciudadana ilustrada con una fotografía que hice con mi móvil. Unos días más tarde envié un correo electrónico a la dirección corporativa de la alcaldía del Ayuntamiento de mi localidad con la fotografía original que ilustraba este artículo sin mencionar mi escrito en ningún momento.

El jueves 20 de septiembre por la tarde realicé la fotografía que ilustra el presente artículo con el mismo móvil. La mañana de este día se procedió a la retirada de la estructura metálica que inspiró mi artículo del mes de julio.

No es de grúas de construcción de lo que trata mi escrito de ahora. Es expresar en voz alta mi gratitud a la autoridad municipal por su celeridad en resolver el tema ante mi razonada petición, sin señalar entonces como ahora el lugar de los hechos y mucho menos personas concretas como culpables o responsables. No es necesario y no es ni ético ni bueno. Los problemas son muchos, variados y están en todas partes.

Lo que trato de decir y digo a todos los lectores de Forum Libertas es que no lo duden. Influimos y mucho, interaccionando socialmente en positivo, cuando sabemos presentar por el conducto adecuado, razonando bien, un problema determinado que afecta a una determinada comunidad. La autoridad competente no siempre se implica, cierto, o no siempre puede resolver un problema, también cierto. No ha sido ese el caso.

Señalar al “culpable” y volverlo a señalar, determinando que ese “culpable” es siempre el que manda cuando en realidad no es así. Es un error muy extendido. La política bien entendida es una actividad noble, necesaria para el gobierno de ayuntamientos, cuerpos intermedios de la sociedad y de los estados.

Cuando pesa más en nuestra opinión nuestras reticencias de tipo ideológico olvidamos el papel del gobernante. Tal vez esto no sería tan acusado si en el momento de votar pudiésemos elegir directamente a determinadas personas por su nombre y apellidos. Por otra parte, ¿cómo sabríamos de ellas sin la existencia de la formación política en la que militan?

Las leyes, ordenanzas y reglamentaciones son imperfectas y perfectibles. Toda gestión siempre es mejorable. La actividad del ámbito judicial también. Y nuestro comportamiento como ciudadanos también lo es. Los que mandan, piensen como piensen, necesitan ver en los ciudadanos para los que gobiernan sus actitudes ciudadanas. Necesitan ver en el ciudadano actitudes nobles y responsables. No sólo sus particulares problemas y sus votos cuando llegan unas elecciones.

Pienso que éste es el camino que todos hemos de recorrer. En vez de pasar de las cosas, hay que implicarse en ellas, sin cálculos ni búsquedas de beneficios. Hemos de implicarnos en ellas porque nos importan las cosas que acontecen a nuestro alrededor, nos importan las personas. O dicho de otra manera tenemos en cuenta a nuestro prójimo.

El “no tengo tiempo”, “es muy difícil”, “quién me escuchará”, o el farisaico “no es mi problema” son excusas que no valen. No valdrán el día del juicio final. No valen en nuestro día a día para resolver las problemáticas cotidianas.

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