La herencia de Zapatero y el posible fin de la hegemonía socialista

El PSOE está alarmado. Sabe que los últimos dos gobiernos socialistas que ha comandado José Luís Rodríguez Zapatero…

El PSOE está alarmado. Sabe que los últimos dos gobiernos socialistas que ha comandado José Luís Rodríguez Zapatero está dejando al partido en sus peores momentos de crédito electoral desde que la Democracia echó a andar con la Constitución de 1978. No obstante, el PSOE es el partido que ha gobernado a España desde la Transición, solamente el inicio de UCD y los ocho años de gobierno popular relegaron a los socialistas a la oposición.

Esta formación política de izquierdas tuvo una sólida implantación en los núcleos urbanos y en las grandes ciudades y así ha sido a lo largo de tres décadas, sin embargo, ha tenido que observar la pérdida política de ciudades tradicionalmente obreras como Madrid o Valencia. Este hecho ha significado un punto de inflexión que constituye el declive de la supremacía socialista.
El PSOE ha controlado y controla un amplio número gobiernos autonómicos, aunque ha tenido pérdidas importantes como las citadas anteriormente y que históricamente eran socialistas. También ha ganado otros como la lehendakaritza vasca gracias a la reciente victoria en el País Vasco –con el apoyo del PP- y, desde el 2003, el gobierno en la Generalitat de Cataluña con sus socios ERC e ICV.
Algunos gobiernos parecen intocables como los de Andalucía, Castilla la Mancha y Extremadura, y constituyen auténticos feudos para el partido. Andalucía, por su parte, representa la mayor fuerza del PSOE en España y maquilla los resultados de las elecciones siempre que los resultados no son los esperados para la formación política.
Zapatero y un declive anunciado
La era del actual presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, empezó con un período de éxtasis que ha caído en olvido por su demostración a lo largo de seis años de gobierno de falta de capacidad crítica con él mismo.
Tras el balance de haber recorrido una legislatura y la mitad de la actual, se pone de relieve las carencias de España heredadas del Gobierno de Zapatero. Por ejemplo, la situación económica, que a pesar de estar afectada por una crisis mundial no resta importancia a la limitada gestión económica socialista; la incapacidad política internacional que ha mostrado; la marginación de España en la política europea; el hecho de que leyes socialistas emblemáticas (como la de dependencia y la de violencia de género) hayan devenido leyes frustradas; la forma improvisada y rápida que se ha mostrado ante problemas graves; etcétera. Todo ello ha provocado que el líder de los socialistas sea uno de los gobernantes peor valorados de la presidencia Europea, que acaba de concluir para España.
El coste electoral será elevado
Evidentemente, todo esto traerá consecuencias electorales. En las próximas Elecciones a la Generalitat de Cataluña que tendrán lugar a la vuelta del período estival, CiU ganará los comicios con una mayoría de bloqueo, es decir, que nadie podrá formar gobierno sin la inclusión de la fuerza convergente. Esto supondría la pérdida de una de las Comunidades Autónomas con mayor potencial económico de España, amén de uno de los núcleos obreros más importantes.
En el 2011 tendrán lugar las Elecciones municipales y las autonómicas, y las encuestas prevén que no únicamente los socialistas no recuperaran gobiernos perdidos con anterioridad, sino que perderán núcleos emblemáticos como Barcelona en las municipales y Castilla la Mancha y Extremadura en los comicios autonómicos. Si este panorama acabara siendo real y las encuestas tuvieran razón, el PSOE perdería poder local y regional.
El descenso socialista podría finalizar con un descalabro generalizado que se escenificaría en las Elecciones generales de 2012. Eso es lo que se extrae de los últimos datos que arrojan las encuestas. Según el sondeo de Demoscopia para el diario El País del 4 de julio, la estimación de voto para las próximas elecciones daría el 32,3% de los votos al PSOE frente al 43,1% que cosecharía el PP. Se trata de una diferencia de casi 11 puntos, lo cual se ha dado pocas veces y representaría un severo varapalo para las aspiraciones socialistas en la vida política española.
La misma encuesta revela que solamente el 26% de los españoles aprueba la gestión de Zapatero al frente del Gobierno, por ello cabe esperar que se produzca un nuevo marco que daría pie a un nuevo mapa político. De producirse, el PSOE debería agilizar sus movimientos internos de partido para ofrecer alternativas, lo cual parece del todo improbable. Por lo tanto, estaríamos ante un PSOE que perdería poder y no ofrecería alternativas claras y España entraría en una fase diferente en la que los socialistas dejarían de ser la fuerza hegemónica de la sociedad y de la política democrática española.
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